ACTITUDES DE MARÍA, LA MADRE DE JESÚS
1. CONTEMPLACIÓN (Lc 2, 51)
María aparece en los Evangelios como una mujer
que medita y profundiza los acontecimientos para descubrir en ellos la luz de
la Palabra de Dios. María guarda en su corazón palabras, gestos y actitudes,
intuyendo que se encuentra ante el hecho misterioso de la salvación de Dios.
En Lucas 2,51, María guarda en su corazón las
palabras y acciones de Jesús, mostrando una actitud de profunda contemplación.
Esta postura no es pasiva, sino un ejercicio activo de escucha y meditación que
la conecta con el misterio de Dios. Al acoger silenciosamente la Palabra, María
modela una humanidad contemplativa, invitando a vivir la fe con atención,
humildad y amor. Su ejemplo enseña que la verdadera sabiduría nace del silencio
y de la reflexión constante sobre los gestos divinos.
Ejemplo:
La Acción Contemplativa (Lc 2,51): En lugar
de reaccionar con ira, desesperación o buscar respuestas inmediatas, la persona
se retira al silencio, ora y "guarda" la situación, tratando de
descubrir la voluntad de Dios y buscando el sentido espiritual profundo de lo
que está ocurriendo.
2. DISPONIBILIDAD ABSOLUTA A DIOS (Lc
1, 38)
El «Sí» de María en la Anunciación es un «Sí»
generoso y total que no sabe de tacañerías, limitaciones y condiciones... María
estuvo siempre de parte de Dios, al servicio de su acción en el mundo. Ella es
modelo de disponibilidad absoluta al amor de Dios y a lo que Él nos pide para
la construcción del Reino.
La disponibilidad absoluta de María ante la
voluntad de Dios, expresada en su "hágase según tu palabra" (Lc 1,
38), revela una fe profunda y una entrega total. No se trata solo de aceptar un
mensaje, sino de abrirse plenamente al designio divino, confiando en que Dios
cumple lo que promete. Este acto de obediencia amorosa es modelo para toda vida
cristiana: permitir que Dios actúe a través de nosotros sin resistencia. María
no comprende todo, pero sí el corazón del misterio: la humildad como camino de
gracia. Su respuesta transforma la historia de la salvación.
Ejemplo:
Situación: El
ángel Gabriel le anuncia que será la Madre del Salvador, un plan que cambiaría
drásticamente su vida, planes de matrimonio y reputación.
3. SERVICIO DEDICADO A LOS DEMÁS (Jn 2,
1-11; Hech 1, 12-14)
La vida de María fue una vida de servicio. La
ayuda que prestó a su prima Isabel, a los novios de Caná y a los temerosos
discípulos reunidos en el Cenáculo, son un botón de muestra. Con esta actitud
de servicio, María nos enseña que a Dios lo encontramos en el hermano que tiene
necesidad de ayuda.
En Juan 2, 1-11, Jesús transforma el agua en
vino en las bodas de Caná, mostrando su servicio amoroso y providente hacia los
demás, incluso en momentos cotidianos. Este acto simboliza la abundancia de su
gracia y el valor del matrimonio. En Hechos 1, 12-14, los discípulos se unen en
oración, dedicándose mutuamente al servicio espiritual, guiados por María y los
hermanos de Jesús. Ambos pasajes destacan que el verdadero servicio a los demás
surge de la comunión con Dios y la entrega generosa. El servicio no es solo
acción, sino actitud de presencia y disponibilidad.
Ejemplo:
Acciones pequeñas diarias: Ayudar a un vecino anciano con sus compras, sonreír,
escuchar activamente a quien está triste o ceder el asiento.
4. COMPROMETIDA EN LA TAREA DE LA
LIBERACIÓN (Lc 1, 46-55)
María tiene la experiencia vital de su
pobreza, indigencia y necesidad de la intervención salvadora de Dios. Ella es
la primera entre los humildes y olvidados de la tierra. Ella es la primera
liberada por Dios. María, en el canto del «Magníficat», proclama que Dios ayuda
a los humildes y cambia la situación de injusticia, de opresión y de privilegio
que tratan de mantener los poderosos para su propio provecho.
En el «Magníficat» (Lc 1,46-55), María se
presenta como comprometida con la liberación de los oprimidos. Su canto
proclama cómo Dios eleva a los humildes, derriba a los poderosos y satisface a
los hambrientos, reflejando una visión profética de justicia social. María no
solo celebra su propia dignidad, sino que anuncia un cambio radical en las
estructuras de opresión, alineándose con el proyecto mesiánico de Dios. Este
texto resalta su rol activo en la historia de salvación, no como pasiva, sino
como testigo y protagonista del reino de justicia.
Ejemplo:
Servicio: Ayuda
a los demás, como cuando asiste a su prima Isabel.
5. FIDELIDAD EN EL SUFRIMIENTO (Lc 2,
22-35.41-50; Mt 2, 13-15)
María, unida en todo a su hijo Jesús, conoce
bien pronto el alcance de las palabras que le dijo el anciano Simeón: «una
espada te atravesará el corazón» (Lc 2, 35). María siente esa espada de dolor a
lo largo de toda su vida en forma de destierro, angustia, persecución,
incomprensión, pérdida de su Hijo, soledad...
La fidelidad en el sufrimiento se manifiesta
en la obediencia a Dios incluso en momentos de dolor y dificultad. En los
pasajes de Lucas y Mateo, María y José muestran una fe constante: presentan a
Jesús en el templo, huyen a Egipto para protegerlo y aceptan el sufrimiento con
humildad. Este ejemplo nos enseña que la verdadera fidelidad no depende del
bienestar, sino de confiar en el plan divino. El sufrimiento, cuando es asumido
con fe, se transforma en acto de amor y testimonio. María, en particular,
simboliza esta fidelidad al acompañar a Jesús desde su nacimiento hasta su
muerte, viviendo cada momento con entrega.
Ejemplo:
Jesús: Máximo
ejemplo de fidelidad al cumplir su misión en la cruz a pesar del sufrimiento y
abandono.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario