miércoles, 31 de diciembre de 2025

PERDER EL CONTROL

 



PERDER EL CONTROL

 

Lao Tse, nos recuerda que: “el que domina a otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso”. En otras palabras, perdí el control. A veces, consciente o inconscientemente somos súper controladores, de las cosas, de las personas, de las circunstancias, y todo lo que podamos controlar, aunque nos descontrolemos. Por ejemplo: El control, no el dialogo, de los padres hacia los hijos. El control, no el respeto, de los hijos hacia los padres. El control, no la delegación, de los jefes hacia los trabajadores. El control, no la confianza, en la relación de pareja.

 

“Perdí”, un término que se escucha en el ambiente familiar, laboral, negocios, estudiantil y académico. Perdí. Parece algo que te pertenece. Las cosas, aunque sean valiosas, por sí mismas no te hacen mejor ni superior a nadie, si no las sabes usar inteligentemente para ser tú mejor que ayer. Pero, ¿Qué es realmente nuestro? “Perder” ante los demás, es competir por algo o por alguien ¿Por qué nos da miedo perder? Acaso, ¿no es algo propio de la naturaleza, el perder para ser mejores? No tiene sentido molestarse cuando el árbol pierde sus hojas, o algunos animales pierden su piel y pelo para mudar. La semilla necesita ser enterrada – perder – para dar nueva vida.

 

Cuando queremos controlar todo, como si fuéramos dueños de ello o de aquello, es un modo de auto esclavitud, es un desgaste innecesario, inútil, una pérdida de tiempo y de energías. Nada más desagradable y enfermizo que, el controlar y ser controlado, nos lo dice Brian Tracy, de manera directa y sincera en la siguiente frase: “no puedes controlar todo lo que te sucede, pero puedes controlar tu actitud ante lo que sucede, y en eso, estarás dominando el cambio en lugar de permitir que él te domine a ti”.

 

Nada pierdes si no estás compitiendo por algo o con alguien. Nada te pertenece. Crees que es tuyo. Por eso afirmas que perdiste. Cuando nos aferramos a las cosas por algo, o nos aferramos a alguien, pensamos que es nuestro y que nunca lo perderemos. El control te quita la libertad y si controlamos somos esclavos de ello. Y vivimos para cuidar aquello que podemos perder. Me parece algo muy triste. A nadie le gusta ser controlad@. El control es esclavitud. Deja de ser un/una esclav@. Que siempre prevalezca y brille tu dignidad ante los demás.

 

La libertad personal, no el control, está garantizada en todas las Constituciones, y protegen la libertad de pensamiento, expresión, religión, etc. Pero, curiosamente parece que pocos la valoran y muy pocos la viven. Nadie puede ser privado de ella, sin embargo, vivimos en una sociedad donde much@s renuncian a esta libertad en todas sus dimensiones de la vida personal, familiar y política. Hay gente que busca el control y el ser controlados, y prefieren este estilo de vida. Si es que se puede llamar estilo de vida.  

 

Cuando perdemos el control en nuestro actuar. Nos molestamos, gritamos, hacemos un berrinche. Como cuando alguien tiene poder sobre ti, porque se lo permites y terminas perdiendo automáticamente los papeles. Hay gente especializada en hacer que los demás pierdan la paciencia, la paz y el buen humor. Les gusta verl@s sufriendo por su descontrol. ¿Gente malvada? No. Es gente sin afecto, tampoco lo recibieron en su vida, que gozan del sufrimiento y del dolor de los demás. Sé agradecid@. Te están dando una lección, y es que aprendas a no dar tu poder a los demás.

 

Tampoco se trata que, escondamos nuestras emociones a los demás, o nuestras molestias o desagrados por algo que consideramos injusto. Tenemos que decirlas, por supuesto, con respeto y de modo directo. A propósito de esto nos dice Aristóteles, sobre cuando perdemos el control y la compostura: “Cualquiera puede enfadarse, es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”. No todas las personas tienen la intención de hacerlos sentir mal, pero, tenemos esa percepción, y debe ser aclarada.

 

El perder en los estudios, como perder el control del primer puesto, indica que estás compitiendo. Si estás compitiendo tienes que aprender a ganar y a perder. Ley de la vida, ganas y pierdes, pierdes y ganas, a veces para ganar debes perder, por ejemplo, si te dedicas a los estudios, la disciplina te exige “perder”, es decir, privarte de salidas, diversiones, reuniones, y también de amig@s. Mejor debes aprender a disfrutar de tus estudios, investigación, indagación, curiosidad. Si es que realmente lo tuyo es el estudio.

 

En una relación de pareja, el controlar tiene que ver con los celos y la inseguridad personal. Eso es lo más primitivo que somos, es lo más funesto cuando se tiene a alguien, es lo más desagradable en una convivencia. Falta total de autoestima y autonomía. El/la celos@ es una persona que le gusta controlar de modo enfermizo, culpando y haciéndose la víctima. Esta inseguridad se transforma en manipulación.

 

La manipulación es “cosificar” a la persona, es tratar mal, es quitarle su libertad y opinión libre, es una forma de violencia psicológica y emocional. Un consejo sinceramente sano, aléjate elegantemente de esa persona. Mejor es prevenir que lamentar. Facundo Cabral, desenmascara la ignorancia del manipulador: “De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan …, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido”.

 

Es necesario, en palabras de Marco Aurelio, comprender que: “La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos”. Asumimos nuestra responsabilidad personal y social con mayor madurez. Tampoco se trata de ser un perdedor o una perdedora. Se trata de que también ganemos, triunfemos, nos vaya bien en la vida, tengamos éxito. Pero, también cuando pierdes, algo en ti cambia, te purificas, te liberas, despiertan en ti nuevas posibilidades para seguir superándote en la vida. Aprendemos sobre nuevas perspectivas del actuar humano, somos más conscientes de nuestras decisiones y elecciones. No pierdes porque siempre ganas.

 

Evita victimizarte. Daniel Goleman, sobre las emociones y su control en nuestra vida, dice: “Si no puedes controlar tus emociones, no puedes controlar tu liderazgo”. Nadie te hace más daño que, cuando te infravaloras a ti mismo. Tampoco te auto tortures. Nadie te hace más daño que, cuando te abandonas y te desprecias. Deja de mendigar amor, aprecio y aceptación. No necesitas rebajarte ante nadie por nada. Aprende a tener una relación sana contigo mismo. Cuida de ti mismo. Nos dice Epicteto, el “preocuparse es perder el tiempo en algo que no podemos controlar. Elige la paz en lugar de la ansiedad”.

 

La grandeza del autocontrol de tus emociones, está en reconocer tus posibilidades y limitaciones. Hay cosas de las que estamos orgullosos y hay cosas de las que estamos avergonzados. Sé humilde para reconocer que no somos perfectos, pero, sí perfectibles. Y que podemos mejorar poco a poco, si nos lo proponemos. Eres tú, tu mejor líder y tu mejor compañía. Valora y disfruta el estar contigo mismo. Si quieres influir en los demás, ten presente que, “dirigir no es mandar, es persuadir”, en palabras de Abraham Lincoln.

 

Sé un verdadero líder para tu vida y la vida de los demás. Aprendamos de Lao Tse, que nos recuerda que: “El mejor líder es aquel que apenas se nota que lo es. Cuando su trabajo está hecho, la gente dirá: los hicimos nosotros mismos”. Es decir, sé la inspiración para los que te rodean. Tú debes tener el control sobre ti mismo, no sobre los demás. Esa es tu principal responsabilidad como ser humano. No debes ser marioneta ni títere de tus descontroles, eso se llama auto regulación emocional. Y eso es algo importantísimo en nuestra autoestima y en nuestras relaciones con los demás. Nos dice serenamente Eckhart Tolle, sobre el control: “intentar controlar todo es la mayor fuente de estrés. Aprende a soltar”.

