sábado, 4 de abril de 2026

"RABBONI" – "RABBONI" = “MI MAESTRO” o “MAESTRO MÍO”

 


"RABBONI" – "RABBONI"

“MI MAESTRO” o “MAESTRO MÍO”

 

¡La vida ganó la partida!

"Raboní" o Rabboni, es un término arameo bíblico que significa "Maestro" o "Mi gran Maestro", utilizado con gran afecto y respeto. Es famoso por ser la exclamación de María Magdalena al reconocer a Jesús resucitado, Juan 20,16. Es un título honorífico superior a Rabí, derivado de rabbon. Jesús es llamado "Rabboni" por el ciego de Jericó (Marcos 10,51) y María Magdalena (Juan 20,16). Se traduce como "mi maestro" o "maestro mío", indicando una relación personal cercana. Este término subraya la conexión íntima y el reconocimiento de Jesús como la máxima autoridad espiritual para el creyente. 

 

El acontecimiento más importante de la fe cristiana, se basa, en una palabra: Resurrección. Este es el centro de toda nuestra vivencia religiosa. Sin ella, nada tiene sentido para el creyente. La muerte, es un paso, un proceso, no el destino final. La muerte de Cristo tiene su coronación en la resurrección. Solamente la resurrección ilumina el sentido existencial del ser humano. Jamás, se entendió que la muerte de Cristo fuera un fracaso, la percepción de Dios no es la percepción del hombre. “No te preocupes por los fracasos, preocúpate por las oportunidades que pierdes cuando ni siquiera lo intentas”. Jack Canfield.

 

El relato de la resurrección de Jesús se encuentra en Mateo 28, 1 - 20. Narra cómo, al amanecer del domingo, un terremoto y un ángel removieron la piedra del sepulcro, anunciando a María Magdalena y la otra María que Jesús había resucitado. Jesús se aparece a las mujeres, y más tarde a los discípulos en Galilea, encomendándoles la gran comisión. 

Puntos clave del relato de Mateo:

La Tumba Vacía (Mat. 28,1-8) Un ángel con aspecto de relámpago remueve la piedra, provocando el temor de los guardias.

Se aparece a las mujeres (Mat. 28,9-10) Mientras corren a dar la noticia, Jesús sale a su encuentro; ellas abrazan sus pies y lo adoran.

Soldados sobornados (Mat. 28,11-15) Los líderes religiosos sobornan a la guardia para difundir el falso rumor de que el cuerpo fue robado.

La gran Misión (Mat. 28,16-20) Jesús se encuentra con los discípulos en un monte en Galilea, afirma su autoridad universal y los envía a hacer discípulos a todas las naciones.

 

En 1 Corintios 15,14 San Pablo afirma que, “Si Cristo no resucitó, nuestra predicación es vana y también la fe”. Este versículo subraya la centralidad de la resurrección de Jesús en el cristianismo, sin ella, la fe carece de fundamento. La doctrina católica enseña que la resurrección de Cristo es el pilar de la esperanza cristiana, garantizando la vida eterna para los creyentes. Además, esta verdad confirma la autenticidad del mensaje evangelizador y la misión de la Iglesia. La carta a los corintios responde a dudas sobre la resurrección, reforzando que el sufrimiento, el dolor y la muerte no tienen la última palabra.

 

Muchos han querido desmentir la resurrección, como el caso que cuenta Mateo 28, 13 "Los discípulos de Jesús vinieron de noche y, como estábamos dormidos, se robaron el cuerpo”. Nada más sarcástico y hasta cómico, que el “testimonio” de unos dormidos. Aún después de su muerte, los enemigos de Jesús, no encontraban la paz, habían perdido el rumbo con sus perversas intenciones, estaban totalmente desorientados, los “valientes” líderes religiosos - políticos o los pastores, eran ovejas sin pastor, y contra todo pronóstico, lo que creían haber “eliminado” se convirtió en su peor pesadilla, pues, fue el inicio de su propia autodestrucción como pueblo “elegido por Dios”.

 

Nunca entendieron, en su lógica y razonamiento cerrado, que lo más importante, lo sustancial es el Espíritu, que exige una mirada interna hacia el corazón, y que lo externo, las apariencias es lo superfluo. Jesús, era Dios “revestido” de hombre. Por la “ceguera” de su corazón, no reconocieron al verdadero Dios, hecho verdadero hombre. Aquí en adelante, se exige un cambio radical de razonamiento y de sentido común, se pide que tengamos una nueva perspectiva u óptica, porque cambia definitivamente nuestro concepto sobre Dios. Ese dios antiguo, lejano, terrible, vengador, inanimado, sin sentimientos, desaparece. El dios hecho a la medida de las apetencias del hombre, que nunca se preocupa por la existencia humana, desaparece.

 

La revelación del verdadero Dios, por medio de su propio Hijo, también exige un cambio de mentalidad. No se puede hablar del Dios de Jesucristo con la mentalidad del antiguo testamento. Ese dios antiguo que da miedo, no es el Dios que nos revela Jesucristo, Dios se permite una nueva elección, pues, “cambió” de pueblo, y los elegidos de aquí en adelante serán, no según la carne, sino el Espíritu, nos lo dice Mateo 28,19-20: “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”.

 

El mensaje es claro. El Dios de Jesús, es radicalmente distinto, es divino y humano, tiene rostro, sentimientos. En Juan 10,30 Jesús dice: “El padre y yo somos uno” Este versículo es central en la teología cristiana, ya que Jesús afirma su unidad de esencia, poder y divinidad con Dios Padre. La reacción de los judíos a esta afirmación provocó que intentaran apedrearlo nuevamente, acusándolo de blasfemia por hacerse pasar por Dios siendo hombre. Esto subraya la íntima unión entre Jesús y el Padre, indicando que tienen la misma naturaleza divina. (Ojo, por eso decimos que, exige un cambio de mentalidad, un nuevo entendimiento, un nuevo paradigma para entender a Dios)

 

El sentido común se impone. El Dios de Jesús, es inmensamente cercano, es reflejo de la sustancia creadora como la racionalidad, la moralidad, la creatividad, la capacidad de amar y el libre albedrío, aquí se cumple Génesis 1,26-27 que dice: “creados a imagen y semejanza de Dios”, Dios se identifica con cada uno de sus hermanos, ya lo había demostrado, Jesús, con sus actos más sencillos cuando sanaba, multiplicaba el pan y devolvía la paz por medio del perdón. En Mateo 25, 40 Y el Rey les dirá: “En verdad les digo que cuanto hicieron a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron”. (Ojo, por eso decimos que, con la presencia y la revelación de Jesús, se nos muestra cuál es la verdadera imagen de Dios)

