lunes, 2 de febrero de 2026

AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA

 


AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA

 

"No hay nada noble en ser superior a tu prójimo; la verdadera nobleza es ser superior a tu yo interior", frase sobre la nobleza de Ernest Hemingway. En las sesiones que realizo con las personas que dialogan conmigo, lo que otros llaman terapias con los pacientes, como sinónimo de "enfermos". No comparto ese lenguaje porque me parece despectivo, es opinión personal, como cuando vas al hospital y no tienes nombre sino un número, “que pase el número 13 …” (eso es despersonalización, te quitaron el nombre por un número), me explico, ya no eres alguien – persona – sino algo – objeto – que tratar. Parece que la consigna en los centros, es robotizarte o automatizarte, por eso la insensibilidad de muchos profesionales dedicados a la salud, porque ellos mismos están “aburridos” de su propia rutina. Muchos centros tienen energía de cementerio, lúgubre y frío.

 

Parecido al lenguaje que algunos docentes usan para referirse al adolescente y jóvenes, y cuando dudan qué palabras usar, muchos prefieren el apellido, cuando lo más correcto es el nombre, éste dice más que lo primero; entonces con actitud de dominio dicen, el “alumno Beltrán” o “estudiante Risco”, el primero, parece decir que, es más dependiente porque necesita ser “alimentado”, y el segundo, parece decir que, es más autónomo y dado a su propio aprendizaje. Resalto que, lo más importante que se tiene es el nombre. Ojo, la automatización también se da en la educación, te dicen: memoriza las 80 preguntas de ingreso y listo, aunque no pienses ni reflexiones. El valor más fundamental es pensar y expresarme libremente. "Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso" Confucio, filósofo chino. 

 

De semejante modo cuando, los niños pequeños lloran si tienen hambre u otra necesidad, y necesitan ser alimentados o atendidos. En forma de broma, se podría decir, el niño de ayer, dice: Tetaaaaaaaa, tetaaaaaaaaa, y le dan su teta, glu, glu, glu; feliz disfrutando su alimento y centrado en lo que recibe su estómago. Y, por otro lado, el niño de hoy, hace su berrinche como se le da gana, y dice: Celulaaaaaaar, celulaaaaaaaaaaar, y le dan su celular; feliz disfrutando de su excelente distractor y centrado en las imágenes que recibe como estímulo momentáneo. Cada madre y padre de familia, son los modelos de formación en la vida de sus hijos. Los hijos son reflejos de sus padres. Algunos son denigrados y otros son transcendidos. Cada cual recibe lo que da. Ley de la vida.

 

Lo que parece broma, influye tremendamente en el desarrollo de la percepción de la persona, hemos sido disciplinados o indisciplinados o condicionados desde pequeños en el hogar, cada familia tiene su propia manera de criar y educar a sus hijos, y éstos hacen lo mismo con la próxima generación, modificando alguna tradición o forma de ver la vida; y ni que hablar de la educación en la escuela, el colegio y la universidad, donde toda la información que se recibe, te educa o te bloquea, te hace señor de ti mismo o esclavo de otros, te libera o te cierra nuevas visiones u oportunidades sobre los valores de la persona y la sociedad. Como resultado de toda esa “información” encuentro, un/a joven integrad@ o confundid@ en su personalidad. Suena irónico, pero, en ambos casos ¡¡¡ Hicieron un gran trabajo!!!

 

Dialogar o dialogando, como digo al inicio de esta reflexión, porque eso es lo más importante en una sesión, encontrase consigo mismo, es expresar lo que se lleva dentro y lo que atormenta a algunas personas. Basta hacer unas preguntas bien orientadas y la expresión como la corriente fluye. Toda energía fluye en muchas direcciones emocionales que pueden estar estancadas y necesitan ser liberadas. Cuanta rabia, cuanto dolor, cuanto odio, cuanta sed de venganza, cuanta desilusión, cuanta autodestrucción, cuanto desamor. La misma persona encontrará por donde canalizar esa fuerza escondida, que parece desconocida, pero, en realidad no es así, simplemente estaba oculta e inconsciente. Carlos Santana, nos lo dice de modo alegre: "Si llevas alegría en tu corazón, puedes sanar en cualquier momento". Como decir “desperté”.

 

Muchos se “sueltan” y cuentan todo lo que estaba estancado e impedía su propio desarrollo y armonía en la vida. Mi labor es estar atento a lo que expresan, a las palabras, el tono, la fuerza, la vibración, algún gesto, alguna emoción, alguna energía que acompaña a lo que se dice y a lo que no manifiestan. Recuerda que, cada persona es un mundo de impresiones y de sensaciones. Cada persona es un acontecimiento personal y colectivo. Cuarenta mil personas miran el mismo partido de fútbol y cada uno piensa distinto de los jugadores y del árbitro. Cada cual juzgará según su propia interpretación de los acontecimientos, y de cómo le agrade o le desagrade lo que vive y siente. Así somos los humanos de espontáneos e impredecibles para nosotros mismos y para los demás.

 

Somos íntimamente, amigos y enemigos conviviendo en una casa que se llama cuerpo. A veces alegres y en otras llorando. A veces somos libres y esclavos de ello. A veces vibramos con la vida y en otras con la muerte. Cuando manifestamos lo que vivimos y sobre todo, lo que nos agrada y no nos hace felices, no necesitan “receta”, la misma persona tiene la obligación y debe encontrar lo “escondido” o la salida dentro de su persona o de su propio laberinto. En otras palabras, tu deber es encontrar tu propio empoderamiento, tu poder interno. La capacidad de encontrarte consigo mismo. En eso consiste una sesión. "El coraje es resistencia al miedo, control del miedo, no ausencia de miedo" palabras de Mark Twain. Liberarte de tus propias cadenas o de tus miedos más profundos.

 

La reconocida actriz y presentadora de televisión, Ellen DeGeneres, nos dice unas palabras que, tienen que ver con el sentido de lo expresado: “La verdadera belleza no tiene que ver nada con el color de tus ojos o de tu cabello; la verdadera belleza tiene que ver con el tipo de ser humano que eres, con tus principios y con tu orientación ética”. Es decir, la verdadera riqueza es interna, nada más y nada menos, tus más íntimos secretos están bien guardados en y por ti. Que pueden aflorar en todo momento, cuando algún mecanismo, también interno, lo saca a la luz, deliberadamente dialogando, con la confianza – importantísimo – que eso libera y sana el alma y el cuerpo. Aquí una frase apropiada: “Una bella mujer y/o un hermoso varón, es una persona, no un cuerpo”.

 

Uno simplemente es un “facilitador” de tu propio encuentro personal e íntimo. Nada está fuera sino dentro de ti. Y encontrarse consigo mismo, es el temor de mucha gente. Hay verdaderos descubrimientos de tesoros escondidos o de fantasmas volando que, necesitan salir y ser liberados por la propia persona. Ese es el diálogo o cultivo interno. Las preguntas van orientadas, necesariamente, a encontrarse la persona con su yo más interno. No hay ningún secreto y nada imposible. Cuando rompes y abres tu propio caparazón que te “protegía”, algo extraordinario sucede en ti, claro que eres vulnerable, pero, sobre todo, conscientemente libre de ti mismo. Conviértete nos dice Confucio, en "el hombre que mueve montañas comienza cargando pequeñas piedras"

 

Debes estar más consciente en ti mismo, debes estar más centrado en ti, debes estar más atento a ti mismo, debes ser más amable contigo mismo y debes ser más íntimo contigo mismo. “La fe en uno mismo es el mejor y más seguro camino”. Esta es la verdadera profundidad del autoconocimiento y la autoconfianza. Nada más actual en un mundo donde mucha gente termina despersonalizada, perdiendo sus propios valores personales y familiares. Nada más desagradable que la dependencia, y la más destructiva de todas, es la emocional. Es la que destruye tu estructura mental y la forma de cómo te percibes. Charles Darwin, con su capacidad analítica y observadora sobre la naturaleza, dice: "No sobrevive la especie más fuerte,  ni la más inteligente, sino la que mejor responde al cambio".

 

Es una forma de esclavitud que se paga demasiado caro, destruyendo la propia vida, a todo esto, pues, la lección es, aprende más sobre ti mismo, tus fortalezas y debilidades, y aunque parezca difícil escuchar y entender, abre el entendimiento: “Si ella o él te dice que ya no hay química, es porque está haciendo experimentos con otro tubo de ensayo”. Qué más sinceridad necesitas para ser libre y alejarte de quien no te valora como mereces. Aprende a darte tu lugar con respeto y amor. Sé valiente. “Deja de mendigar” y mucho menos amor de los demás. "No busques ser un hombre de éxito, sino más bien un hombre valor". Albert Einstein. Y aunque parezca curioso, lo segundo atrae irremediablemente lo primero. 

 

Alguien me preguntó, Mike, ¿a ti nunca te han traicionado? Claro que sí. ¿Y cuál fue tu reacción o aprendizaje? Ambas cosas fueron. Gracias vida. Porque entendí que, nadie debe estar por encima de mí y que toda relación es horizontal no vertical. Debía amarme más. Conocerme más. Valorarme más. Ser mucho más feliz conmigo mismo. Descubrir lo que realmente me llena de felicidad. Toda aventura siempre deja una verdad, puede ser dolorosa, pero, necesaria para tu desarrollo en la vida. "No me juzgues por mis éxitos, júzgame por las veces que me caí y volví a levantarme", valientes palabras de la vida de Nelson Mandela. Si entiendes esto, has dado un gran paso en tu crecimiento humano. Nada de rencores. Nada de venganzas.

 

domingo, 1 de febrero de 2026

NO ESTÁS FUERA, ESTÁS DENTRO

 


NO ESTAS FUERA, ESTAS DENTRO

 

Tienes un mundo interno y un mundo externo en ti mismo. Muchas veces en la vida, siempre estamos disponibles para los demás, atentos y dando de nuestro tiempo, sin recibir recompensa alguna, justamente por nuestra disposición y servicio. Me parece bastante bonito y agradable, pero, y ¿Qué paso con uno mismo? ¿Por qué muchas veces, no tenemos esa misma disponibilidad hacia nosotros mismos? Nunca dejes de ser tú mismo para complacer a los demás. Veamos.

 

Se puede entender desde dos puntos de vista: O estamos tan “llenos” de nosotros mismos que, preferimos dar a los demás sin esperar nada a cambio, o estamos tan vacíos de nosotros mismos que, curiosamente “necesitamos” servir a los demás, para sentirnos útiles. O quizá, alguien puede decirme, que es empatía o es sentido cristiano el “ser” para los demás. Nos realizamos con y para los otros. "Ni siquiera el mejor explorador del mundo hace viajes tan largos como aquel hombre que desciende a las profundidades de su corazón". Julien Green. Interesante.

 

Pero, como apreciación personal, puedo decir que, siempre debemos estar disponibles para uno mismo. Claro que los demás son importantes en nuestra vida, no los dejamos de lado, nos realizamos con ellos, sin embargo, la propia realización personal es fundamental y está primero, antes que darnos a los demás. Tampoco es egoísmo, es apreciación y valoración de la propia persona. Nadie da lo que no tiene. “Nadie pide peras al olmo”. La siguiente frase de Carl Jung, nos ayuda a pensar cuando nos dice: "Quien mira afuera, sueña; quien mira adentro, despierta". Objetividad.

 

Yo soy más importante que todo lo demás. El lenguaje es personal, es decir, dirigido a uno mismo desde uno mismo, no es comparación con nadie, no necesito ser comparado ni compararme. Soy yo mismo en mi propia esencia humana y pensante. Pensamiento concomitante y autorreflexivo, de mi propio pensar y actuar No hablo de soberbia, nada que ver con ello. Soy importante para mi y punto. Valoración.

 

Esto es el lenguaje humano. Las palabras y los números son inventos del hombre, para entender a las personas y comprender las cosas, están dentro de nosotros, no fuera. El lenguaje nos hace humanos, inteligentes, creadores, transformadores de la existencia. Todo tiene sentido desde dentro, desde nuestra interioridad, la vida, la inteligencia, el corazón, los sentimientos, la conciencia, la interpretación. Subjetividad.

 

Escuchamos palabras, ideas, pensamientos, imágenes, símbolos, esto no es algo material sino espiritual o inmaterial, no se puede tocar, ni ver …, pero, el cerebro es el especialista y da su punto de vista personal, cada cual, aunque escuchamos lo mismo, interpretamos distinto, y esto tiene que ver con la formación en el hogar, la educación en la escuela, lo que nos rodea, la información, etc. Y nos lo recuerda muy bellamente Lao Tzu "Conocer a los demás es inteligencia; conocerte a ti mismo es verdadera sabiduría". Individualidad.

 

La importancia de la presencia, más que los mensajes a distancia que pueden ser gratificantes, lo que marca la diferencia es la presencialidad. El contacto humano. Face to face. Es el estar presente y consciente de quién eres y las posibilidades que tienes en la vida. Cuando estás en tu propia presencia, es importante el “ayuno de palabras”. Basta que estés contigo mismo guardando silencio. "Cuanto más poderosa y original sea una mente, más se inclinará hacia la religión de la soledad", dice Aldous Huxley. Aquí, asumes tu corporeidad y corporalidad, pues, eres tú el mundo interno y externo en ti mismo. Constructibilidad.  


Te dejo con las breves palabras a modo de reflexión, de la bióloga ambientalista y forestal, Robin Wall Kimmerer, que nos da una mirada distinta de lo que observamos:

“Necesitamos dotarnos de un nuevo lenguaje” …, “algo que afirme que esto es lo que significa ser humano”.  Además, ten presente que hemos inventado las palabras para comunicarnos, no hablo si es bueno ni malo, es simplemente lenguaje, es decir, “a veces la forma más inteligente de luchar contra la naturaleza es trabajar con ella”.

 

FUMADOR EMPEDERNIDO

 


FUMADOR EMPEDERNIDO

 

Todo empieza en casa, como la mayoría de vivencias que tiene uno desde que nace. Y duró aproximadamente 40 años. Cuarto año de secundaria, tenía una relación de respeto y cercanía con mi viejo, Istán. Él fumaba, recuerdo, desde que yo tenía uso de razón. Por aquel entonces, algunos recordarán que, en muchos espacios públicos, incluyendo el aula, los profesores fumaban. Aunque con mis compañeros de aquel entonces, no fumábamos en el aula, lo hacíamos en mancha en la calle o después de un partido de fulbito.

 

En una fiesta familiar en casa. Me atreví a decirle a Istán, con cierto temor, pero decidido ¿puedo fumar? Me miró, no noté ningún asombro, parece que ya sabía, y dijo, claro. En el bolsillo de mi camisa, tengo una cajetilla, saca los cigarrillos que quieras. Primera vez que fumaba en casa, por supuesto, con roche delante de gente mayor. Imagínate, tenía la aprobación de mi viejo, y eso parecía como si hubieras logrado algo muy importante en la vida adolescente.

 

No se hablaba de fumadores. Nadie culpaba a nadie. Era algo casi cotidiano, en mi ambiente, el fumar. No existía la información que tenemos ahora. Fumaba no para controlar los nervios, ni para el frío, ni el hambre; simplemente, fumaba por placer, por etiqueta social, sentirme especial haciendo de mono a la moda, eso era todo, y era algo tan romántico que, todo era un rito, con horarios y lugares específicos.

 

Me encantaba la ensalada de lechuga, con algo de limón y vinagre blanco, me alegraba el alma y el estómago, era como un bálsamo para mi organismo, no podía faltar en mis comidas este plato. Con el tiempo comprendí, casi sin darme cuenta que, era como un secreto para contrarrestar la nicotina en mi cuerpo. No hay ningún estudio sobre esto, era mi medicina placebo, ya sabes que, todo placebo funciona para quien cree, me gustaba y le daba el significado de sanación.

 

Fumaba en aquel entonces, Premier que, para mí, era más “agradable” que el Hamilton, según mi apreciación de catador de tabaco. Para mí cuanto más fuerte el cigarrillo mejor. El primero era más fuerte y con ello me gustaba “golpear”, que era tragarse el humo y botarlo lentamente mientras se habla; el segundo, me daba nausea. En comparación con algunos compañeros que fumaban, en mi caso, no había mareos ni pérdida del equilibrio. Ojo, tampoco me hacía “volar” como algunos me comentaban. Oler a tabaco era lo máximo.

 

Después se descubrieron algunos estudios sobre los daños del fumar. Mi viejo hacía rato había dejado de fumar, aunque en alguna fiesta el vicio volvía y yo era el proveedor, Istán, si quieres fumar le decía, en el bolsillo de mi camisa tengo algunos cigarrillos. Dicho y hecho, mi viejo fumando como chino en quiebra con algunas copas, y zapateando como un chiquillo disfrutando del baile. Diversión asegurada con cigarrillos y alcohol. La pasábamos bien. Buen trago y buena comilona, no faltaba un patito “mechado”, pato frito en una olla llena de aceite, que él mismo preparaba.

 

La lucha interna para dejar de fumar. Mis hábitos diarios se reforzaban con horarios establecidos. Después de cada comida, iba a mi cuarto, descubría mis tesoros en botellas de PVM llenas de tabaco borronco, con ese nombre compraba un mazo de hojas prensadas de tabaco puro, que me rendía unas 10 botellas de plástico de PVM, aproximadamente para medio año, yo mismo los preparaba con hojas finas para envolver azúcar. Papel de despacho lo llamaban en las tiendas. Un papel casi transparente, excelente para el cigarrillo casero. Todo un maestro preparando los puros.

 

Promesas que se rompen por falta de voluntad. El vicio se adquiere poco a poco, como jugando, y sin darme cuenta había comprobado que, cuando trataba de dejar el cigarrillo me era difícil. Tenía lo que llaman las recaídas o el síndrome de la abstinencia. Wow, qué complicado había sido dejar de fumar. Era una sensación de angustia y desesperación. Una lucha interna permanente, era como un tira y afloja. Avanzas y retrocedes. Lo logrado o casi logrado, volvía a cero para “recuperar” la abstinencia de algunos días o semanas. Era el volver al vicio como un desfogue emocional.

 

El autoengaño. Dejaba cajetillas de cigarrillos a la vista, en mi habitación. Trataba de engañar al cerebro o mejor dicho, buscaba engañarme a mí mismo.  Curiosamente, dejaba alguna cajetilla o algún cigarrillo a la vista y estaba calmado. Tranquilo, como diciéndome, nada te falta, lo tienes a la vista, lo puedes fumar cuando quieras. Muy parecido, a los experimentos que hacen con los niños dándoles caramelos y diciéndoles “no toques nada”. Y los observan a ver qué hacen con las bandejas llenas de dulces. Para comprobar si son capaces de posponer la recompensa inmediata. Te ofrecen la tentación y te dicen que no lo hagas. Bien cojudo este jueguito.  

 

Cansancio para hacer deporte. Uno de los primeros síntomas, en mi caso, era que, a mí me gustaba jugar fulbito con los patas del barrio, pero, después de unos 10 minutos de juego, estaba totalmente exhausto, cansadísimo, jadeando y buscando donde sentarme. Lo mismo me pasaba cuando caminaba en una excursión o cuando íbamos de campamento con la familia.

 

En algunas oportunidades, iba caminando por la calle, y no me importaba sentarme en alguna vereda para descansar, además, caminaba despacio para no cansarme, me obligada a estar en movimiento, creo que esto fue mi salvación. No me rendía. Me costaba comer, había perdido el apetito, más flaco no podía estar, había las ganas de un cambio, pero muy poca fuerza de voluntad.

 

Rolando, recuerdo que era un gran amigo, un excelente profesional, amante de la naturaleza y de los paseos a pie por la montaña, pero, también era un empedernido fumador, yo a su lado era un aprendiz, estuvo en Lima por una infección pulmonar, que fue fulminante para su salud. Regresó para despedirse de su familia y de algunos amigos. Estuve presente en sus últimos días, su voz era muy bajita, hasta que finalmente la perdió, y lo perdimos para siempre.

 

Después de muchos años de lidiar con mi vicio, y sin ninguna ayuda de terapia, simplemente a fuerza de voluntad dejé el cigarrillo, me decía a mí mismo, tú te metiste en el vicio, Mike, tú eres el único responsable de salir de esto, así que déjate de huevadas, y para adelante. Después de cuarenta años, fue un despido doloroso porque los recuerdos siempre regresaban. Y poco a poco, recompensándome por los pequeños logros, ya es ahora parte de mis recuerdos.

 

Finalmente, todo vicio personal empieza casi sin darnos cuenta, como jugando, entre broma y broma, no pasa nada o simplemente hay que probar, etc. A mi me pasó con el cigarrillo, a otros con la marihuana, la cocaína, el robo, los asaltos, el sexo desenfrenado, las parejas tóxicas, el alcohol, etc. ¿Qué te puedo aconsejar? Nada. Cada cual tiene su propia historia que contar y sus vicios que superar. Cada uno es dueño de su materia corporal y de sus elecciones individuales. Déjate de culpar a los demás, supérate a ti mismo cada día. Esa es tu historia que espero que me la contarás.

 

martes, 6 de enero de 2026

VERGÜENZA

 


VERGÜENZA

Te comparto este testimonio, a modo de una hermosa reflexión. Y dice:

En la graduación, mi hija dijo: "Agradezco a todos menos a mi padre que es una vergüenza" entonces...

En la graduación de medicina de mi hija, frente a 500 personas, ella dijo, "Agradezco a todos los que me apoyaron en este camino, menos a mi padre, que ha sido una vergüenza para nuestra familia”.

80,000 € invertidos en su educación y esa fue su forma de agradecerme.

Esa noche cancelé el préstamo de 120,000 € de su Maestría.

Mi nombre es Andrés Morales Vega, tengo 62 años y durante 24 años creí que ser padre significaba sacrificar todo por el futuro de mi hija.

El 26 de junio de 2024, en el Palacio de Congresos de Valencia, descubrí que estaba completamente equivocado.

Beatriz Morales Jiménez, mi única hija, se graduaba como médica después de 6 años de carrera.

6 años durante los cuales pagué cada matrícula, cada libro, cada material, cada curso extra que necesitó.

Trabajé 12 horas diarias en mi empresa de construcción para que ella nunca tuviera que preocuparse por el dinero.

Llegué al auditorio una hora antes de la ceremonia, vestido con mi mejor traje azul marino.

Había comprado flores, preparado un discurso emotivo para después de la graduación y tenía en mi bolsillo las llaves del Mercedes Benz C, que le había comprado como regalo de graduación.

Un coche de 45,000 € que pensaba entregarle esa misma tarde.

La ceremonia comenzó a las 4 de la tarde.

Yo estaba sentado en la quinta fila, y mi exesposa Pilar Jiménez Ruiz, a tres asientos de distancia.

Nos habíamos divorciado hace 8 años, pero siempre mantuvimos una relación cordial por Beatriz, aunque debo admitir que, Pilar nunca perdía oportunidad de hacerme comentarios despectivos, sobre mi falta de educación universitaria o mis modales de obrero.

Cuando llegó el momento de los discursos de agradecimiento, Beatriz subió al pódium radiante con su toga y birrete sonriendo hacia el público.

Buscó mi mirada entre la multitud y por un momento pensé que me dedicaría unas palabras especiales.

Había sido mi sueño desde que era pequeña y decía que quería curar a la gente.

Quiero agradecer profundamente a todas las personas que, han hecho posible este momento, comenzó Beatriz, con voz clara y segura, a mi madre Pilar Jiménez, que siempre me enseñó la importancia de la educación y la cultura.

A mis profesores, que me guiaron con paciencia, a mis compañeros de estudio que se convirtieron en mi segunda familia.

Mi corazón se aceleraba esperando mi turno en sus palabras de agradecimiento.

Miré hacia donde estaba sentada Pilar.

y la vi sonreír con orgullo grabando todo con su teléfono móvil.

Agradezco a mi novio Diego Ortega Sánchez que me apoyó en los momentos más difíciles de la carrera, continuó Beatriz.

A mis abuelos maternos que, aunque ya no están con nosotros, siempre creyeron en mi potencial.

A todos mis seres queridos que celebran conmigo este logro.

Esperé y esperé, pero mi nombre nunca llegó.

Entonces vino el golpe mortal.

Quiero ser honesta con ustedes.

Este camino no ha sido fácil y algunas personas en mi vida, han representado más un obstáculo que un apoyo.

“Agradezco a todos los que me ayudaron a llegar hasta aquí, menos a mi padre, que ha sido una vergüenza para nuestra familia y cuya presencia hoy aquí es solo una formalidad”.

El silencio en el auditorio fue ensordecedor.

500 personas se volvieron a mirarme.

Sentí como si me hubieran clavado un cuchillo en el pecho y lo estuvieran girando lentamente.

Pilar tenía una sonrisa apenas perceptible en los labios.

Algunos conocidos de la familia me miraban con una mezcla de lástima y curiosidad morbosa.

Cf. Tomado de, Ironías de la vida. Fecha 5-1-26. https://web.facebook.com/ (publicado el 31 de diciembre del 2025 a las 17:00)

sábado, 3 de enero de 2026

CAER LO MÁS BAJO

 


CAER LO MÁS BAJO

"Parte de la resiliencia es decidir si vas a sentirte miserable por algo que importe, o si decides sentirte miserable que no importe", una frase de Elizabeth Edward. Hablo de los vicios personales, arraigados en el cuerpo por medio de hábitos, repetidos una y otra vez. Una de las experiencias más dolorosas del ser humano, es una caída y/o recaída de algún vicio o vicios, que por años ya lleva repitiendo. Y cansado de esa vida, quiere salir, pero, no puede, no encuentra el camino, no tiene la fuerza de voluntad.

Hay que tener presente que, no todos tienen una fuerza de voluntad tan entrenada. Y el vicio o los vicios pueden ser: el cigarrillo, el alcohol, la droga, el sexo, el mentir, el robar o lo que sea que termina dañando la persona, las ilusiones y a veces, la familia. Es una autodestrucción que va minando la propia salud física, emocional y las relaciones amicales. Séneca, nos dice algo para reflexionar: “Deberíamos rendir cuentas cada noche: ¿Qué debilidad he dominado hoy? ¿Qué pasiones he combatido? ¿Qué tentación he resistido? ¿Qué virtud he adquirido? Nuestros vicios se desvanecerán por sí solos si se les lleva la cuenta cada día”.

Tocar fondo. La adversidad es parte de nuestra vida, en palabras Henry Ford:  "Cuando todo parezca ir contra ti, recuerda que el avión despega contra el viento, no a favor de él". El reto está en superarnos a nosotros mismos cada día, pero, cuando caemos tan bajo, todo comienza como jugando, con un simple “un vasito nada más” o “una copa no hace daño” o “una pitadita y punto” o “nos fumamos un puro y eso es todo” o “un rapidito, un ratito nada más y nos despedimos”. Muchas veces estamos cegados por la pasión.

Esa copita se convierte en muchas copas, o lo que sea, se convierte en cajas consumidas, finalmente, después del placer del cuerpo, éste termina como trapo estropeado, los bolsillos vacíos y empiezan los lamentos y te lamentas de todo, y te dices “nunca más lo volveré a hacer”, demasiado tarde y nos quedamos en "palabras, palabras, palabras solo hay entre tú y yo", descubrimos aquí, la verdadera conexión emocional del cuerpo y las palabras, en la canción romántica de Silvana Di Lorenzo.

El ser humano no para hasta que cree que no hay nada más. El cuerpo posee una increíble fuerza interior para conseguir o lograr lo que desea. Muchas veces no mide las consecuencias de sus actos, hasta mucho después de haber sido éstos consumados. Es parte de la naturaleza el experimentar hasta lo extremo, sensaciones al límite de la desesperación, pura adrenalina, aunque entiende que puede perder la vida o quedar dañado por ello.

Un caso de la vida “de tocar fondo”, cuando alguien está metido en el alcohol o pasado de tragos, y amanece tirado en la vereda, y mientras sueña, cree que está lloviendo, sin embargo, es un perro con la pata levantada que está tirando su orina en la cabeza del borracho. Parece broma y da risa, pero, cuántas veces he sido testigo de perritos o perrones marcando territorio en su árbol caído.

Encontrar o reencontrar nuevamente el camino de regreso a la dignidad personal. Recordemos que, cuando uno a si mismo se hace promesas para salir del fondo, pero, vuelve a repetir una y otra vez, sus cuidas ya no son salidas, son repeticiones, es decir, con cada caída va reforzando el patrón. Por lo tanto, tantas promesas vanas, es como para volver a repetir el ciclo. El cuerpo es más adictivo de lo que puedas imaginar. Porque tiene hábitos que arrastra desde años atrás.

Los hábitos en el cuerpo son poderosísimos, de tal modo que pueden construir o destruir tu “destino”. No es maldición, ni karma, ni que te vaya mal en la vida. Cuando la mente no tiene orden, ni claridad en sus objetivos y metas, son tus hábitos asumiendo la “conducción” de tu cuerpo, y hace lo que más le gusta hacer, buscar el placer. Ten presente las palabras de Charles Duhigg, cuando nos dice: “Este es el verdadero poder del hábito: la comprensión de que tus hábitos son lo que tú eliges que sean”.

Y por otro lado, todo está muy relacionado, y muy bien nos lo dice Eric Jensen “No hay separación de mente y emociones; las emociones, pensamientos y aprendizaje están relacionados”. Aquí, un ejemplo de mente – cuerpo, que muchos han experimentado en su propia vida. Puedes aplicarlo a alguien que tiene un vicio o aplicarlo a alguien que está recuperándose de una enfermedad. Entendamos un poco más todo esto, en el siguiente dialogo íntimo, mente – cuerpo.

La mente, en un dialogo interno, le dice al cuerpo, una y otra vez, y muchas veces conscientemente, “debes cambiar de hábitos, te lo aconsejó el médico, recuerda que, no puedes continuar así, ya es momento de un cambio, te estás haciendo mucho daño”, etc.; pero, el cuerpo le responde a la mente, mucho más seguro de sí mismo, “no es momento de cambiar, todo tiene su tiempo, aún no necesito cambiar, estoy bien, no pasa nada, un poco más, más adelante ya cambiaré, déjenme tranquilo, no necesito sus consejos”, etc.; y cuando menos lo piensas, ya estás actuando como siempre lo has hecho.

El médico o el nutricionista o un consejero, te dijo: nada de azúcar, nada de sal, nada de grasa – la mente comprende y sabe las consecuencias – pero, el cuerpo, también tienes sus “razones”, el primer día obedece, y en adelante los siguientes días, vuelve a lo mismo, es más fácil no cambiar, pues, para muchos el cambio “asusta”, y empieza a repetir lo aprendido por años: “es rico el azuquítar, es agradable lo saladito, y mucho más rico un chicharroncito”. El cuerpo toma el mando y asume lo que es mejor para su vida – el cuerpo entiende y busca lo que le da placer. Hemos escuchado la consabida frase “de algo hay que morir”.

Y volvemos a la rutina diaria que, es más segura que el buscar lo nuevo. Todo cambio para algunos es un reto desagradable, fastidioso e incómodo, no les interesa el cambio. Ten presente las palabras de Friedrich Nietzsche: "Aquel que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo". Algo semejante sucede, cuando pasado un tiempo de vida bastante placentera, dicen algunos para si mismos o para concurrencia, “voy a bajar de peso, estoy con la barriguita chelera y ya es tiempo de estar en forma”. Se inscribió en el gimnasio, la primera semana a duras penas, las siguientes “no vale la pena tanto sacrificio, estoy bien”.

El cuerpo busca el placer, aunque “sabe” que puede terminar mal. El cuerpo es más sincero de lo que podemos imaginar. El cuerpo no miente, las palabras sí. No está con rodeos, se lanza y punto. La naturaleza es rebelde, por ejemplo, el niño debe ser disciplinado por sus padres desde que nace, para su bien; lo vemos en los propios animales, que con su instinto natural, terminan destruyéndose mutuamente; y lo vemos en las plantas, que necesitan cuidado, y ser podadas para mejorar su desarrollo y producción.

El cuerpo humano que, no ha sido disciplinado desde pequeño, repetirá patrones aprendidos desde la niñez, guste o no, está orientado a hacer lo que mejor le venga en gana, para sí mismo y para con los demás. Buscará construirse o destruirse. Pues, hará lo que mejor sabe hacer para estar “bien”. Sentirse placentero. Jamás olvides que, "cuando retomas al camino, retomas al punto en que lo dejaste, no al punto en el que comenzaste" en palabras de Henri Nouwen. 

Somos humanos, no robots. Es cierto que, tenemos una gran diferencia con las máquinas, y se llama conciencia; somos conscientes, nos damos cuenta de nuestros actos y palabras, por supuesto, todo esto, mientras no perdamos la conciencia de quienes somos. Es importante entender que todo cambio, empieza cuando se toma conciencia de la propia vida y de las decisiones para cambiar. Decisión propia no ajena. No desde los consejos u orientaciones que te dan. Si no, desde el momento en que tú crees que ya es momento de un cambio en tu vida, en tus hábitos, entonces, todo en ti se orienta hacia ello. Nadie puede obligarte a cambiar sino es decisión tuya. Conciencia y decisión. Mente y cuerpo.

Viene a mi memoria, la parábola de Lucas 15,11-32, “El hijo pródigo”, aunque algunos lo titulan como “El padre bondadoso”. El hijo sabe lo que pidió al padre, su herencia; además, sabe hacia donde se dirige, a malgastar sus bienes y buscar placeres. Después de un tiempo, cae en una situación lamentable, no tiene qué comer, busca comida entre los chanchos y se lo impiden. Reflexiona, y toma conciencia de su situación de abandono. Vuelve a recordar que, “en la casa de mi padre sí hay comida”. Nos damos cuenta que, el cuerpo “tiene una memoria ancestral”, se sobrepone y toma la iniciativa. Aquí, se impone la supervivencia no la felicidad.

Decisión de volver, se pone en camino. Hay que ponerse en movimiento, todo cambio exige moverse o acción. No bastan las palabras. Pide perdón. Se arrepiente. Busca bondad y aceptación. Actitud interna, indispensable. Toma conciencia de su dignidad de hijo. La esclavitud nos hace perder la dignidad de ser libres. Al respecto nos dice Tamara Brown: "Sé que puede parecer que levantarse, respirar e incluso moverse es una lucha. Pero, por favor hazlo, muchas puertas están esperando abiertas para ti".

Hizo lo que quiso con sus bienes y su cuerpo, porque creyó que eso era lo mejor para él, disfrutar a su modo de la vida, luego, tomó conciencia de su situación de abandono, cayó lo más bajo que pudo, y volvió cuando él quiso regresar. En este caso, nadie lo obligó a regresar ni siquiera hubo consejos, pero, si hubo autorreflexión y autodeterminación. No importa si fue el hambre, la supervivencia, su dignidad o sus ganas de vivir lo que lo llevó a regresar, pero, lo hizo. Tomó la iniciativa de levantarse, de dar los primeros pasos. Libertad y decisión. Voluntad y disciplina.

La experiencia propia es la mejor maestra de la vida. No puedes afirmar que tu vida no te ha enseñado nada. Tu experiencia ha sido y es tu mejor maestra, pero, poco has hecho con esa enseñanza. Cuando tomas conciencia de tu enseñanza de vida, ésta se convierte en aprendizaje para ti. Para mejorar y para retarte a ser mejor que ayer. No se puede pensar que todos pasan las mismas experiencias. No. Es como pensar que todos deben tomar las mismas medicinas para sanar un dolor.

Cada experiencia es algo extraordinario y maravilloso, pues, te deja una lección, es decir, una verdad que asumir; no hay experiencias ni buenas ni malas, todo depende de cómo la percibes y qué aprendes de ello. Lo que es para ti, es para ti, no para los demás. Esa fue la lección que tenías que aprender y vino en forma de vida, personas o situaciones. Así que, nuevamente, agradecido maestra vida. Enseñas con una sonrisa o con dolor. Es elección. Es aprendizaje.

Hemos escuchado, el dicho popular, aunque para otros es un refrán, el “árbol que nace torcido, jamás el tronco endereza”. Podemos pensar que, lo torcido no puede enderezarse por los hábitos, costumbres o defectos bien arraigos desde la edad más temprana. Todo esto porque la persona, no fue criada y bien educada y orientada en el hogar desde pequeño. Sin embargo, esta frase “determinista” también es cuestionada por aquellos que no creen en el determinismo.

Vamos a consultar la opinión de la RAE, y ésta nos dice sobre el determinismo: “Es una doctrina filosófica que sostiene que todos los eventos, especialmente las acciones humanas, están inevitablemente predeterminados con anterioridad, sin posibilidad de azar, esto, se opone al libre albedrío”.

Damas y caballeros, los que habitamos este planeta tierra, por lo menos lo que conocemos hasta hoy, no negamos posibilidad ni la existencia inteligente en otros planetas, aunque aún no existe evidencia o demostración de ello, es decir, que nada está determinado, porque cada ser humano determina libremente, lo que quiere para sí mismo, porque el ser inteligente sí es capaz de su propia autodeterminación y cambio en su persona, si es que así se lo propone.

Nos dice Pierre-Simón Ballanche, recalcando la importancia de ser uno mismo, en todo momento libre e inteligente: “Es un deber del hombre el emprender la conquista de su personalidad; es menester que su desarrollo sea su obra propia”. Nadie puede determinar lo que tú no quieres o aceptas. Tengamos presente que, somos seres inteligentes, únicos, capaces de auto transformarnos desde lo más profundo de nuestro ser. Esto se llama libre albedrío. Libre decisión.

Puedes cuestionarte todo lo que quieras, y está bien. Es necesario e importante que, nos cuestionemos sobre la propia vida y la propia existencia. Debemos aprender a interrogarte e interrogar todo cuanto nos rodea, en este planeta y fuera de él. Quizá no haya respuestas por el momento, pero, la pregunta o las preguntas encontrarán algún eco en algún rincón del universo. Ten presente que: Tú eres tu propio autor. Tú eres el actor principal de tu vida. Tú eres el público más exigente que puedas tener.

El siguiente proverbio nos recalca que: “los malos hábitos son como una cama cómoda, es fácil acostarse, pero es difícil salir de ella”. Tú, puedes transformar tu propia vida. Nos realizamos en el diario vivir y sabemos que, “no todo es color de rosa”, existen los contrastes en la vida de cada uno, por lo tanto, ten presente que: "la adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubieran permanecido dormidos", es decir, en palabras de Horacio, tiene que haber un “terremoto” en nuestra vida, para sacudirnos y despertar en nosotros nuevas posibilidades y realizaciones.

Tú puedes pedir S.O.S si crees que lo necesitas. Tú eres el gran triunfador o todo lo contrario. Puedes desafiarte en tu diario quehacer o simplemente llevar una vida “tranquila” sin mayores riesgos y cambios. Tú eres dueño de tu persona y tú decides si quieres mejorar en el día a día. Pero, si quieres levantarte desde lo más bajo, es tu elección, hazlo tú, que nadie lo haga por ti. Ese es el reto si has caído. En palabras de Samuel Johnson, “las cadenas del hábito son demasiado débiles para sentirlas hasta que son demasiado fuertes para romperlas”. De contrario felicidades, eres casi un ángel.

 

 

 

 

jueves, 1 de enero de 2026

DEJA DE MENDIGAR

 


DEJA DE MENDIGAR

 

Nos dice bellamente, Thomas Szasz: “La plaga de la humanidad es el miedo y el rechazo a la diversidad”. No hablo del mendigar por dinero o cuando alguien necesita algo para comer. Es una situación lamentable, pero, no es eterna si se dan las condiciones sociales y económicas necesarias para sacar de la pobreza a la gente, esto tiene ver con la estructura social y política. Una excelente administración política, se preocupa primero por el bien común de su gente, como, por ejemplo: trabajo, alimento, vivienda, salud, educación.

 

Es importante, darles a los ciudadanos, las herramientas para salir de la miseria y de la pobreza, “no les des pescado, enséñales a pescar” o también de otra manera "dale un pescado a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá toda la vida". Este proverbio, enseña la autosuficiencia y el empoderamiento de la gente a largo plazo. Es una condición externa. Ninguno debe estar condenado por nadie a pasar hambre y vivir mendigando. Ni mucho menos permitamos a quienes quieren mantener este sistema de pobreza y de igualdad. Hablas de ¿Igualdad?

 

Cuidado con aquellos que dicen, que luchan por la igualdad. No existe la igualdad, existe la equidad. Nadie debe pretender que seamos iguales a los demás. ¿Por qué y para qué ser igual a los otros? Somos diferentes y eso es lo más hermoso en la humanidad. Y esa es nuestra riqueza, la diferencia no la igualdad. Existe la diversidad y eso es más importante que la igualdad.

 

Hay una frase de Cristo, que llama la atención: “A los pobres los tienen siempre con ustedes, y podrán ayudarles cuando quieran; pero a Mí no me van a tener siempre” (Marcos 14,7) Parece que Cristo tenía bien claro, qué significa ser pobre. Y que siempre habrá gente “pobre”. Todo empieza con el concepto que tengamos de pobreza. ¿Qué es ser pobre? ¿De qué pobreza hablas? No solamente existe la pobreza material. Existen muchas más pobrezas en el ser humano.

 

Bueno, este es un tema que tiene que ver más con la política y la economía social, pero, será para otro momento.

Deja de mendigar”. Aquí, hablo de algo más profundo. Que toca las fibras más íntimas del ser humano. Hago referencia a la “necesidad de afecto – amor”. Muchos desde pequeños crecieron en un ambiente de inseguridad y de amenazas. Se desarrollaron en ambientes tóxicos y con violencia en el hogar. Con padres presentes para pelear y gritar, donde el lenguaje diario era la acusación frecuente. Niños y niñas que, muy poco o jamás escucharon una palabra amable y de respeto, no les dieron o no tuvieron un gesto de amor y de aprecio. No hubo abrazos. No hubo un beso. No hubo un te quiero. No hubo una palabra de ánimo y de reconocimiento. Todo esto conlleva una gran carencia humana, la falta de afecto. ¿Y qué puede suceder cuando se ha crecido sin afecto, sin amor, sin aceptación? Pues, el desprecio.

 

Ojo, el desprecio empieza por uno mismo. Si hablo de “dejar de mendigar”, también se traduce como “dejar de despreciarte”. El novelista polaco-británico Joseph Conrad, nos habla de la vulnerabilidad y la inestabilidad del ser humano: “La mente del hombre es capaz de todo, porque todo está en ella, tanto el pasado como el futuro”. Cuando alguien desde niño, por sus padres o familiares, fue “programado” en hogares donde no se expresaban con afecto, queda marcado en su vida para “mendigar”. Es decir, para repetir patrones aprendidos en la infancia, hasta que, en algún momento, tome conciencia de ello, y pueda darse un cambio radical en su vida, “metanoia” un giro de 360°. Claro que sí es posible un cambio.

 

Si partimos de la siguiente premisa que, varones y mujeres somos seres “completos”; la siguiente premisa sería; varones y mujeres buscamos la “complementariedad”, parece una contradicción. No lo es, somos completos y complementarios. El varón es varón y la mujer es mujer. Pues, ¿Qué puede faltarte para ser varón? Y ¿Qué puede faltarte para ser mujer? Nada. Simplemente, somos seres invaluables, cada uno es la otra cara de la moneda, es la complementación. Y ésta es una opción totalmente libre. No es una obligación. Puedes elegir estar complemente sol@ y ser feliz. Puedes elegir estar en pareja y ser feliz. O, todo lo contrario. Estar sol@ y ser infeliz. Estar con pareja y ser infeliz. Toda elección conlleva una aceptación o un rechazo. Puedes acertar o puedes equivocarte.

 

Lo pasado es pasado. Si viviste en situaciones antes descritas, cierra ya ese capítulo y punto aparte. Deja de tener miedo a equivocarte. Es parte del aprendizaje. No somos ángeles perfectos, pero, aun así, se equivocan. Somos humanos con cosas hermosas y no tan hermosas. Veamos un ejemplo, si te dan un regalo, tienes dos opciones, lo aceptas o lo rechazas. Eres libre para ello. No estás obligado a recibir todo lo que te dan, aunque sea un regalo. Vayamos por partes, la vida es un regalo diario, algunos están agradecidos, otros la maldicen. El estar en pareja es algo muy especial, algunos se aman y otros se odian. Puedes convertir ese regalo, cualquiera que sea, en algo maravilloso para tu vida y ser agradecido. O puedes hacer y hacerte un infierno con ello. Eso se llama elección.

 

Dejar de mendigar” significa. Mírate a ti mismo con aprecio, en primer lugar. Y, en segundo lugar, acéptate sin condiciones tal cual eres. Y así sucesivamente. No busques excusas para valorarte. Date tu lugar. Sé tú mismo en todo. Deja de buscar fuera lo que ya tienes dentro, amor propio y genuino, dignidad y respeto. Fuera está alguien o algo, que crees que te hará feliz, que te dará todo lo que no tienes, que te validará y te dará reconocimiento. Eso es efímero. Eso es suplicar. Pues, te darán solo migajas por tus ruegos, grave error, y mucho peor es que, cuando ven tu “necesidad afectiva” se aprovecharán de ti ¿Qué crees que recibirás después? Dependencia emocional. Vuelves a repetir el maldito ciclo familiar. Por favor, rompe esas cadenas de esclavitud efectiva. Ya es tiempo de dejar que te usen. Aprende a dormir en paz, sin ansiedad, sin miedo.

 

Nos lo recuerda, el psicólogo israelí – estadounidense, Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía (2002) por integrar la psicología con la ciencia económica. “El estado de ánimo de la gente está determinado principalmente por su composición genética y personalidad; en segundo lugar, por su contexto inmediato y sólo en tercer y cuarto lugar por las preocupaciones, inquietudes y otras cosas por el estilo”.

 

Estamos marcados por el ADN familiar, hay patrones que ya están instalados en el cuerpo, y que nos llevan a actuar de un modo determinado. Ni bueno ni malo, estamos influenciados por los genes de nuestros padres y por el medio ambiente que nos rodea, es decir, estamos “programados” por nuestros genes para la supervivencia y no para la felicidad. Por lo tanto, se puede desprogramar. ¿Cómo rompemos ese patrón? Pues, cuando somos conscientes de nuestro origen, de nuestros padres; primero, lo aceptamos y lo integramos en la vida, segundo, no se trata de rechazar o negar, sino de asumir y elevar nuestro origen.

 

Es decir, estas llamado para sanar tus raíces. Tus padres, consciente o inconscientemente, también dieron lo que a su vez recibieron, tú al ser más consciente de todo esto, eres el sanador y quien rompa esas cadenas. En palabras de Carl Gustav Jung, hablando de la sanación interna: “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma. Aquello a lo que te resistes, persiste”. Es aquí, donde se opera el cambio consciente de mentalidad y de vida. Lo simple es lo maravilloso.

 

El discípulo llamado Julián Marías, del filósofo y ensayista español, José Ortega y Gasset, nos dice: “Con demasiada frecuencia algunos hombres sacrifican el ser al ser distintos”.  Te explico brevemente su significado. Deja de mendigar pidiendo miserias ajenas. ¿Acaso estás tan vacío de ti? Deja de eliminar o inhibir tu personalidad, por querer ser como los demás, distinto ¿Distinto en qué? Deja de rechazarte por tratar de encajar con los demás, si no encajas, simplemente punto ¿Cuál es el problema? Es decir, pierdes tu esencia y tu dignidad, pretendiendo ser como los otros. Basta. Eres más valioso de lo que imaginas. ¡Acéptate!

 

Recuerda que, hay algo en ti, tan intrínseco que, jamás se negocia y se llama respeto. Y si algún día lo pierdes. Hay dos que cosas que hacer: perdónate valientemente y cierra el capítulo. Levanta la cabeza con distinción y sonríe. Y cuando lo hagas algo en ti cambiará, tu perspectiva de ver a la gente, y que no solamente eres distinto, sino único. Todo esto nos lo recuerda Elaine S. Dalton en su frase: “Si deseas marcar una diferencia en el mundo, debes ser diferente en el mundo”.

 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

PERDER EL CONTROL

 



PERDER EL CONTROL

 

Lao Tse, nos recuerda que: “el que domina a otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso”. En otras palabras, perdí el control. A veces, consciente o inconscientemente somos súper controladores, de las cosas, de las personas, de las circunstancias, y todo lo que podamos controlar, aunque nos descontrolemos. Por ejemplo: El control, no el dialogo, de los padres hacia los hijos. El control, no el respeto, de los hijos hacia los padres. El control, no la delegación, de los jefes hacia los trabajadores. El control, no la confianza, en la relación de pareja.

 

“Perdí”, un término que se escucha en el ambiente familiar, laboral, negocios, estudiantil y académico. Perdí. Parece algo que te pertenece. Las cosas, aunque sean valiosas, por sí mismas no te hacen mejor ni superior a nadie, si no las sabes usar inteligentemente para ser tú mejor que ayer. Pero, ¿Qué es realmente nuestro? “Perder” ante los demás, es competir por algo o por alguien ¿Por qué nos da miedo perder? Acaso, ¿no es algo propio de la naturaleza, el perder para ser mejores? No tiene sentido molestarse cuando el árbol pierde sus hojas, o algunos animales pierden su piel y pelo para mudar. La semilla necesita ser enterrada – perder – para dar nueva vida.

 

Cuando queremos controlar todo, como si fuéramos dueños de ello o de aquello, es un modo de auto esclavitud, es un desgaste innecesario, inútil, una pérdida de tiempo y de energías. Nada más desagradable y enfermizo que, el controlar y ser controlado, nos lo dice Brian Tracy, de manera directa y sincera en la siguiente frase: “no puedes controlar todo lo que te sucede, pero puedes controlar tu actitud ante lo que sucede, y en eso, estarás dominando el cambio en lugar de permitir que él te domine a ti”.