 

Nadie debe despertar lo animal que soy. Porque lo somos en el sentido primitivo. Tenemos el instinto de supervivencia bien arraigado y estamos muchas veces, a la defensiva para “defendernos” de los “depredadores humanos”. La educación está orientada a educar = instruir o guiar y/o domar = amansar o sujetar, a este “primate” que aún despierta de vez en cuando en cada uno de nosotros. Aprende a manejar en ti ese auto control. Deja de competir con los demás, sé siempre la mejor versión de ti mism@. A propósito de esto nos dice Aristóteles: “No puedes dirigir el viento, pero sí ajustar las velas”.

 

Puede ser que haya perdido el control sobre mí mismo por un momento, pero, nadie me desplaza si yo elijo ser la mejor versión de mí mismo, y no en aquello que los otros quieren de mí, sino en lo que yo decido para mi vida. Por algo cuento con la guía de la siguiente oración de la serenidad: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que puedo y la sabiduría para conocer la diferencia”.

 

 

lunes, 29 de diciembre de 2025

SOBRE TI MISM@

 


SOBRE TI MISM@

El proceso humano de crecer, es permanente y nunca se detiene. Depende de cada uno de nosotros, saber que, nada es imposible si te propones seguir creciendo en valores y en amistad contigo mismo. Me amo, me quiero, me cuido, me acepto, me estimo, me valoro…, debe ser el lenguaje central en tu vida diaria. Esto puede parecer egoísta y narcisista (RAE: Persona que cuida en exceso su aspecto físico o que tiene un alto concepto de sí mismo)

 

Pero, tengamos presente que, el verdadero amor y la preciada autoestima, empieza y termina en uno mismo, y se proyecta en los demás, como servicio y amor al prójimo. Eres el principio y el fin de tu persona. En palabras de Cristo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12,31). Esta simple frase es uno de los más importantes mandamientos de la Ley divina. No olvidemos que, es el eje central del cristianismo. La razón de nuestra fe.

 

Nuevamente en Mateo 25,40; Cristo dice: “Lo que hicieron con uno de éstos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron”. Así que, existe una excelente relación de uno mismo y con las demás personas, y con todo lo que nos rodea. Hablamos en sentido cristiano, pero, sobre todo humana, nos debemos a los demás, la fragilidad humana nos permite depender de los demás, desde nuestro nacimiento, cuidado, alimento, hogar, educación, valores, etc.

 

No debe haber ningún problema en afirmar que, tal como me amo, amo a los demás; tal como me trato, trato a los otros; tal como me ayudo y me estimo, ayudo y estimo a los otros; tal como me desprecio y me rechazo a mí mismo, desprecio y rechazo a los demás; como vemos aquí, no hay ningún secreto para nadie. Damos lo que somos y recibimos lo que somos. No hablamos de ninguna ley del karma que asusta a muchos. Y si te asusta el karma, has algo simple, bendice con reverencia y desea lo mejor a esa persona o situación, y rompes esa maldición o esclavitud.

 

Somos exactamente nuestra medida y la medida de los demás. Ni más ni menos ¿Hipocresía? (Biblia: fingir ser lo que se es, actuar de manera contraria a las propias creencias para obtener reconocimiento) No hay ni existe ninguna hipocresía cuando manifestamos lo que somos, todo está en la percepción, interpretación y las propias creencias que proyectamos, pero, algo que si debe quedar claro es, jamás “uses” o “cosifiques” a las personas con tus palabras y trato. El ser humano no es objeto para mis caprichos y mis imposiciones. Es libre y debemos respetar ese espacio maravilloso. Es decir, desea y procura para los otros lo que quieres para ti mismo, respeto, dignidad, valoración, reconocimiento.

 

Habiendo aclarado algunos puntos, volvemos a lo dicho en el primer párrafo, el crecimiento humano es un viaje personal, permanente, con una libre elección de automejora en valores y autoconocimiento continuo, donde el amor propio – me amo, me quiero, me estimo, me valoro – es el eje que nos permite superar obstáculos para llevar una vida realizada, afirmando que, nada es imposible, aquí y ahora, si estás enfocado en tu desarrollo interno.

 

En la vida es importante tener una actitud de crecimiento permanente, porque ésta no se detiene ni por las circunstancias que la rodean, además, toda evolución es continua en el espacio y el tiempo, es decir, no termina. Por lo tanto, debemos seguir creciendo en aquello que, nos hace más humanos como, por ejemplo: el lenguaje, la imaginación, la inteligencia, las habilidades creativas y sociales, la conciencia, el respeto, la solidaridad, etc.

 

Resaltar la grandeza de la responsabilidad personal. Un indicativo evidente de la madurez humana, es cuando dejamos de culpar a los demás de lo que nos pasa o sucede. Ojo, y también es bíblico: “No juzguen a los demás y no serán juzgados” Mateo 7,1.  En una cultura como la nuestra, preocupada más por lo que sucede fuera y no dentro de nosotros, nos pasamos demasiado tiempo, “sabiendo” de vidas ajenas y lo peor de ello, como si fuera eso lo más importante; y nos deja una sensación de vacío, porque buscamos fuera lo que está dentro de nosotros.  

 

Aquí, un paréntesis. Para citar lo que expresa bellamente san Agustín, en sus “Confesiones”: “Tú estabas dentro y yo te buscaba fuera”, cuando él buscaba intensamente la esencia de su vida, la razón de ser de su existencia. Buscaba fuera, en cosas creadas y externas – filosofías, personas, placeres – en lugar de enfocarse y potenciar su interioridad. Volviendo a nuestra reflexión, toda inquietud e interrogante debemos buscar la respuesta dentro de nosotros, la paz, la armonía, el amor se construyen desde dentro.

 

Otro punto básico, del crecimiento humano, es cultivar los valores. En el lenguaje humano, la palabra o el verbo, tiene un gran poder, los valores son palabras poderosas creadas con un significado especial. Los valores son “cualidades que poseen algunas realidades, consideradas bienes, por lo cual son estimables” (RAE). En la vida real lo traducimos en principios, normas o virtudes que, guían nuestra conducta en relación recíproca, es decir, mi relación personal y social. Ser con los demás. La conducta humana es inherente a las relaciones sociales. Nos realizamos con los demás, por ello, los valores son los pilares de la vida, como el respeto, la comunicación, el reconocimiento, la ayuda mutua, la trascendencia de los actos bondadosos.

 

Es fundamental, entender nuestro potencial para superarnos. Te descubres a ti mismo en tu diario acontecer. Conocerte a ti mismo, es el gran desafío. Tú tienes la luz y ésta está dentro de ti. No eres un ser separado, porque eres unidad. Despierta tu verdadero poder. Necesitas desarrollar tus habilidades cognitivas, físicas y sociales, porque te permitirán desenvolverte en las diversas situaciones de la vida para alcanzar lo que te propones. Enfócate en tu mundo interno, evita distraerte en las cosas externas, cultiva tu estado mental, prioriza tu atención en lo que es importante para ti, permítete ser más efectivo y afectivo, y responsable en la vida.

 

Jamás dejes de crecer y de aprender en la vida. Todo depende de ti en tu desarrollo personal. Lo que te rodea también debe ayudarte a ser mejor. 

 

domingo, 28 de diciembre de 2025

NADA PERMANECE

 

 

NADA PERMANECE

Te invito a esta reflexión sobre la vida ¿Qué haces cuando alguien te regala algo maravilloso? Ojo, maravilloso solamente para ti, porque para alguien más, quizá, no pueda tener el mismo significado. Pero, para ti, sí tiene significado y sentido. La pregunta que sigue es ¿Qué lo hace extraordinario para ti? A parte del valor monetario o no que pueda tener, ¿sabes?, el significativo es que, tú le das el verdadero valor imaginario o real a dicho regalo. Es un regalo y punto. Un regalo no se discute, o ¿sí?

