Fray Benigno Gamarra
Padilla. O.P
Que tu llegada al Reino celestial, sea tu gozo
completo y el eterno entusiasmo de encontrarte con Aquel de quien tanto
hablaste en esta tierra. En palabras del filósofo, Ralph Waldo Emerson: “El
mayor logro de ser uno mismo en un mundo que intenta constantemente convertirte
en otra cosa”. Eras un fraile auténtico con tus hermanos ante el
individualismo de este mundo. Nunca fuiste un conformista de lo material a pesar
de las comodidades de la comunidad. Nunca encajabas en moldes pre –
establecidos de la religión, la política o la moda. No cediste a ninguna
presión para ser aceptado por los demás, porque tu mayor logro de resistencia
era mantener tu propia esencia de ser hijo de Domingo de Guzmán. Eras un
rebelde para escuchar la voz del mundo y sus atractivos, porque lo más
importante para ti, era escuchar la voz interior de Cristo eucaristía, en quien
ponías toda tu confianza, tu fe y tu salvación.
El caminante de Cristo, al estilo de santo
Domingo de Guzmán. De profunda fe y oración. De lenguaje sencillo y profundo. No
hacías alarde de tu saber teológico, simplemente vivenciabas tus creencias y
religión. Fiel devoto de María Santísima, la Virgen del Rosario, por medio,
justamente del rosario y su devoción mariana. Muy pendiente del bienestar de tus
hermanos, postergando tu propio cuidado personal. Más dado a dar que a recibir.
Siempre recibías con una sonrisa amable y una palabra de aliento oportuno. Tenías
una profunda alegría y entusiasmo por la vida y el comunicar la palabra a los
demás. “El rasgo más universal y distintivo de las personas felices es el
entusiasmo”, es una frase de Bertrand Russell. Resalta que, el ser
agradecidos, el ser alegres, el perdonar sin condición alguna, el espíritu de
seguir aprendiendo, la energía vital, la curiosidad y el compromiso apasionado
por la vida y las actividades solidarias cotidianas, son los verdaderos motores
de la felicidad.
Sé que nos sigues acompañando en este caminar hacia
el Padre celestial de Cristo, Señor y Dios de todo lo creado.
Un eterno gracias, padre fray Benigno.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario