lunes, 2 de febrero de 2026

AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA

 


AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA

 

"No hay nada noble en ser superior a tu prójimo; la verdadera nobleza es ser superior a tu yo interior", frase sobre la nobleza de Ernest Hemingway. En las sesiones que realizo con las personas que dialogan conmigo, lo que otros llaman terapias con los pacientes, como sinónimo de "enfermos". No comparto ese lenguaje porque me parece despectivo, es opinión personal, como cuando vas al hospital y no tienes nombre sino un número, “que pase el número 13 …” (eso es despersonalización, te quitaron el nombre por un número), me explico, ya no eres alguien – persona – sino algo – objeto – que tratar. Parece que la consigna en los centros, es robotizarte o automatizarte, por eso la insensibilidad de muchos profesionales dedicados a la salud, porque ellos mismos están “aburridos” de su propia rutina. Muchos centros tienen energía de cementerio, lúgubre y frío.

 

Parecido al lenguaje que algunos docentes usan para referirse al adolescente y jóvenes, y cuando dudan qué palabras usar, muchos prefieren el apellido, cuando lo más correcto es el nombre, éste dice más que lo primero; entonces con actitud de dominio dicen, el “alumno Beltrán” o “estudiante Risco”, el primero, parece decir que, es más dependiente porque necesita ser “alimentado”, y el segundo, parece decir que, es más autónomo y dado a su propio aprendizaje. Resalto que, lo más importante que se tiene es el nombre. Ojo, la automatización también se da en la educación, te dicen: memoriza las 80 preguntas de ingreso y listo, aunque no pienses ni reflexiones. El valor más fundamental es pensar y expresarme libremente. "Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso" Confucio, filósofo chino. 

 

De semejante modo cuando, los niños pequeños lloran si tienen hambre u otra necesidad, y necesitan ser alimentados o atendidos. En forma de broma, se podría decir, el niño de ayer, dice: Tetaaaaaaaa, tetaaaaaaaaa, y le dan su teta, glu, glu, glu; feliz disfrutando su alimento y centrado en lo que recibe su estómago. Y, por otro lado, el niño de hoy, hace su berrinche como se le da gana, y dice: Celulaaaaaaar, celulaaaaaaaaaaar, y le dan su celular; feliz disfrutando de su excelente distractor y centrado en las imágenes que recibe como estímulo momentáneo. Cada madre y padre de familia, son los modelos de formación en la vida de sus hijos. Los hijos son reflejos de sus padres. Algunos son denigrados y otros son transcendidos. Cada cual recibe lo que da. Ley de la vida.

 

Lo que parece broma, influye tremendamente en el desarrollo de la percepción de la persona, hemos sido disciplinados o indisciplinados o condicionados desde pequeños en el hogar, cada familia tiene su propia manera de criar y educar a sus hijos, y éstos hacen lo mismo con la próxima generación, modificando alguna tradición o forma de ver la vida; y ni que hablar de la educación en la escuela, el colegio y la universidad, donde toda la información que se recibe, te educa o te bloquea, te hace señor de ti mismo o esclavo de otros, te libera o te cierra nuevas visiones u oportunidades sobre los valores de la persona y la sociedad. Como resultado de toda esa “información” encuentro, un/a joven integrad@ o confundid@ en su personalidad. Suena irónico, pero, en ambos casos ¡¡¡ Hicieron un gran trabajo!!!

 

Dialogar o dialogando, como digo al inicio de esta reflexión, porque eso es lo más importante en una sesión, encontrase consigo mismo, es expresar lo que se lleva dentro y lo que atormenta a algunas personas. Basta hacer unas preguntas bien orientadas y la expresión como la corriente fluye. Toda energía fluye en muchas direcciones emocionales que pueden estar estancadas y necesitan ser liberadas. Cuanta rabia, cuanto dolor, cuanto odio, cuanta sed de venganza, cuanta desilusión, cuanta autodestrucción, cuanto desamor. La misma persona encontrará por donde canalizar esa fuerza escondida, que parece desconocida, pero, en realidad no es así, simplemente estaba oculta e inconsciente. Carlos Santana, nos lo dice de modo alegre: "Si llevas alegría en tu corazón, puedes sanar en cualquier momento". Como decir “desperté”.