 

Nada pierdes si no estás compitiendo por algo o con alguien. Nada te pertenece. Crees que es tuyo. Por eso afirmas que perdiste. Cuando nos aferramos a las cosas por algo, o nos aferramos a alguien, pensamos que es nuestro y que nunca lo perderemos. El control te quita la libertad y si controlamos somos esclavos de ello. Y vivimos para cuidar aquello que podemos perder. Me parece algo muy triste. A nadie le gusta ser controlad@. El control es esclavitud. Deja de ser un/una esclav@. Que siempre prevalezca y brille tu dignidad ante los demás.

 

La libertad personal, no el control, está garantizada en todas las Constituciones, y protegen la libertad de pensamiento, expresión, religión, etc. Pero, curiosamente parece que pocos la valoran y muy pocos la viven. Nadie puede ser privado de ella, sin embargo, vivimos en una sociedad donde much@s renuncian a esta libertad en todas sus dimensiones de la vida personal, familiar y política. Hay gente que busca el control y el ser controlados, y prefieren este estilo de vida. Si es que se puede llamar estilo de vida.  

 

Cuando perdemos el control en nuestro actuar. Nos molestamos, gritamos, hacemos un berrinche. Como cuando alguien tiene poder sobre ti, porque se lo permites y terminas perdiendo automáticamente los papeles. Hay gente especializada en hacer que los demás pierdan la paciencia, la paz y el buen humor. Les gusta verl@s sufriendo por su descontrol. ¿Gente malvada? No. Es gente sin afecto, tampoco lo recibieron en su vida, que gozan del sufrimiento y del dolor de los demás. Sé agradecid@. Te están dando una lección, y es que aprendas a no dar tu poder a los demás.

 

Tampoco se trata que, escondamos nuestras emociones a los demás, o nuestras molestias o desagrados por algo que consideramos injusto. Tenemos que decirlas, por supuesto, con respeto y de modo directo. A propósito de esto nos dice Aristóteles, sobre cuando perdemos el control y la compostura: “Cualquiera puede enfadarse, es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”. No todas las personas tienen la intención de hacerlos sentir mal, pero, tenemos esa percepción, y debe ser aclarada.

 

El perder en los estudios, como perder el control del primer puesto, indica que estás compitiendo. Si estás compitiendo tienes que aprender a ganar y a perder. Ley de la vida, ganas y pierdes, pierdes y ganas, a veces para ganar debes perder, por ejemplo, si te dedicas a los estudios, la disciplina te exige “perder”, es decir, privarte de salidas, diversiones, reuniones, y también de amig@s. Mejor debes aprender a disfrutar de tus estudios, investigación, indagación, curiosidad. Si es que realmente lo tuyo es el estudio.

 

En una relación de pareja, el controlar tiene que ver con los celos y la inseguridad personal. Eso es lo más primitivo que somos, es lo más funesto cuando se tiene a alguien, es lo más desagradable en una convivencia. Falta total de autoestima y autonomía. El/la celos@ es una persona que le gusta controlar de modo enfermizo, culpando y haciéndose la víctima. Esta inseguridad se transforma en manipulación.

 

La manipulación es “cosificar” a la persona, es tratar mal, es quitarle su libertad y opinión libre, es una forma de violencia psicológica y emocional. Un consejo sinceramente sano, aléjate elegantemente de esa persona. Mejor es prevenir que lamentar. Facundo Cabral, desenmascara la ignorancia del manipulador: “De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan …, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido”.

 

Es necesario, en palabras de Marco Aurelio, comprender que: “La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos”. Asumimos nuestra responsabilidad personal y social con mayor madurez. Tampoco se trata de ser un perdedor o una perdedora. Se trata de que también ganemos, triunfemos, nos vaya bien en la vida, tengamos éxito. Pero, también cuando pierdes, algo en ti cambia, te purificas, te liberas, despiertan en ti nuevas posibilidades para seguir superándote en la vida. Aprendemos sobre nuevas perspectivas del actuar humano, somos más conscientes de nuestras decisiones y elecciones. No pierdes porque siempre ganas.

 

Evita victimizarte. Daniel Goleman, sobre las emociones y su control en nuestra vida, dice: “Si no puedes controlar tus emociones, no puedes controlar tu liderazgo”. Nadie te hace más daño que, cuando te infravaloras a ti mismo. Tampoco te auto tortures. Nadie te hace más daño que, cuando te abandonas y te desprecias. Deja de mendigar amor, aprecio y aceptación. No necesitas rebajarte ante nadie por nada. Aprende a tener una relación sana contigo mismo. Cuida de ti mismo. Nos dice Epicteto, el “preocuparse es perder el tiempo en algo que no podemos controlar. Elige la paz en lugar de la ansiedad”.

 

La grandeza del autocontrol de tus emociones, está en reconocer tus posibilidades y limitaciones. Hay cosas de las que estamos orgullosos y hay cosas de las que estamos avergonzados. Sé humilde para reconocer que no somos perfectos, pero, sí perfectibles. Y que podemos mejorar poco a poco, si nos lo proponemos. Eres tú, tu mejor líder y tu mejor compañía. Valora y disfruta el estar contigo mismo. Si quieres influir en los demás, ten presente que, “dirigir no es mandar, es persuadir”, en palabras de Abraham Lincoln.

 

Sé un verdadero líder para tu vida y la vida de los demás. Aprendamos de Lao Tse, que nos recuerda que: “El mejor líder es aquel que apenas se nota que lo es. Cuando su trabajo está hecho, la gente dirá: los hicimos nosotros mismos”. Es decir, sé la inspiración para los que te rodean. Tú debes tener el control sobre ti mismo, no sobre los demás. Esa es tu principal responsabilidad como ser humano. No debes ser marioneta ni títere de tus descontroles, eso se llama auto regulación emocional. Y eso es algo importantísimo en nuestra autoestima y en nuestras relaciones con los demás. Nos dice serenamente Eckhart Tolle, sobre el control: “intentar controlar todo es la mayor fuente de estrés. Aprende a soltar”.

 

Nadie debe despertar lo animal que soy. Porque lo somos en el sentido primitivo. Tenemos el instinto de supervivencia bien arraigado y estamos muchas veces, a la defensiva para “defendernos” de los “depredadores humanos”. La educación está orientada a educar = instruir o guiar y/o domar = amansar o sujetar, a este “primate” que aún despierta de vez en cuando en cada uno de nosotros. Aprende a manejar en ti ese auto control. Deja de competir con los demás, sé siempre la mejor versión de ti mism@. A propósito de esto nos dice Aristóteles: “No puedes dirigir el viento, pero sí ajustar las velas”.

 

Puede ser que haya perdido el control sobre mí mismo por un momento, pero, nadie me desplaza si yo elijo ser la mejor versión de mí mismo, y no en aquello que los otros quieren de mí, sino en lo que yo decido para mi vida. Por algo cuento con la guía de la siguiente oración de la serenidad: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que puedo y la sabiduría para conocer la diferencia”.

 

 

AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA

  AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA   " No hay nada noble en ser superior a tu prójimo; la verdadera nobleza es ser superior a tu yo i...