viernes, 3 de abril de 2026

UN TAYTACHA, LLAMADO JESÚS DE NAZARETH

 



UN TAYTACHA, LLAMADO JESÚS DE NAZARETH

 

Hablamos y nos entendemos en lenguaje humano. No hablamos el lenguaje de Dios, porque no lo conocemos desde nuestras limitaciones humanas. Ni siquiera somos capaces de comprender el lenguaje angelical. Por supuesto, hasta para referirnos a lo divino y lo espiritual, nuestra lengua es bastante limitada. Así somos los humanos muy limitados para expresar categorías y estados, que rebasan nuestra materialidad.

 

Hablar de Jesús, es hablar del hombre histórico. No es invención humana. Vivió en un determinado tiempo. Perteneció a la raza judía. Su pueblo estuvo bajo a opresión del imperio romano. Dividió la historia en un antes y un después. Pasó por este planeta tierra haciendo el bien. Murió en la cruz defendiendo la verdad. Era tan amado como tan odiado. Sus enemigos religiosos pidieron su muerte porque no soportaban su presencia y su testimonio de vida.

 

Cómo es posible que un Dios tan lejano, temido y vengador en el Antiguo Testamento. Inmenso y grandioso que no necesita nada de lo material, se encarne en el seno de María Santísima. Se haga un niño pequeño e indefenso. Un Dios que se “encarna” como hombre, que tiene hambre, sed, se cansa, tiene rabia y se molesta por la hipocresía de su gente, que tiene predilección de los más débiles y abandonados, los niños, las mujeres, los marginados, los enfermos.

 

Un Jesús que, cuando inicia su vida pública, tiene aproximadamente unos 30 años, y solamente tiene 3 años para dar a conocer todo lo que vino a comunicar sobre su Padre celestial. Que se rodea de hombres, dedicados a la pesca, sencillos sin formación alguna, excepto, con ganas de liberar al pueblo del señorío romano. Ellos esperaban un libertador, un caudillo, un líder con poder, como para derrotar ejércitos poderosos. Ese hombre no es lo piensan, es humilde y sencillo, pero, tiene un gran poder en su palabra, los llama por su nombre, le siguen y creen en Él.

 

La naturaleza humana, a veces, impredecible, puede “confundir” por sus apariencias. No siempre interpretamos lo que vemos, oímos y experimentamos de manera correcta. Cada persona tiene su propia verdad y su propia manera de observar las cosas. Podemos tener una primera impresión y quedarnos con ella o simplemente, nuestra percepción va cambiando con el tiempo. Jesús, hablaba con autoridad, y recalcaba: “tu fe te ha sanado”. Daba una profundidad inmensa a las creencias humanas. El hombre que tiene fe, “puede mover montañas”.

 

Cuando te propones lograr algo en la vida, sabes que puedes conseguirlo. Te tienes fe y confianza. Cuando asumes decididamente un propósito o una meta, el camino se abre paso a paso. La frase "la fe mueve montañas" proviene de Mateo 17,20 donde Jesús afirma que incluso una fe pequeña, como una semilla de mostaza, puede superar obstáculos imposibles. No se refiere a un poder mágico personal, sino a confiar en Dios para superar desafíos y pruebas difíciles, permitiendo que su poder actúe. La fe es poder interno, y pide que des el primer paso, “confiar en que sí es posible”.

 

Hay muchos relatos en donde Jesús, verdadero hombre, muestra abiertamente su poder divino, es hombre como cualquiera aparentemente, pero, no oculta su poder, sabe cuándo su energía sale de Él. En el Evangelio de Lucas 7,50 se nos narra, al final del versículo, la historia de la mujer pecadora que unge los pies de Jesús en casa de Simón el fariseo. Jesús le dice: "Tu fe te ha salvado, vete en paz", destacando que su amor y fe genuina le han traído el perdón y la salvación.

 

En otro pasaje tenemos, la historia de la mujer hemorroísa contada por el Evangelista san Marcos 5,25-34 es una profunda reflexión sobre la fe audaz, la superación del miedo y la restauración integral. Tras 12 años de enfermedad, exclusión social y pobreza, su convicción de que tocar el manto de Jesús la sanaría movió el poder divino. Jesús no solo sanó su cuerpo, sino que restauró su identidad al llamarla "hija", devolviéndole su dignidad pública. Aquí, tenemos la fe que vence obstáculos, a pesar de su debilidad física, la multitud y las restricciones religiosas que la consideraban "impura", ella se abrió paso con valentía. La fe actúa a pesar del miedo y las circunstancias adversas.

 

Esto nos demuestra, el “equilibrio perfecto” del Maestro entre sus pensamientos, sus acciones, y la paz del corazón. Nada turba su corazón, excepto la compasión por los más necesitados. Los relatos nos muestran a un Jesús súper concentrado en sus acciones cotidianas y atento a todo lo que sucede a su alrededor. Es hombre para los demás. Nada le puede pasar desapercibido. Aquí, críticos como Ellen Langer, en su trabajo sobre la atención plena, argumentan que un control rígido puede sofocar la flexibilidad y la creatividad en el crecimiento personal y el logro. En Langer, E. J. (1989) "Atención plena".

 

Lo más impresionante con el Jesús histórico es la experiencia que viven aquellos que lo buscan y lo tratan.  Lo escuchan con una actitud de arrobamiento, es decir, éxtasis, embeleso, enajenación, fascinación, admiración, pasmo, estupor. Es la experiencia vivencial de cada personaje que, encuentra en Jesús ese acercamiento de temor y amor.  Jesús, no deja a nadie indiferente. La fe rompe barreras, para elevarnos a conseguir lo que parece imposible a simple vista. Nos dice Amy Poehler “Si puedes bailar, ser libre y no sentir vergüenza, el mundo entero puede ser tuyo”.

 

San Lucas 24, 13-35 narra en encuentro del resucitado con los discípulos de Emaús. “¿No ardía nuestro corazón en el camino mientras nos explicaba las Escrituras?” . La frase refleja una experiencia profunda de encuentro con la palabra de Jesús, como en el relato de Emaús. El corazón arde al escuchar la Palabra explicada con amor y verdad, señalando un despertar espiritual y emocional. Este fuego interior simboliza la transformación que ocurre cuando la fe se vuelve viva y personal, no solo intelectual. Buscar este encendido del corazón implica acoger la enseñanza con humildad y disponibilidad.

 

Amor y miedo. Miedo y amor. La dualidad y la polaridad en la existencia y la naturaleza creada. Jesús, el Dios – hombre, plenamente humano, proyecta un amor incondicional que busca el bienestar de la persona, y un "temor" entendido no como miedo paralizante, sino como reverencia, respeto y la urgente necesidad de seguir sus enseñanzas. La impresión que deja Jesús, es indescriptible. El amor perfecto de Dios busca eliminar el temor al castigo, transformando el miedo en confianza y obediencia amorosa. Imposible no estar ante Jesús y no sentir, que solamente su presencia, puede transformar como el fuego.

 

Como ciudadanos de este planeta tierra, entendemos algo importante, como “No tienes que ser excelente en algo para empezar, pero sí tienes que empezar para llegar a ser excelente en algo”. Palabras de Zig Ziglar. El proceso de Jesús para alcanzar un cierto grado de calidad de vida y perfección humana, no se dio de un momento a otro. Hay aproximadamente 18 años de vida oculta, que no sabemos, a ciencia cierta, qué es lo que realmente pasó o dónde estuvo o dónde se formó o estudió.