 

Muchos se “sueltan” y cuentan todo lo que estaba estancado e impedía su propio desarrollo y armonía en la vida. Mi labor es estar atento a lo que expresan, a las palabras, el tono, la fuerza, la vibración, algún gesto, alguna emoción, alguna energía que acompaña a lo que se dice y a lo que no manifiestan. Recuerda que, cada persona es un mundo de impresiones y de sensaciones. Cada persona es un acontecimiento personal y colectivo. Cuarenta mil personas miran el mismo partido de fútbol y cada uno piensa distinto de los jugadores y del árbitro. Cada cual juzgará según su propia interpretación de los acontecimientos, y de cómo le agrade o le desagrade lo que vive y siente. Así somos los humanos de espontáneos e impredecibles para nosotros mismos y para los demás.

 

Somos íntimamente, amigos y enemigos conviviendo en una casa que se llama cuerpo. A veces alegres y en otras llorando. A veces somos libres y esclavos de ello. A veces vibramos con la vida y en otras con la muerte. Cuando manifestamos lo que vivimos y sobre todo, lo que nos agrada y no nos hace felices, no necesitan “receta”, la misma persona tiene la obligación y debe encontrar lo “escondido” o la salida dentro de su persona o de su propio laberinto. En otras palabras, tu deber es encontrar tu propio empoderamiento, tu poder interno. La capacidad de encontrarte consigo mismo. En eso consiste una sesión. "El coraje es resistencia al miedo, control del miedo, no ausencia de miedo" palabras de Mark Twain. Liberarte de tus propias cadenas o de tus miedos más profundos.

 

La reconocida actriz y presentadora de televisión, Ellen DeGeneres, nos dice unas palabras que, tienen que ver con el sentido de lo expresado: “La verdadera belleza no tiene que ver nada con el color de tus ojos o de tu cabello; la verdadera belleza tiene que ver con el tipo de ser humano que eres, con tus principios y con tu orientación ética”. Es decir, la verdadera riqueza es interna, nada más y nada menos, tus más íntimos secretos están bien guardados en y por ti. Que pueden aflorar en todo momento, cuando algún mecanismo, también interno, lo saca a la luz, deliberadamente dialogando, con la confianza – importantísimo – que eso libera y sana el alma y el cuerpo. Aquí una frase apropiada: “Una bella mujer y/o un hermoso varón, es una persona, no un cuerpo”.

 

Uno simplemente es un “facilitador” de tu propio encuentro personal e íntimo. Nada está fuera sino dentro de ti. Y encontrarse consigo mismo, es el temor de mucha gente. Hay verdaderos descubrimientos de tesoros escondidos o de fantasmas volando que, necesitan salir y ser liberados por la propia persona. Ese es el diálogo o cultivo interno. Las preguntas van orientadas, necesariamente, a encontrarse la persona con su yo más interno. No hay ningún secreto y nada imposible. Cuando rompes y abres tu propio caparazón que te “protegía”, algo extraordinario sucede en ti, claro que eres vulnerable, pero, sobre todo, conscientemente libre de ti mismo. Conviértete nos dice Confucio, en "el hombre que mueve montañas comienza cargando pequeñas piedras"

 

Debes estar más consciente en ti mismo, debes estar más centrado en ti, debes estar más atento a ti mismo, debes ser más amable contigo mismo y debes ser más íntimo contigo mismo. “La fe en uno mismo es el mejor y más seguro camino”. Esta es la verdadera profundidad del autoconocimiento y la autoconfianza. Nada más actual en un mundo donde mucha gente termina despersonalizada, perdiendo sus propios valores personales y familiares. Nada más desagradable que la dependencia, y la más destructiva de todas, es la emocional. Es la que destruye tu estructura mental y la forma de cómo te percibes. Charles Darwin, con su capacidad analítica y observadora sobre la naturaleza, dice: "No sobrevive la especie más fuerte,  ni la más inteligente, sino la que mejor responde al cambio".

 

Es una forma de esclavitud que se paga demasiado caro, destruyendo la propia vida, a todo esto, pues, la lección es, aprende más sobre ti mismo, tus fortalezas y debilidades, y aunque parezca difícil escuchar y entender, abre el entendimiento: “Si ella o él te dice que ya no hay química, es porque está haciendo experimentos con otro tubo de ensayo”. Qué más sinceridad necesitas para ser libre y alejarte de quien no te valora como mereces. Aprende a darte tu lugar con respeto y amor. Sé valiente. “Deja de mendigar” y mucho menos amor de los demás. "No busques ser un hombre de éxito, sino más bien un hombre valor". Albert Einstein. Y aunque parezca curioso, lo segundo atrae irremediablemente lo primero. 