 

El aparente “fracaso” de Jesús en la Cruz, no era más que el principio de lo inevitable, la vida eterna. Era el paso necesario para cruzar el puente hacia el lado opuesto. Poco conocido, excepto, por las palabras del Maestro. El texto bíblico fundamental sobre la resurrección se encuentra en Juan 11,25-26, donde Jesús afirma: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá». Este pasaje destaca la esperanza cristiana de la vida eterna y la victoria sobre la muerte a través de la fe en Jesús. La muerte, el mal, la soberbia, la desobediencia, el pecado, el diablo, fue destruido paradójicamente con la muerte de Jesús en la cruz. La desobediencia de Adán fue reparada por la obediencia de Jesús. (Demasiado tarde comprendió su error el diablo, que permitió y no pudo evitar que Jesús muriera en la cruz, porque su derrota fue definitiva)

 

Jesús habló del Reino de Dios como un dominio espiritual que ya está presente en su ministerio, aunque aún no plenamente establecido. En Lucas 4,43 afirma que, “fue enviado para anunciar la Buena nueva del Reino”. El Reino exige una transformación interior, toca lo más íntimo del corazón, como señaló cuando dijo que, quien no nazca de nuevo no puede verlo (Nacer por medio del agua – Bautismo – y del Espíritu). A través de su muerte y resurrección, Jesús venció el pecado y la muerte, inaugurando así el Reino de forma real y anticipando su plena venida. Este Reino no es solo futuro, sino que se manifiesta en su presencia, enseñanza y poder. El Reino está presente en el corazón del creyente y desde dentro es transformado como “hij@”.

 

La resurrección de Jesús es el núcleo de la fe cristiana, celebrada como la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte. Jesús, es el nuevo Adán. Más que un hecho histórico, representa el "sí" de Dios a la vida y enseñanzas de Jesús, validando su divinidad y ofreciendo esperanza de una nueva vida eterna para la humanidad. Jesús presenta el Reino como algo que se cumple en su propia obra. Su muerte vence el pecado y su resurrección inaugura la vida nueva. Por eso, cuando Jesús resucita, no solo “salva” a las personas, abre la etapa en la que Dios Reina efectivamente sobre el mal. 

 

Según la doctrina cristiana, el resucitado asciende al cielo por su propio poder divino, y se sienta a la derecha del Padre, marcando la glorificación de su humanidad y el inicio de su reinado eterno. Este acto simboliza la entrada definitiva de la naturaleza humana de Jesús en la intimidad divina. Con Cristo resucitado y glorificado, los bienes celestiales son el verdadero tesoro del cristiano. Como bien lo expresa san Pablo en su carta a los Colosenses 3, 1-2: “Si han resucitado con Cristo (por el Bautismo), busquen las cosas de arriba, donde está Cris­to sentado a la derecha de Dios. Aspi­ren a las cosas de arriba, no a las de la tierra”.

 

CIC.660. Catecismo Iglesia Católica. El carácter velado de la gloria del Resucitado durante este tiempo se transparenta en sus palabras misteriosas a María Magdalena: "Todavía [...] no he subido al Padre. Vete donde los hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios" (Jn 20, 17). Esto indica una diferencia de manifestación entre la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo exaltado a la derecha del Padre. El acontecimiento a la vez histórico y transcendente de la Ascensión marca la transición de una a otra.

 

CIC.663 Cristo, desde entonces, está sentado a la derecha del Padre: "Por derecha del Padre entendemos la gloria y el honor de la divinidad, donde el que existía como Hijo de Dios antes de todos los siglos como Dios y consubstancial al Padre, está sentado corporalmente después de que se encarnó y de que su carne fue glorificada" (San Juan Damasceno, Expositio fidei, 75 [De fide orthodoxa, 4, 2]: PG 94, 1104).

 

Resumen

CIC.665 La ascensión de Jesucristo marca la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celeste de Dios de donde ha de volver (cf. Hch 1, 11), aunque mientras tanto lo esconde a los ojos de los hombres (cf. Col 3, 3).

 

CIC.666 Jesucristo, cabeza de la Iglesia, nos precede en el Reino glorioso del Padre para que nosotros, miembros de su cuerpo, vivamos en la esperanza de estar un día con Él eternamente.

 

CIC.667 Jesucristo, habiendo entrado una vez por todas en el santuario del cielo, intercede sin cesar por nosotros como el mediador que nos asegura permanentemente la efusión del Espíritu Santo.

 

Mensaje final

El corazón es la clave de la resurrección. (afuera la soberbia) Todo Reino de Dios, nace y está en el corazón. Debemos tener un corazón humilde y sencillo con buena vibra lleno de fe, esperanza y amor.

 

La Resurrección, no es solo un evento histórico que pasó hace dos mil años; es la prueba de que el amor siempre tiene la última palabra. Cuando Cristo resucitó, no solo "volvió a la vida", sino que abrió una puerta que nadie puede cerrar. Nos demostró que: El final no es el final. Ni el miedo, ni los errores, ni la muerte misma pueden detener la luz.

 

Nuestra propia "resurrección" está presente, cada vez que te levantas después de una caída, cada vez que perdonas a quien te ofendió, cada vez que recuperas la esperanza después del abandono. Resucitar hoy es entender que, gracias a Jesucristo, tenemos permiso para volver a empezar las veces que sea necesario.

¡La vida ganó la partida!

viernes, 3 de abril de 2026

UN TAYTACHA, LLAMADO JESÚS DE NAZARETH

 



UN TAYTACHA, LLAMADO JESÚS DE NAZARETH

 

Hablamos y nos entendemos en lenguaje humano. No hablamos el lenguaje de Dios, porque no lo conocemos desde nuestras limitaciones humanas. Ni siquiera somos capaces de comprender el lenguaje angelical. Por supuesto, hasta para referirnos a lo divino y lo espiritual, nuestra lengua es bastante limitada. Así somos los humanos muy limitados para expresar categorías y estados, que rebasan nuestra materialidad.

 

Hablar de Jesús, es hablar del hombre histórico. No es invención humana. Vivió en un determinado tiempo. Perteneció a la raza judía. Su pueblo estuvo bajo la opresión del imperio romano. Dividió la historia en un antes y un después. Pasó por este planeta tierra haciendo el bien. Murió en la cruz defendiendo la verdad. Era tan amado como tan odiado. Sus enemigos religiosos pidieron su muerte porque no soportaban su presencia y su testimonio de vida.

 

Cómo es posible que un Dios tan lejano, temido y vengador en el Antiguo Testamento. Inmenso y grandioso que no necesita nada de lo material, se encarne en el seno de María Santísima. Se haga un niño pequeño e indefenso. Un Dios que se “encarna” como hombre, que tiene hambre, sed, se cansa, tiene rabia y se molesta por la hipocresía de su gente, que tiene predilección de los más débiles y abandonados, los niños, las mujeres, los marginados, los enfermos.

 

Un Jesús que, cuando inicia su vida pública, tiene aproximadamente unos 30 años, y solamente tiene 3 años para dar a conocer todo lo que vino a comunicar sobre su Padre celestial. Que se rodea de hombres, dedicados a la pesca, sencillos sin formación alguna, excepto, con ganas de liberar al pueblo del señorío romano. Ellos esperaban un libertador, un caudillo, un líder con poder, como para derrotar ejércitos poderosos. Ese hombre no es lo piensan, es humilde y sencillo, pero, tiene un gran poder en su palabra, los llama por su nombre, le siguen y creen en Él.

 

La naturaleza humana, a veces, impredecible, puede “confundir” por sus apariencias. No siempre interpretamos lo que vemos, oímos y experimentamos de manera correcta. Cada persona tiene su propia verdad y su propia manera de observar las cosas. Podemos tener una primera impresión y quedarnos con ella o simplemente, nuestra percepción va cambiando con el tiempo. Jesús, hablaba con autoridad, y recalcaba: “tu fe te ha sanado”. Daba una profundidad inmensa a las creencias humanas. El hombre que tiene fe, “puede mover montañas”.

 

Cuando te propones lograr algo en la vida, sabes que puedes conseguirlo. Te tienes fe y confianza. Cuando asumes decididamente un propósito o una meta, el camino se abre paso a paso. La frase "la fe mueve montañas" proviene de Mateo 17,20 donde Jesús afirma que incluso una fe pequeña, como una semilla de mostaza, puede superar obstáculos imposibles. No se refiere a un poder mágico personal, sino a confiar en Dios para superar desafíos y pruebas difíciles, permitiendo que su poder actúe. La fe es poder interno, y pide que des el primer paso, “confiar en que sí es posible”.

 

Hay muchos relatos en donde Jesús, verdadero hombre, muestra abiertamente su poder divino, es hombre como cualquiera aparentemente, pero, no oculta su poder, sabe cuándo su energía sale de Él. En el Evangelio de Lucas 7,50 se nos narra, al final del versículo, la historia de la mujer pecadora que unge los pies de Jesús en casa de Simón el fariseo. Jesús le dice: "Tu fe te ha salvado, vete en paz", destacando que su amor y fe genuina le han traído el perdón y la salvación.

 

En otro pasaje tenemos, la historia de la mujer hemorroísa contada por el Evangelista san Marcos 5,25-34 es una profunda reflexión sobre la fe audaz, la superación del miedo y la restauración integral. Tras 12 años de enfermedad, exclusión social y pobreza, su convicción de que tocar el manto de Jesús la sanaría movió el poder divino. Jesús no solo sanó su cuerpo, sino que restauró su identidad al llamarla "hija", devolviéndole su dignidad pública. Aquí, tenemos la fe que vence obstáculos, a pesar de su debilidad física, la multitud y las restricciones religiosas que la consideraban "impura", ella se abrió paso con valentía. La fe actúa a pesar del miedo y las circunstancias adversas.

 

Esto nos demuestra, el “equilibrio perfecto” del Maestro entre sus pensamientos, sus acciones, y la paz del corazón. Nada turba su corazón, excepto la compasión por los más necesitados. Los relatos nos muestran a un Jesús súper concentrado en sus acciones cotidianas y atento a todo lo que sucede a su alrededor. Es hombre para los demás. Nada le puede pasar desapercibido. Aquí, críticos como Ellen Langer, en su trabajo sobre la atención plena, argumentan que un control rígido puede sofocar la flexibilidad y la creatividad en el crecimiento personal y el logro. En Langer, E. J. (1989) "Atención plena".

 

Lo más impresionante con el Jesús histórico es la experiencia que viven aquellos que lo buscan y lo tratan.  Lo escuchan con una actitud de arrobamiento, es decir, éxtasis, embeleso, enajenación, fascinación, admiración, pasmo, estupor. Es la experiencia vivencial de cada personaje que, encuentra en Jesús ese acercamiento de temor y amor.  Jesús, no deja a nadie indiferente. La fe rompe barreras, para elevarnos a conseguir lo que parece imposible a simple vista. Nos dice Amy Poehler “Si puedes bailar, ser libre y no sentir vergüenza, el mundo entero puede ser tuyo”.

 

San Lucas 24, 13-35 narra en encuentro del resucitado con los discípulos de Emaús. “¿No ardía nuestro corazón en el camino mientras nos explicaba las Escrituras?” . La frase refleja una experiencia profunda de encuentro con la palabra de Jesús, como en el relato de Emaús. El corazón arde al escuchar la Palabra explicada con amor y verdad, señalando un despertar espiritual y emocional. Este fuego interior simboliza la transformación que ocurre cuando la fe se vuelve viva y personal, no solo intelectual. Buscar este encendido del corazón implica acoger la enseñanza con humildad y disponibilidad.

 

Amor y miedo. Miedo y amor. La dualidad y la polaridad en la existencia y la naturaleza creada. Jesús, el Dios – hombre, plenamente humano, proyecta un amor incondicional que busca el bienestar de la persona, y un "temor" entendido no como miedo paralizante, sino como reverencia, respeto y la urgente necesidad de seguir sus enseñanzas. La impresión que deja Jesús, es indescriptible. El amor perfecto de Dios busca eliminar el temor al castigo, transformando el miedo en confianza y obediencia amorosa. Imposible no estar ante Jesús y no sentir, que solamente su presencia, puede transformar como el fuego.

 

Como ciudadanos de este planeta tierra, entendemos algo importante, como “No tienes que ser excelente en algo para empezar, pero sí tienes que empezar para llegar a ser excelente en algo”. Palabras de Zig Ziglar. El proceso de Jesús para alcanzar un cierto grado de calidad de vida y perfección humana, no se dio de un momento a otro. Hay aproximadamente 18 años de vida oculta, que no sabemos, a ciencia cierta, qué es lo que realmente pasó o dónde estuvo o dónde se formó o estudió.

 

La "vida oculta" de Jesús, es decir, los años no documentados en los Evangelios bíblicos, de los 12 a los 30 años, describiendo una existencia ordinaria en Nazaret como carpintero. Tenemos el episodio del Templo, el único evento detallado de su adolescencia, donde se encuentra con los doctores en Jerusalén a los 12 años, mostrando una sabiduría temprana. El pasaje de Jesús entre los doctores de la ley, según san Lucas 2,41-50 narra cuando, Jesús permaneció en el Templo de Jerusalén tras la Pascua, asombrando a los maestros religiosos con su sabiduría durante tres días. Fue hallado por María y José, declarando que debía ocuparse de las cosas de su Padre.

 

Existe una Teoría Alternativa, en el libro “La vida secreta de Jesús de Nicolás Notovitch (1858–1916), quien afirmó haber descubierto en el siglo XIX un manuscrito tibetano en el monasterio de Hemis que relataba una supuesta estancia de Jesús en la India y el Tíbet durante su juventud, basándose en supuestos manuscritos budistas. Aunque sus afirmaciones fueron ampliamente cuestionadas y desacreditadas por especialistas, su libro “El Misterio de Jesús en el Tíbet”, generó un intenso debate sobre la vida de Jesús fuera de los registros bíblicos. Su obra sigue siendo objeto de interés para investigadores de mitos religiosos y esoterismo.

 

Un hombre querido y odiado. Jesús de Nazaret es una figura histórica, amada por sus seguidores como el Mesías Salvador y, al mismo tiempo, odiada y rechazada por desafiar el statu quo, los poderes religiosos y las lógicas humanas de poder. Nos dice Josh Billings: “Sé cómo una estampilla de correo. Pégate a lo que quieras y no te salgas hasta que hayas llegado”. Jesús fue fiel a la Palabra de su Padre. Mostró compasión por los marginados; amó a sus enemigos, alimentó a la multitud y aceptó como amigos a los recaudadores de impuestos y pecadores.

 

Su mensaje es revolucionario, novedoso y “peligroso”, porque trastorna y trastoca el pensar y el sentir de la época, pues, ante el común “ojo por ojo, diente por diente” del Éxodo 21,24; Levítico 24,20 la “Ley del talión”; Jesús, levanta su voz y se opone radicalmente a esa manera de juzgar, pues, es la venganza disfrazada de ley, porque permite el abuso de poder. Él no soporta esta forma de pensar arcaica, aunque en la antigüedad haya estado justificada, por la maldad de los hombres. En san Mateo 5,38-42 Jesús, contrapone este principio con el amor y el perdón, enseñando a no resistirse al mal y a poner la otra mejilla. 

 

Esta nueva forma de pensar, que propone Jesús, y sobre todo de vivir respetando al prójimo, no importando su condición social y religiosa, es un tremendo desafío a las autoridades que tienen el poder político – religioso. Ellos jamás tolerarán, de Jesús, esta falta de reverencia y respeto al “dios del antiguo testamento”. Son sus creencias bien arraigadas que nunca cambiarán, pues, no les conviene cambiar, y deciden matar a Aquel hombre, bueno y generoso, antes que cambiar un ápice de la ley, porque Jesús, para ellos, les es muy incómodo, no soportan a quien les “abre la mente y el corazón”.

 

Además, sus seguidores encuentran en Él, un modelo de amor, perdón y la promesa de vida eterna. En el Sermón de la montaña, Jesús toma la idea veterotestamentaria de “ojo por ojo, diente por diente” y la transforma en una enseñanza más exigente, es decir, pasar de una justicia basada en la represalia a una ética basada en el amor y la respuesta no violenta. Su mensaje de arrepentimiento, perdón, amor y justicia con los más necesitados, hace que dichas autoridades político – religiosas, vean en Jesús, un enemigo peligrosísimo, y que hay que “desaparecerlo” cuanto antes del medio, pues, les está arruinando el negocio de la religión, de enriquecerse a costa del pueblo.

 

La frase "mejor que muera un solo hombre por el pueblo, y no que toda la nación sea destruida" es una declaración de guerra y violencia, atribuida a Caifás, el sumo sacerdote, “el representante de Dios en la tierra”, pues, él decidió que Jesús debía morir si o si, esto está en el Evangelio de san Juan 11,50. La frase está contextualizada antes de la Pascua tras la resurrección de Lázaro; Caifás, buscaba justificar la muerte de Jesús para evitar la intervención romana. Curiosa y lamentablemente, con la declaración de su maldad, profetizó la muerte cruenta de Jesús en la Cruz.

 

Históricamente, las palabras y los actos que Jesús realizó, provocaron con ello, persecución y crucifixión, y según la creencia, Jesús, genera rechazo en un mundo hostil. Un corazón manchado de sangre, odio, venganza, cegado por el poder, el placer y el desprecio, jamás reconocerá la bondad y el amor de Jesús. Sus enemigos estaban en el poder, eran las autoridades judías, tenían el poder y desde allí amenazaban. Susurraban en voz alta para ser oídos y azuzar al pueblo para levantarse contra Jesús. Éste no les tenía miedo. Abiertamente predicaba en las plazas el reino de Dios, sanaba los enfermos. Pero, ellos tramaban, sin recato alguno, ya su muerte. Ya habían puesto precio a su vida.

 

En la cruz, Jesús, experimentará la "noche oscura del alma” un concepto místico descrito principalmente por San Juan de la Cruz. Se refiere a un proceso de purificación espiritual, sequedad y aparente abandono de Dios, esencial para la unión mística. Es un período de profunda aridez espiritual donde el alma siente que Dios está ausente, lo que purifica de apegos sensibles y espirituales. No es abandono real, sino una "luz superior" que ciega para transformar al alma, despojándola de seguridades para unirse a Dios.

 

En la “cruz” pasan muchas cosas. Es el momento más sacral, más íntimo y doloroso de Jesús hombre, y muestra su “desnudez” del cuerpo y del alma. No hay momento más increíblemente humano que, el paso de la vida a la muerte. Mostramos toda la mortalidad de esta vida efímera. Es el gran misterio del velo final de la vida. Es el principio de la verdadera vida, porque todo lo vivido es un sueño. Jesús, en su camino al calvario, fue despojado de todo, no tenía nada, y decide que, es el momento de despojarse de lo más amado, su madre, María santísima, queda en manos de Juan, el discípulo más querido del Maestro. Ahora, Jesús, está listo para partir.

 

Es en este momento sublime y más terrenal que nunca por la desolación del alma, que se escucha la voz potente y desgarradora, de Jesús, desde la cruz: "Eloi, Eloi, lama sabachthani", es una frase pronunciada en arameo, registrada por los Evangelios de Marcos 15,34 y Mateo 27,46 que, significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Es un grito de profunda angustia humana y dolor físico, marcando la cuarta de sus siete palabras finales. Esta frase, es el inicio del Salmo 22, un lamento profético que expresa el sentimiento de desamparo divino en medio del sufrimiento extremo.

 

Un Dios – hombre, encarnado como verdadero humano siendo Dios, nacido en Belén, criado y educado en Nazareth que, siendo recién un niño, huyó con sus padres María y José, a Egipto porque Herodes lo quería matar. Pero, por ironías de la vida, no pudo escapar del odio de sus compatriotas que lo entregaron a Pilato, otro romano y extranjero, que se lavó las manos, creyendo que era inocente, pero, no reconoció que mandó a matar a un verdadero inocente. Y murió en la cruz, como un malhechor y gente de mal vivir. Este es el gran misterio del encarnado Dios en el seno de una jovencita, llamada María.

 

María, una mujer llena de fe, cobijó su divinidad, y sin pedir nada a cambio, lo asumió como su primogénito, y Jesús, lleno de amor y de compasión, asumió su humanidad, y sin pedir nada a cambio le ofreció su eternidad.  

lunes, 16 de marzo de 2026

FRAY BENIGNO GAMARRA PADILLA. O.P

 


Fray Benigno Gamarra Padilla. O.P

 

Que tu llegada al Reino celestial, sea tu gozo completo y el eterno entusiasmo de encontrarte con Aquel de quien tanto hablaste en esta tierra. En palabras del filósofo, Ralph Waldo Emerson: “El mayor logro de ser uno mismo en un mundo que intenta constantemente convertirte en otra cosa”. Eras un fraile auténtico con tus hermanos ante el individualismo de este mundo. Nunca fuiste un conformista de lo material a pesar de las comodidades de la comunidad. Nunca encajabas en moldes pre – establecidos de la religión, la política o la moda. No cediste a ninguna presión para ser aceptado por los demás, porque tu mayor logro de resistencia era mantener tu propia esencia de ser hijo de Domingo de Guzmán. Eras un rebelde para escuchar la voz del mundo y sus atractivos, porque lo más importante para ti, era escuchar la voz interior de Cristo eucaristía, en quien ponías toda tu confianza, tu fe y tu salvación.

 

El caminante de Cristo, al estilo de santo Domingo de Guzmán. De profunda fe y oración. De lenguaje sencillo y profundo. No hacías alarde de tu saber teológico, simplemente vivenciabas tus creencias y religión. Fiel devoto de María Santísima, la Virgen del Rosario, por medio, justamente del rosario y su devoción mariana. Muy pendiente del bienestar de tus hermanos, postergando tu propio cuidado personal. Más dado a dar que a recibir. Siempre recibías con una sonrisa amable y una palabra de aliento oportuno. Tenías una profunda alegría y entusiasmo por la vida y el comunicar la palabra a los demás. “El rasgo más universal y distintivo de las personas felices es el entusiasmo”, es una frase de Bertrand Russell. Resalta que, el ser agradecidos, el ser alegres, el perdonar sin condición alguna, el espíritu de seguir aprendiendo, la energía vital, la curiosidad y el compromiso apasionado por la vida y las actividades solidarias cotidianas, son los verdaderos motores de la felicidad.  

 

Sé que nos sigues acompañando en este caminar hacia el Padre celestial de Cristo, Señor y Dios de todo lo creado.

Un eterno gracias, padre fray Benigno. 





SOBRE EL CREADOR

 


SOBRE EL CREADOR

 

Algunos permanentemente rechazan a un creador, y olvidan que el hombre, en todo momento está creando su propia realidad, y olvidan que la palabra es más poderosa una vez lanzada. La palabra es el Verbo. El verbo es el logos. El logos es creación. El hombre es creador con su palabra, verbo, logos. Sin embargo, no asume su responsabilidad cuando sin darse cuenta, cree y prefiere olvidar, y culpar a otros, e inclusive a su “dios” personal, inventado a su medida, y así, dice, no creer en dios, a quien culpa por tanta maldad. El hombre proyecta lo que es. Lo que lleva en su corazón. La maldad no viene de fuera, pues, nace en el interior del hombre.

 

Aquí, una famosa anécdota, a menudo atribuida a Louis Pasteur, narra una respuesta ante la crítica materialista. Cuando en el laboratorio, sus discípulos, le dijeron: "Maestro, hemos abierto miles de cadáveres y nunca hemos encontrado el alma". Pasteur les replicó: "Cuando muera vuestra madre, pártanla en mil pedazos y traten de encontrar el amor que ella tuvo por ustedes". Hay cosas o situaciones o ideas que no podemos demostrar, pero, creemos en ellas. Existen en el universo, más interrogantes que respuestas. En la anécdota anterior, se utiliza lo dicho, para destacar las limitaciones del empirismo estricto para explicar la experiencia humana emocional y espiritual.

 

La “creación humana”, aquí, aparece el término “crear”. Es el hombre, sin Dios en su corazón, quien crea su mundo, lo más perverso y depravado, la guerra, el hambre, armas cada vez más letales y destructivas, la miseria, las enfermedades, la vulgaridad, los asesinatos, robos, atracos, violaciones, machismo, el creerse superior a los demás, etc.…, todo eso es creación humana, no culpa ni responsabilidad de un dios impasible, de allá lejos de este planeta, al que algunos hombres liberales sin moral y sin respeto por sí mismos, sí logran culpar por vergüenza e incapacidad. Claro que, sin Dios en el corazón, la maldad y el odio es mucho más posible.

 

Una falta miserable de culpar a otros de lo que uno hace, cuando en realidad, el mismo hombre creyente o no, hace de su mundo, algo súper agradable y divertido o todo lo contrario. Muchísima gente se hace “bolas” con la idea de Dios, cual mismo enemigo acérrimo y peligrosísimo del cual debemos protegernos y alejarnos, pero, no se dan cuenta que, en su vida diaria, aceptan sin ningún problema ideas que no ven ni se plantean si realmente existen.