 

La "vida oculta" de Jesús, es decir, los años no documentados en los Evangelios bíblicos, de los 12 a los 30 años, describiendo una existencia ordinaria en Nazaret como carpintero. Tenemos el episodio del Templo, el único evento detallado de su adolescencia, donde se encuentra con los doctores en Jerusalén a los 12 años, mostrando una sabiduría temprana. El pasaje de Jesús entre los doctores de la ley, según san Lucas 2,41-50 narra cuando, Jesús permaneció en el Templo de Jerusalén tras la Pascua, asombrando a los maestros religiosos con su sabiduría durante tres días. Fue hallado por María y José, declarando que debía ocuparse de las cosas de su Padre.

 

Existe una Teoría Alternativa, en el libro “La vida secreta de Jesús de Nicolás Notovitch (1858–1916), quien afirmó haber descubierto en el siglo XIX un manuscrito tibetano en el monasterio de Hemis que relataba una supuesta estancia de Jesús en la India y el Tíbet durante su juventud, basándose en supuestos manuscritos budistas. Aunque sus afirmaciones fueron ampliamente cuestionadas y desacreditadas por especialistas, su libro “El Misterio de Jesús en el Tíbet”, generó un intenso debate sobre la vida de Jesús fuera de los registros bíblicos. Su obra sigue siendo objeto de interés para investigadores de mitos religiosos y esoterismo.

 

Un hombre querido y odiado. Jesús de Nazaret es una figura histórica, amada por sus seguidores como el Mesías Salvador y, al mismo tiempo, odiada y rechazada por desafiar el statu quo, los poderes religiosos y las lógicas humanas de poder. Nos dice Josh Billings: “Sé cómo una estampilla de correo. Pégate a lo que quieras y no te salgas hasta que hayas llegado”. Jesús fue fiel a la Palabra de su Padre. Mostró compasión por los marginados; amó a sus enemigos, alimentó a la multitud y aceptó como amigos a los recaudadores de impuestos y pecadores.

 

Su mensaje es revolucionario, novedoso y “peligroso”, porque trastorna y trastoca el pensar y el sentir de la época, pues, ante el común “ojo por ojo, diente por diente” del Éxodo 21,24; Levítico 24,20 la “Ley del talión”; Jesús, levanta su voz y se opone radicalmente a esa manera de juzgar, pues, es la venganza disfrazada de ley, porque permite el abuso de poder. Él no soporta esta forma de pensar arcaica, aunque en la antigüedad haya estado justificada, por la maldad de los hombres. En san Mateo 5,38-42 Jesús, contrapone este principio con el amor y el perdón, enseñando a no resistirse al mal y a poner la otra mejilla. 

 

Esta nueva forma de pensar, que propone Jesús, y sobre todo de vivir respetando al prójimo, no importando su condición social y religiosa, es un tremendo desafío a las autoridades que tienen el poder político – religioso. Ellos jamás tolerarán, de Jesús, esta falta de reverencia y respeto al “dios del antiguo testamento”. Son sus creencias bien arraigadas que nunca cambiarán, pues, no les conviene cambiar, y deciden matar a Aquel hombre, bueno y generoso, antes que cambiar un ápice de la ley, porque Jesús, para ellos, les es muy incómodo, no soportan a quien les “abre la mente y el corazón”.

 

Además, sus seguidores encuentran en Él, un modelo de amor, perdón y la promesa de vida eterna. En el Sermón de la montaña, Jesús toma la idea veterotestamentaria de “ojo por ojo, diente por diente” y la transforma en una enseñanza más exigente, es decir, pasar de una justicia basada en la represalia a una ética basada en el amor y la respuesta no violenta. Su mensaje de arrepentimiento, perdón, amor y justicia con los más necesitados, hace que dichas autoridades político – religiosas, vean en Jesús, un enemigo peligrosísimo, y que hay que “desaparecerlo” cuanto antes del medio, pues, les está arruinando el negocio de la religión, de enriquecerse a costa del pueblo.