 

Alguien me preguntó, Mike, ¿a ti nunca te han traicionado? Claro que sí. ¿Y cuál fue tu reacción o aprendizaje? Ambas cosas fueron. Gracias vida. Porque entendí que, nadie debe estar por encima de mí y que toda relación es horizontal no vertical. Debía amarme más. Conocerme más. Valorarme más. Ser mucho más feliz conmigo mismo. Descubrir lo que realmente me llena de felicidad. Toda aventura siempre deja una verdad, puede ser dolorosa, pero, necesaria para tu desarrollo en la vida. "No me juzgues por mis éxitos, júzgame por las veces que me caí y volví a levantarme", valientes palabras de la vida de Nelson Mandela. Si entiendes esto, has dado un gran paso en tu crecimiento humano. Nada de rencores. Nada de venganzas.

 

domingo, 1 de febrero de 2026

NO ESTÁS FUERA, ESTÁS DENTRO

 


NO ESTAS FUERA, ESTAS DENTRO

 

Tienes un mundo interno y un mundo externo en ti mismo. Muchas veces en la vida, siempre estamos disponibles para los demás, atentos y dando de nuestro tiempo, sin recibir recompensa alguna, justamente por nuestra disposición y servicio. Me parece bastante bonito y agradable, pero, y ¿Qué paso con uno mismo? ¿Por qué muchas veces, no tenemos esa misma disponibilidad hacia nosotros mismos? Nunca dejes de ser tú mismo para complacer a los demás. Veamos.

 

Se puede entender desde dos puntos de vista: O estamos tan “llenos” de nosotros mismos que, preferimos dar a los demás sin esperar nada a cambio, o estamos tan vacíos de nosotros mismos que, curiosamente “necesitamos” servir a los demás, para sentirnos útiles. O quizá, alguien puede decirme, que es empatía o es sentido cristiano el “ser” para los demás. Nos realizamos con y para los otros. "Ni siquiera el mejor explorador del mundo hace viajes tan largos como aquel hombre que desciende a las profundidades de su corazón". Julien Green. Interesante.

 

Pero, como apreciación personal, puedo decir que, siempre debemos estar disponibles para uno mismo. Claro que los demás son importantes en nuestra vida, no los dejamos de lado, nos realizamos con ellos, sin embargo, la propia realización personal es fundamental y está primero, antes que darnos a los demás. Tampoco es egoísmo, es apreciación y valoración de la propia persona. Nadie da lo que no tiene. “Nadie pide peras al olmo”. La siguiente frase de Carl Jung, nos ayuda a pensar cuando nos dice: "Quien mira afuera, sueña; quien mira adentro, despierta". Objetividad.

 

Yo soy más importante que todo lo demás. El lenguaje es personal, es decir, dirigido a uno mismo desde uno mismo, no es comparación con nadie, no necesito ser comparado ni compararme. Soy yo mismo en mi propia esencia humana y pensante. Pensamiento concomitante y autorreflexivo, de mi propio pensar y actuar No hablo de soberbia, nada que ver con ello. Soy importante para mi y punto. Valoración.

 

Esto es el lenguaje humano. Las palabras y los números son inventos del hombre, para entender a las personas y comprender las cosas, están dentro de nosotros, no fuera. El lenguaje nos hace humanos, inteligentes, creadores, transformadores de la existencia. Todo tiene sentido desde dentro, desde nuestra interioridad, la vida, la inteligencia, el corazón, los sentimientos, la conciencia, la interpretación. Subjetividad.

 

Escuchamos palabras, ideas, pensamientos, imágenes, símbolos, esto no es algo material sino espiritual o inmaterial, no se puede tocar, ni ver …, pero, el cerebro es el especialista y da su punto de vista personal, cada cual, aunque escuchamos lo mismo, interpretamos distinto, y esto tiene que ver con la formación en el hogar, la educación en la escuela, lo que nos rodea, la información, etc. Y nos lo recuerda muy bellamente Lao Tzu "Conocer a los demás es inteligencia; conocerte a ti mismo es verdadera sabiduría". Individualidad.

 

La importancia de la presencia, más que los mensajes a distancia que pueden ser gratificantes, lo que marca la diferencia es la presencialidad. El contacto humano. Face to face. Es el estar presente y consciente de quién eres y las posibilidades que tienes en la vida. Cuando estás en tu propia presencia, es importante el “ayuno de palabras”. Basta que estés contigo mismo guardando silencio. "Cuanto más poderosa y original sea una mente, más se inclinará hacia la religión de la soledad", dice Aldous Huxley. Aquí, asumes tu corporeidad y corporalidad, pues, eres tú el mundo interno y externo en ti mismo. Constructibilidad.  


Te dejo con las breves palabras a modo de reflexión, de la bióloga ambientalista y forestal, Robin Wall Kimmerer, que nos da una mirada distinta de lo que observamos:

“Necesitamos dotarnos de un nuevo lenguaje” …, “algo que afirme que esto es lo que significa ser humano”.  Además, ten presente que hemos inventado las palabras para comunicarnos, no hablo si es bueno ni malo, es simplemente lenguaje, es decir, “a veces la forma más inteligente de luchar contra la naturaleza es trabajar con ella”.

 

FUMADOR EMPEDERNIDO

 


FUMADOR EMPEDERNIDO

 

Todo empieza en casa, como la mayoría de vivencias que tiene uno desde que nace. Y duró aproximadamente 40 años. Cuarto año de secundaria, tenía una relación de respeto y cercanía con mi viejo, Istán. Él fumaba, recuerdo, desde que yo tenía uso de razón. Por aquel entonces, algunos recordarán que, en muchos espacios públicos, incluyendo el aula, los profesores fumaban. Aunque con mis compañeros de aquel entonces, no fumábamos en el aula, lo hacíamos en mancha en la calle o después de un partido de fulbito.

 

En una fiesta familiar en casa. Me atreví a decirle a Istán, con cierto temor, pero decidido ¿puedo fumar? Me miró, no noté ningún asombro, parece que ya sabía, y dijo, claro. En el bolsillo de mi camisa, tengo una cajetilla, saca los cigarrillos que quieras. Primera vez que fumaba en casa, por supuesto, con roche delante de gente mayor. Imagínate, tenía la aprobación de mi viejo, y eso parecía como si hubieras logrado algo muy importante en la vida adolescente.

 

No se hablaba de fumadores. Nadie culpaba a nadie. Era algo casi cotidiano, en mi ambiente, el fumar. No existía la información que tenemos ahora. Fumaba no para controlar los nervios, ni para el frío, ni el hambre; simplemente, fumaba por placer, por etiqueta social, sentirme especial haciendo de mono a la moda, eso era todo, y era algo tan romántico que, todo era un rito, con horarios y lugares específicos.

 

Me encantaba la ensalada de lechuga, con algo de limón y vinagre blanco, me alegraba el alma y el estómago, era como un bálsamo para mi organismo, no podía faltar en mis comidas este plato. Con el tiempo comprendí, casi sin darme cuenta que, era como un secreto para contrarrestar la nicotina en mi cuerpo. No hay ningún estudio sobre esto, era mi medicina placebo, ya sabes que, todo placebo funciona para quien cree, me gustaba y le daba el significado de sanación.

 

Fumaba en aquel entonces, Premier que, para mí, era más “agradable” que el Hamilton, según mi apreciación de catador de tabaco. Para mí cuanto más fuerte el cigarrillo mejor. El primero era más fuerte y con ello me gustaba “golpear”, que era tragarse el humo y botarlo lentamente mientras se habla; el segundo, me daba nausea. En comparación con algunos compañeros que fumaban, en mi caso, no había mareos ni pérdida del equilibrio. Ojo, tampoco me hacía “volar” como algunos me comentaban. Oler a tabaco era lo máximo.

 

Después se descubrieron algunos estudios sobre los daños del fumar. Mi viejo hacía rato había dejado de fumar, aunque en alguna fiesta el vicio volvía y yo era el proveedor, Istán, si quieres fumar le decía, en el bolsillo de mi camisa tengo algunos cigarrillos. Dicho y hecho, mi viejo fumando como chino en quiebra con algunas copas, y zapateando como un chiquillo disfrutando del baile. Diversión asegurada con cigarrillos y alcohol. La pasábamos bien. Buen trago y buena comilona, no faltaba un patito “mechado”, pato frito en una olla llena de aceite, que él mismo preparaba.

 

La lucha interna para dejar de fumar. Mis hábitos diarios se reforzaban con horarios establecidos. Después de cada comida, iba a mi cuarto, descubría mis tesoros en botellas de PVM llenas de tabaco borronco, con ese nombre compraba un mazo de hojas prensadas de tabaco puro, que me rendía unas 10 botellas de plástico de PVM, aproximadamente para medio año, yo mismo los preparaba con hojas finas para envolver azúcar. Papel de despacho lo llamaban en las tiendas. Un papel casi transparente, excelente para el cigarrillo casero. Todo un maestro preparando los puros.

 

Promesas que se rompen por falta de voluntad. El vicio se adquiere poco a poco, como jugando, y sin darme cuenta había comprobado que, cuando trataba de dejar el cigarrillo me era difícil. Tenía lo que llaman las recaídas o el síndrome de la abstinencia. Wow, qué complicado había sido dejar de fumar. Era una sensación de angustia y desesperación. Una lucha interna permanente, era como un tira y afloja. Avanzas y retrocedes. Lo logrado o casi logrado, volvía a cero para “recuperar” la abstinencia de algunos días o semanas. Era el volver al vicio como un desfogue emocional.

 

El autoengaño. Dejaba cajetillas de cigarrillos a la vista, en mi habitación. Trataba de engañar al cerebro o mejor dicho, buscaba engañarme a mí mismo.  Curiosamente, dejaba alguna cajetilla o algún cigarrillo a la vista y estaba calmado. Tranquilo, como diciéndome, nada te falta, lo tienes a la vista, lo puedes fumar cuando quieras. Muy parecido, a los experimentos que hacen con los niños dándoles caramelos y diciéndoles “no toques nada”. Y los observan a ver qué hacen con las bandejas llenas de dulces. Para comprobar si son capaces de posponer la recompensa inmediata. Te ofrecen la tentación y te dicen que no lo hagas. Bien cojudo este jueguito.  

 

Cansancio para hacer deporte. Uno de los primeros síntomas, en mi caso, era que, a mí me gustaba jugar fulbito con los patas del barrio, pero, después de unos 10 minutos de juego, estaba totalmente exhausto, cansadísimo, jadeando y buscando donde sentarme. Lo mismo me pasaba cuando caminaba en una excursión o cuando íbamos de campamento con la familia.

 

En algunas oportunidades, iba caminando por la calle, y no me importaba sentarme en alguna vereda para descansar, además, caminaba despacio para no cansarme, me obligada a estar en movimiento, creo que esto fue mi salvación. No me rendía. Me costaba comer, había perdido el apetito, más flaco no podía estar, había las ganas de un cambio, pero muy poca fuerza de voluntad.

 

Rolando, recuerdo que era un gran amigo, un excelente profesional, amante de la naturaleza y de los paseos a pie por la montaña, pero, también era un empedernido fumador, yo a su lado era un aprendiz, estuvo en Lima por una infección pulmonar, que fue fulminante para su salud. Regresó para despedirse de su familia y de algunos amigos. Estuve presente en sus últimos días, su voz era muy bajita, hasta que finalmente la perdió, y lo perdimos para siempre.

 

Después de muchos años de lidiar con mi vicio, y sin ninguna ayuda de terapia, simplemente a fuerza de voluntad dejé el cigarrillo, me decía a mí mismo, tú te metiste en el vicio, Mike, tú eres el único responsable de salir de esto, así que déjate de huevadas, y para adelante. Después de cuarenta años, fue un despido doloroso porque los recuerdos siempre regresaban. Y poco a poco, recompensándome por los pequeños logros, ya es ahora parte de mis recuerdos.

 

Finalmente, todo vicio personal empieza casi sin darnos cuenta, como jugando, entre broma y broma, no pasa nada o simplemente hay que probar, etc. A mi me pasó con el cigarrillo, a otros con la marihuana, la cocaína, el robo, los asaltos, el sexo desenfrenado, las parejas tóxicas, el alcohol, etc. ¿Qué te puedo aconsejar? Nada. Cada cual tiene su propia historia que contar y sus vicios que superar. Cada uno es dueño de su materia corporal y de sus elecciones individuales. Déjate de culpar a los demás, supérate a ti mismo cada día. Esa es tu historia que espero que me la contarás.

 

FRAY BENIGNO GAMARRA PADILLA. O.P

  Fray Benigno Gamarra Padilla. O.P   Que tu llegada al Reino celestial, sea tu gozo completo y el eterno entusiasmo de encontrarte con Aque...