 

La vida es un regalo. Lo sabemos. Cada año es un nuevo regalo. También lo sabemos. Pero, decir que cada año es una repetición del año anterior, no un regalo. Porque estamos repitiendo el regalo. Ahora, tengamos presente que, la vida evoluciona en cada instante, esa es la magia de la existencia. Todo se renueva. Todo cambia. “Nada permanece”, es una frase que se le atribuye al filósofo griego Heráclito de Éfeso, pues, dice que, todo está en constante flujo y cambio.

 

¿Qué dice Heráclito de Éfeso? (540 – 480 a.C) “Todo fluye”, el cambio, el movimiento, la renovación, el fluir es la esencia de la realidad. La energía está en constante transformación, tanto en el hombre, la naturaleza y el universo. Que existen los opuestos para el equilibrio, y son la razón de ser del constante cambio, el “motor”: vida – muerte, día – noche, bien – mal, principio – fin. Y su ejemplo extraordinario fue: “Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río”

 

La frase anterior, la podemos aplicar al continuo cambio que está experimentando tanto el cuerpo, la mente, los sentimientos, la conducta, el comportamiento de las personas, los animales y la propia naturaleza. Por lo tanto, ¿a qué y por qué nos aferramos a las personas, los animales y las cosas? ¿Qué nos puede sostener en esta existencia? ¿Qué es lo que más angustia a muchos? ¿Cómo podemos detener el tiempo? No hay nada que podamos hacer. Todo se renueva.

 

Pensamos que cada año que empezamos, es o será algo totalmente distinto, y siempre traerá novedades y nuevas oportunidades para la vida, la familia y la comunidad, pero, en realidad nada nuevo empezamos, esa es nuestra percepción de la realidad, porque todo es continuidad, es más, nosotros somos continuidad, no puntos separados. Somos energía y unidad en el tiempo y espacio. La vida es continuidad y eso es maravilloso. Nada es lo que parece.

 

Esa es la magia de la vida, darles creatividad a nuestras posibilidades de existir, y creer que, es algo nuevo para nosotros y para los demás. Lo creamos y lo creemos, o viceversa, lo creemos y lo creamos. Es una facultad maravillosa del ser humano. Creer – crear. Crear – creer. Y sin darnos cuenta, consciente o inconscientemente, en el diario vivir estamos haciendo realidad este binomio. Es lo que llamamos “mente abierta” y sentido trascendente de la vida.

 

Somos creativos (la semilla) y creadores (el jardín). En este ejemplo, el creativo, tiene la idea original, es decir, la chispa, la imaginación, la proyección, la idea; y el creador, es el ejecutador que, materializa y concreta, hace posible la idea en la vida o en la realidad, todo esto con disciplina y constancia. En este sentido, todos somos creadores y creativos, pero, tengamos en cuenta que, no toda creatividad puede convertirse en realidad. Tú tienes el poder para ello.

 

Todo tiene sentido cuando la iniciativa parte de uno mismo, porque le damos razones e ideas a la vida personal, no a la de los demás, por ello, nada es en la vida, sin nuestra propia aprobación, somos los responsables de nuestra vida y de nuestras relaciones. Esta es una de las grandes razones de nuestra existencia, las decisiones que tomamos y asumimos, nos hacen seres inteligentes y únicos en su naturaleza. También se le llama libertad de pensamiento.

 

Empezar cada año algo nuevo, todo está en nuestra mente todos los días y en cada instante, porque los instantes siempre permanecen en la memoria. Y los instantes son casi eternos hasta que “despertamos” a la realidad. ¿Cuánto tiempo pasó? Quizá fueron unos dos o tres segundos y fueron maravillosos. Y volvemos a lo nuestro, a lo que estábamos haciendo, y de repente todo desapareció de la mente. Algunos lo llaman inspiración, es un chispazo, una corazonada.

 

Recuerda que, las cosas más grandiosas de la vida, son simples, vivenciales y llenas de experiencias maravillosas, es decir, simplemente apasionantes, por ejemplo, por la mañana cuando abres los ojos, y eres plenamente consciente de tu existencia por un nuevo día. O cuando estas en el campo y presencias un atardecer y unas gotas de lluvia que caen sobre tu rostro, y disfrutas con una sonrisa de ello. Esto es la simplicidad de la vida y del existir. Somos instantes.

 

Admiro tu capacidad de creer y de crear. Y no importa si es solo un instante. Que seas capaz, y no dudo que tienes la capacidad para ello, de creer y de crear algo maravilloso, extraordinario, fabuloso para ti y para los que amas, y lo que te rodea.

 

 

jueves, 25 de diciembre de 2025

SOBRE JESÚS

 


SOBRE JESÚS

Jesús de Nazaret, figura central del cristianismo, nació alrededor del año 4-6 a.c. en Belén, Judea, de María y José, en circunstancias humildes anunciadas por ángeles a pastores y magos de Oriente. Su nacimiento, virginal según la tradición cristiana, cumple profecías mesiánicas del Antiguo Testamento.

INFANCIA Y JUVENTUD

Huyendo de Herodes, la familia se refugió en Egipto antes de asentarse en Nazaret, Galilea. A los 12 años, Jesús impresionó a los doctores del Templo en Jerusalén con su sabiduría. Vivió como carpintero hasta los 30 años, en una vida sencilla y obediente.

 BAUTISMO Y TENTACIÓN

Alrededor del año 27-29 d.c., Juan el Bautista (su primo) lo bautizó en el Jordán, donde descendió el Espíritu Santo y una voz divina lo proclamó Hijo amado. En el desierto, ayunó 40 días y resistió tentaciones de Satanás, afirmando su misión divina.

 MINISTERIO PÚBLICO

Durante unos tres años, Jesús predijo el Reino de Dios por Galilea, Samaria y Judea. Eligió a 12 apóstoles, incluyendo pescadores como Pedro y Andrés. Sus enseñanzas, como el Sermón del Monte con las Bienaventuranzas, enfatizaban amor al prójimo, perdón, humildad y desapego material.

 MILAGROS Y PARÁBOLAS

Realizó numerosos milagros: curó enfermos, ciegos y leprosos; calmó tormentas; multiplicó panes y pescados; resucitó a muertos como Lázaro. Usó parábolas como el Buen Samaritano o el Hijo Pródigo para ilustrar misericordia y arrepentimiento.

 PASIÓN Y MUERTE

Entrada triunfal en Jerusalén en Domingo de Ramos, traicionado por Judas por 30 monedas. Juzgado por el Sanedrín y Poncio Pilato, flagelado y crucificado en el Gólgota alrededor del 30-33 d.c., exclamando "Padre, perdónalos" y "Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Murió entre las 3 y 6 pm, su cuerpo sepultado en tumba nueva.

 RESURRECCIÓN Y ASCENSIÓN

Al tercer día, resucitó, apareciendo a María Magdalena, discípulos y más de 500 personas durante 40 días. Envió a los apóstoles a predicar el Evangelio universalmente y ascendió al Cielo desde el Monte de los Olivos. Su vida inspira fe en la salvación eterna, amor y esperanza para millones.

 ORACIÓN FINAL

Jesucristo, Príncipe de la paz, Señor y Dios mío, Rey del universo que, con tu Palabra poderosísima, todo es y todo existe. Agradecido siempre. Así sea.