 

Sencillamente ¿crees que realmente existen los números? Aquellos que siempre usamos en las matemáticas, en los negocios, las inversiones, etc. Nadie discute que el 1 es 1, el 2 es 2 y así sucesivamente. Te recuerdo que, jamás has “tocado” alguno en tu vida y sin embargo, “crees” ciegamente y sin discusión alguna que existen. Es un invento del hombre: Los nombres "par" e "impar", los símbolos (2, 3, 4...) y las reglas abstractas que usamos para describirlos son un lenguaje “creado” por humanos. Nosotros hemos inventamos el sistema de etiquetas para poder comunicar y manipular esas cantidades de forma precisa. En otras palabras, la cantidad y su comportamiento son parte de la lógica del universo, pero la clasificación y los nombres son herramientas que diseñamos nosotros para entenderlo.

 

Y lo mismo, podemos decir del amor, la valentía, el honor, la verdad, la honestidad etc. ¿Qué es el amor? ¿Acaso algunos no dan la vida por ello? Y así todos los valores imaginarios que decimos creer y defender en la vida personal, familiar y la comunidad. Todo eso es “forma” dado por la invención del lenguaje humano, recalcamos “invención” del hombre. En este sentido el historiador Yuval Noah Harari, lo llama “realidades imaginarias”. Veamos cómo funcionan estas ideas en la vida cotidiana. Hablemos del amor como ejemplo, de la validez del lenguaje humano:

 

El amor como impulso biológico: A nivel puramente físico y mental, el amor es algo imaginario, irreal, nombre dado por el hombre, no puedes tocarlo ni olerlo ni saborearlo, pero, “existe imaginariamente” como una cascada química en tu mente y cuerpo, que te desborda con una energía increíble, imparable (oxitocina, dopamina). Es un mecanismo evolutivo de la propia naturaleza animal y racional para asegurar la supervivencia y el cuidado de la especie. Y por supuesto, sin olvidar el simple disfrute momentáneo, jamás eterno. Por eso, es algo que muchas veces te deja vacío, porque “buscas más”, es decir, la insaciabilidad externa y no interna del hombre.

 

El amor como construcción cultural: La cultura juega un papel fundamental en nuestras “creencias” y sobre todo con el tema del amor. Sin embargo, la idea del "amor romántico", el romanticismo, la poesía, los detalles, la química, las feromonas, que lleva o deben llevar a la fidelidad eterna o el matrimonio son conceptos creados por el hombre. Nada de eso existe en la realidad sino más bien en la mente humana, en la cultura, la propaganda, la publicidad y sus códigos de belleza y perfección pasajera. El lenguaje y la literatura transforman ese impulso biológico del cuerpo en un ideal. Sin el relato humano, los cuentos, los mitos, las leyendas, sobre las historias de amor, valga la redundancia, el amor sería solo un instinto animal para saciar e insaciable, y no una "meta" o “proyecto” de vida para alcanzar y vivir.

 

Los valores como pegamento social: Cada sociedad, en cada época de su existencia, cada cultura “crea” sus propias normas y códigos para entenderse y comunicarse racional y empáticamente. Los conceptos como la justicia, la libertad o los derechos humanos no existen físicamente, es una creación imaginaria del hombre (no puedes tocar un "kilo de justicia", ni “rebajar económicamente” los derechos de los demás). Son acuerdos colectivos. Funcionan porque todos decidimos creer en ellos, y si no crees te los imponen como los estados totalitarios, y punto, que te hacen “creer” que tienes libertad y derechos, y no hablamos de religión; si mañana todos dejáramos de creer en el concepto de "dinero" o "nación", estos desaparecerían instantáneamente.

 

Finalmente, no hemos dicho ni una palabra del Dios verdadero. Cristo, Señor y Dios de la vida y de la historia. Solo hemos hablado de la importancia del lenguaje humano, de la palabra creadora. Algunos, consciente o inconsciente, creo que más lo segundo, niegan la idea de Dios creador y olvidan que, el hombre imagen y semejanza proyecta lo que es en su esencia. Les damos nuestra fe, nuestra creencia, nuestra reverencia, bajamos la cabeza o de rodillas, a todo lo explicado anteriormente, porque son herramientas útiles para convivir en familia y sociedad. Son "inventos y creencias" del hombre, pero, son los que sostienen nuestra civilización. El hombre es más creyente cuando niega la existencia de su dios, porque aprendió que, es un ser separado, único, transcendente y creador. Es imagen y semejanza de sus creencias.

 

lunes, 9 de marzo de 2026

AL ENCUENTRO DEL JESÚS HISTÓRICO

 


AL ENCUENTRO DEL JESÚS HISTÓRICO

 

La figura de Jesús de Nazaret como hombre histórico es un tema que los investigadores abordan separando los dogmas de fe de las evidencias documentales y arqueológicas. La mayoría de los historiadores coinciden en que Jesús fue una persona real, un maestro judío del siglo I que vivió en las regiones de Galilea y Judea. 

 

La "Búsqueda del Jesús Histórico"

Este campo de estudio, conocido como la “búsqueda del Jesús histórico” intenta reconstruir su biografía utilizando métodos críticos: 

 

Desmitificación: Busca diferenciar al "Jesús de la historia" (el hombre de carne y hueso) del "Cristo de la fe" (la figura divina del cristianismo). La primera corresponde al hombre verdadero e histórico, y la segunda, a la construcción del hombre divino a partir de los relatos evangélicos.

 

Criterios de historicidad: Los expertos analizan los evangelios buscando datos que sean coherentes con el entorno judío de la época o que no habrían sido inventados por la iglesia primitiva por ser "incómodos" (como su bautismo por Juan el Bautista).

 

Por otro lado, para los historiadores, el análisis de los milagros no busca confirmar una intervención divina (que pertenece al ámbito de la fe), sino determinar qué ocurrió realmente en la vida de Jesús para que sus contemporáneos lo consideraran un taumaturgo, (quien realiza hechos prodigiosos), acudían a Él con total confianza porque sabían que nos los defraudaría. Él mostraba compasión y misericordia por la debilidad humana, pero, “tronaba” contra el mal y el pecado.

 

Los científicos e historiadores aplican los siguientes criterios para evaluar estos relatos:

 

1. Criterio de Atestiguación Múltiple.

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre” (Jn 6,21). Jesús, afirma su identidad divina. Aparece aquí, el tema de la Eucaristía. Es el más fuerte para los milagros. Los relatos de curaciones y exorcismos atribuidos a la persona de Jesús, aparecen en todas las fuentes antiguas (Marcos, fuente Q, Lucas, Mateo, Juan) y en diversos géneros (parábolas, controversias). 

 

Dato histórico: Jesús, es amado y seguido por los sencillos en su fe, y es temido y odiado por aquellos que creen peligrar su “poder” ante su presencia. Es prácticamente seguro que Jesús tuvo fama de sanador y exorcista en su época, pues incluso sus enemigos no negaban los hechos, sino que atribuían su origen a fuerzas malignas. 

 

2. Pluralidad de Formas y Fuentes

Él se muestra como la fuente “que salta hasta la vida eterna”. Los milagros no son solo relatos aislados; impregnan todo el mensaje de Jesús. Los historiadores destacan que muchas de sus enseñanzas (como el "Reino de Dios") no se entienden sin estas acciones. 

 

Fuentes extrabíblicas: “Jamás hemos escuchado hablar con tal autoridad” es la profunda impresión que Jesús dejaba en sus oyentes. Estaba por encima de la autoridad de los Escribas y Fariseos. Ellos hablaban de Dios, Jesús hablaba como Dios. Su enseñanza transformaba al hombre, desafiando las tradiciones religiosas. Nadie discutía su liderazgo que transcendía el conocimiento humano. El historiador judío Flavio Josefo menciona a Jesús como un "hacedor de hechos sorprendentes" (paradoxon ergon poietes). 

 

3. Criterio de Desemejanza o Discontinuidad

Se analizan los milagros que no se parecen a los de otros magos de la época grecorromana o judía.

Ejemplo: Mostraba autoridad y dominio “propio” sobre las cosas y las enfermedades del hombre. Jesús solía realizar curaciones de forma directa y sencilla, a menudo vinculándolas al perdón de los pecados, algo inusual en los rituales mágicos complejos de su tiempo. 

 

4. Clasificación según la Verosimilitud Histórica

Los historiadores suelen agrupar los milagros en dos categorías según su análisis crítico:

 

Milagros de curación y exorcismos: Desde la antigüedad, el ser humano tiene cierto dominio sobre la naturaleza y lo creado. El despertar del poder interno y divino en el hombre. Tienen una alta probabilidad histórica de haber sucedido como eventos reales (posiblemente explicados hoy por la psicosomática o el carisma del líder), ya que están profundamente arraigados en las fuentes más antiguas.

 

Milagros sobre la naturaleza: “Si creen serán capaces de grandes acontecimientos” en palabras de Jesús, “la fe como el grano de mostaza” (Caminar sobre el agua, multiplicar panes, volver a la vida a los muertos, sanar a los ciegos). Estos suelen interpretarse como creaciones teológicas o simbólicas de la Iglesia primitiva para expresar quién era Jesús, ya que carecen de la misma base de atestiguación histórica que las curaciones.

 

SOBRE LA RESURRECCIÓN

Lo trascedente y lo que da sentido a la vida, del creyente o no. Ganas más creyendo que dejando de creer. Para la ciencia histórica, la resurrección no puede probarse ni negarse como un hecho milagroso, ya que los milagros, por definición, caen fuera del método empírico. Sin embargo, los historiadores sí analizan los hechos históricos verificables que rodearon este evento para intentar explicar el origen del cristianismo. 

Los investigadores suelen centrarse en lo que llaman los "hechos mínimos" (minimal facts), aceptados incluso por académicos escépticos: 

 

1. La muerte por crucifixión 

La “petición” del pueblo, a las palabras de Pilato, si prefieren a Jesús o a Barrarás el asesino y ladrón, fue, queremos a Barrarás. A la pregunta ¿Qué hago con Jesús? La respuesta unánime es Crucifícale. Fue vendido por 30 monedas. El perfume que María Magdalena derramó sobre los pies de Jesús era más caro, unos 300 denarios. Su precio es por debajo del precio de las cosas. Es uno de los datos más ciertos de la historia antigua. Jesús murió bajo el mando de Poncio Pilato, un hecho corroborado no solo por los Evangelios, sino por historiadores romanos como Tácito

 

2. La tumba vacía

Los relatos de los Evangelios “recalcan” que Jesús cumplió su palabra “resucitaré al tercer día”. No dicen cómo ni en qué circunstancias, eso queda en la imaginación del lector y es válido. Muchos historiadores consideran que el relato de la tumba vacía es históricamente plausible por varias razones: 

 

Testimonio femenino: María la Magdalena “escucho” la voz inconfundible de Jesús. Ella fue la primera mensajera, enviada por el Maestro para los discípulos, por supuesto que no le creyeron. Según los Evangelios, las mujeres fueron las primeras en hallar la tumba. En la cultura judía del siglo I, el testimonio de una mujer no tenía validez legal; si el relato fuera un invento posterior, los autores habrían puesto a hombres como testigos para darle credibilidad.

 

Ubicación conocida: No quisieron dejar “expuesto” el cuerpo del Maestro un viernes por la tarde, porque se acercaba la hora que marcaba el siguiente día. Un entierro en una tumba particular. Jesús fue enterrado en una tumba privada (probablemente de José de Arimatea) en Jerusalén. Si el cuerpo hubiera seguido allí, las autoridades romanas o judías solo habrían tenido que mostrarlo para detener el movimiento cristiano en seco. 

 

3. Las apariciones y el cambio de los discípulos

Es un hecho histórico que, poco después de la muerte de Jesús, sus seguidores afirmaron haber tenido experiencias de encuentros con él vivo. Hablaban y comían con Él, además, lo reconocieron siempre en el modo particular que tenía Jesús, de “partir el pan”, un gesto inconfundible del Maestro.

 

Transformación radical: De miedosos y cobardes, de pronto muestran un coraje y una valentía nunca conocidos en ellos. Los discípulos pasaron de estar escondidos por miedo a predicar públicamente en Jerusalén, estando dispuestos a morir por esa convicción.

 

Conversiones inesperadas: Muchos “enemigos” de Jesús se convierten en sus discípulos. Tuvieron revelaciones místicas únicas. Figuras inicialmente escépticas o enemigas, como Santiago (hermano de Jesús) y Pablo de Tarso, se convirtieron tras afirmar haber visto al resucitado. 

 

4. Teorías alternativas analizadas por la historia.

Al no poder aceptar el milagro como una categoría científica, los historiadores han propuesto explicaciones naturales, aunque muchas presentan críticas: 

 

Teoría del robo: Eran mentirosos, se “robaron” el cuerpo del Maestro y lo escondieron. Sugiere que los discípulos robaron el cuerpo. Históricamente es difícil de sostener, ya que no explica por qué morirían por una mentira que ellos mismos inventaron.

 

Teoría de la alucinación: Estaban “borrachos”, además eran “ignorantes”. Propone que el duelo llevó a los discípulos a tener visiones colectivas. Los críticos señalan que las alucinaciones suelen ser individuales y no explican la tumba vacía. 