 

La frase "mejor que muera un solo hombre por el pueblo, y no que toda la nación sea destruida" es una declaración de guerra y violencia, atribuida a Caifás, el sumo sacerdote, “el representante de Dios en la tierra”, pues, él decidió que Jesús debía morir si o si, esto está en el Evangelio de san Juan 11,50. La frase está contextualizada antes de la Pascua tras la resurrección de Lázaro; Caifás, buscaba justificar la muerte de Jesús para evitar la intervención romana. Curiosa y lamentablemente, con la declaración de su maldad, profetizó la muerte cruenta de Jesús en la Cruz.

 

Históricamente, las palabras y los actos que Jesús realizó, provocaron con ello, persecución y crucifixión, y según la creencia, Jesús, genera rechazo en un mundo hostil. Un corazón manchado de sangre, odio, venganza, cegado por el poder, el placer y el desprecio, jamás reconocerá la bondad y el amor de Jesús. Sus enemigos estaban en el poder, eran las autoridades judías, tenían el poder y desde allí amenazaban. Susurraban en voz alta para ser oídos y azuzar al pueblo para levantarse contra Jesús. Éste no les tenía miedo. Abiertamente predicaba en las plazas el reino de Dios, sanaba los enfermos. Pero, ellos tramaban, sin recato alguno, ya su muerte. Ya habían puesto precio a su vida.

 

En la cruz, Jesús, experimentará la "noche oscura del alma” un concepto místico descrito principalmente por San Juan de la Cruz. Se refiere a un proceso de purificación espiritual, sequedad y aparente abandono de Dios, esencial para la unión mística. Es un período de profunda aridez espiritual donde el alma siente que Dios está ausente, lo que purifica de apegos sensibles y espirituales. No es abandono real, sino una "luz superior" que ciega para transformar al alma, despojándola de seguridades para unirse a Dios.

 

En la “cruz” pasan muchas cosas. Es el momento más sacral, más íntimo y doloroso de Jesús hombre, y muestra su “desnudez” del cuerpo y del alma. No hay momento más increíblemente humano que, el paso de la vida a la muerte. Mostramos toda la mortalidad de esta vida efímera. Es el gran misterio del velo final de la vida. Es el principio de la verdadera vida, porque todo lo vivido es un sueño. Jesús, en su camino al calvario, fue despojado de todo, no tenía nada, y decide que, es el momento de despojarse de lo más amado, su madre, María santísima, queda en manos de Juan, el discípulo más querido del Maestro. Ahora, Jesús, está listo para partir.

 

Es en este momento sublime y más terrenal que nunca por la desolación del alma, que se escucha la voz potente y desgarradora, de Jesús, desde la cruz: "Eloi, Eloi, lama sabachthani", es una frase pronunciada en arameo, registrada por los Evangelios de Marcos 15,34 y Mateo 27,46 que, significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Es un grito de profunda angustia humana y dolor físico, marcando la cuarta de sus siete palabras finales. Esta frase, es el inicio del Salmo 22, un lamento profético que expresa el sentimiento de desamparo divino en medio del sufrimiento extremo.

 

Un Dios – hombre, encarnado como verdadero humano siendo Dios, nacido en Belén, criado y educado en Nazareth que, siendo recién un niño, huyó con sus padres María y José, a Egipto porque Herodes lo quería matar. Pero, por ironías de la vida, no pudo escapar del odio de sus compatriotas que lo entregaron a Pilato, otro romano y extranjero, que se lavó las manos, creyendo que era inocente, pero, no reconoció que mandó a matar a un verdadero inocente. Y murió en la cruz, como un malhechor y gente de mal vivir. Este es el gran misterio del encarnado Dios en el seno de una jovencita, llamada María.

 

María, una mujer llena de fe, cobijó su divinidad, y sin pedir nada a cambio, lo asumió como su primogénito, y Jesús, lleno de amor y de compasión, asumió su humanidad, y sin pedir nada a cambio le ofreció su eternidad.  

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