 

 


martes, 23 de diciembre de 2025

JESÚS, EL EMMANUEL "DIOS CON NOSOTROS"

 


JESÚS, EL EMMANUEL

 “DIOS CON NOSOTROS”

(Isaías 7, 14; Mt 1,23)

Todos tenemos cierta experiencia de lo que es un nacimiento, aunque no hayamos sido testigos directos, pero, de algún modo conocemos las expectativas y los preparativos de la familia para el nacimiento del nuevo miembro del hogar, el que viene a vivir “con nosotros” es el esperado, surge la algarabía, el entusiasmo.


Pero, junto a la alegría, a las lágrimas, también hay cierto temor. Puedo llorar de angustia o de alegría
. ¡Somos tan complejos en nuestra constitución interna!, que vivimos toda una mezcla de sentimientos y manifestaciones amalgamadas perfectamente, es decir, no siempre damos a conocer nuestra alegría o nuestra tristeza, mantenemos el “equilibrio”.


¿Es el rostro el espejo del alma? Un niño, un bebé puede manifestar perfectamente a través de su carita lo que realmente siente, y vive por dentro, cosa que muchos de nosotros tratamos de evitar “educadamente”, pero, dejemos de lado los sentimientos de angustia y dolor, no estoy aquí para hablar de ti, ni de mí


A partir de este momento, hablemos de Él (con mayúscula), del Emmanuel, de Jesús, del “Dios con-nosotros”. Hace más o menos veintiún siglos que nació, vivió, dividió la historia y continúa creando mucha atención tanto su Persona como su Doctrina.


Este “Jesucristo” (= Yahvé salva, en hebreo. Mt 1,21) es el Emmanuel profetizado por el profeta Isaías (7,14), que anuncia que Dios, protegerá y bendecirá a su pueblo, le concederá la salvación. Salvación para todos y cada uno de nosotros.


Este Dios Omnipotente, Sapientísimo, Eterno, que no tiene Principio ni Fin…, que es el Alfa y Omega… decide en su intimidad sagrada y maravillosa, ser uno como nosotros, decide ser de carne y hueso, mortal, finito, pequeño, tangible, asume en adelante, tener origen y principio humano.


Tanto amó Dios al mundo que envió a su propio Hijo” “En esto consiste el amor; no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó primero y nos envió a su Hijo como propiciación de nuestros pecados” (1Jn 4,10).


La segunda persona de la Santísima Trinidad. El Hijo de Dios, asume nuestra condición humana, se encarna en el seno de María Santísima y nace en una humilde posada de Belén, “encontraron un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,12).


Puede haber sido una posada, una cueva o una gran sala, un corral, un pesebre o un comedero del ganado. Estaba sin duda instalado en una “habitación” del pobre albergue, y ésta se hallaba tan llena de huéspedes que no encontraron lugar mejor para recostar al niño, y resulta que los primeros “amigos”, sus “patas” fueron un buey y el asno, y seguro que no faltaron las ovejas olfateando todo.


Y, por supuesto, al lado del niño estaban sus “viejitos”, sus “cochos” José y María, me los imagino a ambos, sonrientes y felices, con cierto temor reverencial, ella más que él, él más avergonzado ante ella por no poder ofrecerle un mejor lugarcito con alguna enfermera, con algunas flores, con aire acondicionado y alguna música suave de fondo, ¡qué romántico suena!


¿No? Pero, “lo hecho, hecho está”, ha nacido la Wawa de Dios, no había instrumentos quirúrgicos para embarazadas que, nuestra cultura posee para atender a un recién nacido, pero había “ángeles de Dios” cantando, “una multitud del ejército celestial, que alaba a Dios, diciendo: GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES QUE AMA EL SEÑOR” (Lc 2,13-14)


Mucho después, muy posteriormente, llegaron los Magos que venían del Oriente, diciendo: “dónde está el Rey de los judíos que ha nacido”, pues, vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle” (Mt 2,2) y también los vecinos ocasionales, no faltaron para saludar y felicitar a los primerizos padres, y de pasadita hacerle alguna caricia al niño o jalarle algún dedito de su piecito, y/o quizás contemplar su sonrisa y sus vivaces ojitos.

 

Por supuesto, que no había luz eléctrica ni bombillas ahorradoras, pero, sí había mechones encendidos que al respirar te humean la nariz, y no faltarían todas las noches millares de estrellas relampagueando, y centellando como miles de ojos curiosos que se abren y se cierran, serían unas noches estrelladas formidables como para contemplar la creación y su perfecto orden, como para observar en silencio y dejar que la imaginación “vuele”, hasta “chocar” con un meteorito, claro, ¡!imaginario!...


Este niño recién nacido tiene un mensaje para ti, y te dice que: “Dios es Amor”, son tres palabras que resumen la acción de Dios, la Creación fue posible porque Dios es Amor, Tú existes por el amor de tus padres, ¿te has fijado en la maravilla de tu cuerpo y en su funcionamiento? ¿en tu capacidad creadora y afectiva?, todo ello gracias a Dios que es Amor. 

 

Por lo tanto, Navidad es una invitación para compartir ese Amor de Dios. Él no se reservó nada para sí, “todo les he dado a conocer” (Según, Jn 17, especial en Jn 17,6-8 y 17-26). Es un concepto clave en la oración sacerdotal de Jesús, donde les compartió todo lo que el Padre le había dicho y dado, haciéndoles partícipes de la verdad divina y del amor de Dios.

Esta invitación, como toda invitación, necesita una confirmación de nuestra parte, es decir, podemos responder con un sí o un no libremente. Navidad, tiempo de recuerdo y esperanza, de unión familiar y renovación de compromisos, de compartir generosamente la amistad, un abrazo, un saludo; tiempo de abrir el corazón, de reconciliarse, de perdonar y ser perdonado; tiempo de seguir optando por la vida y reafirmar nuestra dignidad humana y el respeto a ella.


Todo nacimiento es un acontecimiento extraordinario. La Navidad es única e irrepetible, las nuestras son muchas y celebradas de mil maneras, en cada hogar, pueblo y cultura se expresa la gratitud a Dios con modos propios y peculiares, todos alabamos y agradecemos con gestos y palabras, descansando o bailando, orando o gritando, sol@s o acompañad@s, observando, disfrutando, suspirando, respirando, admirando…

Navidad, es un niño para recibir, abrigar, y abrazar con nuestra presencia, un niño para servir, imitar y amar. Navidad, es “Dios con-nosotros”. 

 

“El Emmanuel,

con piel de ángel,

con piel de niño”

Tersura y suavidad,

y no con pan bajo el brazo, en su pequeña espalda lleva el

pesar del mundo,

mas no lo lleva cansado…

aún con sus pocos días de haber nacido el tierno ángel,

con piel de niño y con piel de hombre…porque es tu amigo.

Mas Él no viene, Él ya ha nacido… ¿Por qué lo esperas?,

si está contigo, desde un principio por siempre y para siempre,

Él es un niño, con piel de ángel, con piel de hombre.

Con su inocencia, como tierno abrigo, Él ya ha nacido…

y está en la Escuela, recoge su libro, juega en el recreo,

vive contigo.

Pero, tú crees que Él vendrá… más no lo has visto… y aún lo

esperas,

¿no te das cuenta?,

que Él ya recorre el Camino, que pasa hambre, sí, que pasa

frío, pero, que aún vela por ti,

porque tú también fuiste, eres y serás un niño con piel de ángel,

con piel de amigo,

con manos negras, blancas y rojas, con manos santas.

Él es un niño, Él te sonríe y también llora cuando es debido.

Yo sólo sé que es un niño, y como niño también sufre por su

destino,

que no es tan sólo su pergamino, es de todos los que vivimos.

Bendiciones en esta navidad. Un gran abrazo

 

AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA

  AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA   " No hay nada noble en ser superior a tu prójimo; la verdadera nobleza es ser superior a tu yo i...