 

EN RESUMEN. Lo creas o no, lo aceptas o lo rechazas, Jesucristo, es un hombre verdadero que marca la historia, en un antes y un después de Él. La historia confirma que algo sucedió que convenció a los discípulos de que Jesús estaba vivo, pero la naturaleza de ese "algo" (si fue un hecho físico o una experiencia espiritual) sigue siendo una cuestión de interpretación teológica o filosófica. 

ACTITUDES DE MARÍA, MADRE DE JESÚS

 


ACTITUDES DE MARÍA, LA MADRE DE JESÚS

 

1. CONTEMPLACIÓN (Lc 2, 51)

María aparece en los Evangelios como una mujer que medita y profundiza los acontecimientos para descubrir en ellos la luz de la Palabra de Dios. María guarda en su corazón palabras, gestos y actitudes, intuyendo que se encuentra ante el hecho misterioso de la salvación de Dios.

En Lucas 2,51, María guarda en su corazón las palabras y acciones de Jesús, mostrando una actitud de profunda contemplación. Esta postura no es pasiva, sino un ejercicio activo de escucha y meditación que la conecta con el misterio de Dios. Al acoger silenciosamente la Palabra, María modela una humanidad contemplativa, invitando a vivir la fe con atención, humildad y amor. Su ejemplo enseña que la verdadera sabiduría nace del silencio y de la reflexión constante sobre los gestos divinos.

Ejemplo:

La Acción Contemplativa (Lc 2,51): En lugar de reaccionar con ira, desesperación o buscar respuestas inmediatas, la persona se retira al silencio, ora y "guarda" la situación, tratando de descubrir la voluntad de Dios y buscando el sentido espiritual profundo de lo que está ocurriendo.

 

 

2. DISPONIBILIDAD ABSOLUTA A DIOS (Lc 1, 38)

El «Sí» de María en la Anunciación es un «Sí» generoso y total que no sabe de tacañerías, limitaciones y condiciones... María estuvo siempre de parte de Dios, al servicio de su acción en el mundo. Ella es modelo de disponibilidad absoluta al amor de Dios y a lo que Él nos pide para la construcción del Reino.

La disponibilidad absoluta de María ante la voluntad de Dios, expresada en su "hágase según tu palabra" (Lc 1, 38), revela una fe profunda y una entrega total. No se trata solo de aceptar un mensaje, sino de abrirse plenamente al designio divino, confiando en que Dios cumple lo que promete. Este acto de obediencia amorosa es modelo para toda vida cristiana: permitir que Dios actúe a través de nosotros sin resistencia. María no comprende todo, pero sí el corazón del misterio: la humildad como camino de gracia. Su respuesta transforma la historia de la salvación.

Ejemplo:

Situación: El ángel Gabriel le anuncia que será la Madre del Salvador, un plan que cambiaría drásticamente su vida, planes de matrimonio y reputación.

 

 

3. SERVICIO DEDICADO A LOS DEMÁS (Jn 2, 1-11; Hech 1, 12-14)

La vida de María fue una vida de servicio. La ayuda que prestó a su prima Isabel, a los novios de Caná y a los temerosos discípulos reunidos en el Cenáculo, son un botón de muestra. Con esta actitud de servicio, María nos enseña que a Dios lo encontramos en el hermano que tiene necesidad de ayuda.

En Juan 2, 1-11, Jesús transforma el agua en vino en las bodas de Caná, mostrando su servicio amoroso y providente hacia los demás, incluso en momentos cotidianos. Este acto simboliza la abundancia de su gracia y el valor del matrimonio. En Hechos 1, 12-14, los discípulos se unen en oración, dedicándose mutuamente al servicio espiritual, guiados por María y los hermanos de Jesús. Ambos pasajes destacan que el verdadero servicio a los demás surge de la comunión con Dios y la entrega generosa. El servicio no es solo acción, sino actitud de presencia y disponibilidad.

Ejemplo:

Acciones pequeñas diarias: Ayudar a un vecino anciano con sus compras, sonreír, escuchar activamente a quien está triste o ceder el asiento.

 

 

4. COMPROMETIDA EN LA TAREA DE LA LIBERACIÓN (Lc 1, 46-55)

María tiene la experiencia vital de su pobreza, indigencia y necesidad de la intervención salvadora de Dios. Ella es la primera entre los humildes y olvidados de la tierra. Ella es la primera liberada por Dios. María, en el canto del «Magníficat», proclama que Dios ayuda a los humildes y cambia la situación de injusticia, de opresión y de privilegio que tratan de mantener los poderosos para su propio provecho.

En el «Magníficat» (Lc 1,46-55), María se presenta como comprometida con la liberación de los oprimidos. Su canto proclama cómo Dios eleva a los humildes, derriba a los poderosos y satisface a los hambrientos, reflejando una visión profética de justicia social. María no solo celebra su propia dignidad, sino que anuncia un cambio radical en las estructuras de opresión, alineándose con el proyecto mesiánico de Dios. Este texto resalta su rol activo en la historia de salvación, no como pasiva, sino como testigo y protagonista del reino de justicia.

Ejemplo:

Servicio: Ayuda a los demás, como cuando asiste a su prima Isabel.

 

 

5. FIDELIDAD EN EL SUFRIMIENTO (Lc 2, 22-35.41-50; Mt 2, 13-15)

María, unida en todo a su hijo Jesús, conoce bien pronto el alcance de las palabras que le dijo el anciano Simeón: «una espada te atravesará el corazón» (Lc 2, 35). María siente esa espada de dolor a lo largo de toda su vida en forma de destierro, angustia, persecución, incomprensión, pérdida de su Hijo, soledad...

La fidelidad en el sufrimiento se manifiesta en la obediencia a Dios incluso en momentos de dolor y dificultad. En los pasajes de Lucas y Mateo, María y José muestran una fe constante: presentan a Jesús en el templo, huyen a Egipto para protegerlo y aceptan el sufrimiento con humildad. Este ejemplo nos enseña que la verdadera fidelidad no depende del bienestar, sino de confiar en el plan divino. El sufrimiento, cuando es asumido con fe, se transforma en acto de amor y testimonio. María, en particular, simboliza esta fidelidad al acompañar a Jesús desde su nacimiento hasta su muerte, viviendo cada momento con entrega.

Ejemplo:

Jesús: Máximo ejemplo de fidelidad al cumplir su misión en la cruz a pesar del sufrimiento y abandono.

 

 

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