VERGÜENZA
Te comparto este
testimonio, a modo de una hermosa reflexión. Y dice:
En la graduación, mi
hija dijo: "Agradezco a todos menos a mi padre que es una vergüenza"
entonces...
En la graduación de
medicina de mi hija, frente a 500 personas, ella dijo, "Agradezco a
todos los que me apoyaron en este camino, menos a mi padre, que ha sido una
vergüenza para nuestra familia”.
80,000 € invertidos
en su educación y esa fue su forma de agradecerme.
Esa noche cancelé
el préstamo de 120,000 € de su Maestría.
Mi nombre es Andrés
Morales Vega, tengo 62 años y durante 24 años creí que ser padre significaba
sacrificar todo por el futuro de mi hija.
El 26 de junio de
2024, en el Palacio de Congresos de Valencia, descubrí que estaba completamente
equivocado.
Beatriz Morales
Jiménez, mi única hija, se graduaba como médica después de 6 años de carrera.
6 años durante los
cuales pagué cada matrícula, cada libro, cada material, cada curso extra que
necesitó.
Trabajé 12 horas
diarias en mi empresa de construcción para que ella nunca tuviera que
preocuparse por el dinero.
Llegué al auditorio
una hora antes de la ceremonia, vestido con mi mejor traje azul marino.
Había comprado
flores, preparado un discurso emotivo para después de la graduación y tenía en
mi bolsillo las llaves del Mercedes Benz C, que le había comprado como regalo
de graduación.
Un coche de 45,000
€ que pensaba entregarle esa misma tarde.
La ceremonia
comenzó a las 4 de la tarde.
Yo estaba sentado
en la quinta fila, y mi exesposa Pilar Jiménez Ruiz, a tres asientos de
distancia.
Nos habíamos
divorciado hace 8 años, pero siempre mantuvimos una relación cordial por
Beatriz, aunque debo admitir que, Pilar nunca perdía oportunidad de hacerme
comentarios despectivos, sobre mi falta de educación universitaria o mis
modales de obrero.
Cuando llegó el
momento de los discursos de agradecimiento, Beatriz subió al pódium radiante
con su toga y birrete sonriendo hacia el público.
Buscó mi mirada
entre la multitud y por un momento pensé que me dedicaría unas palabras
especiales.
Había sido mi sueño
desde que era pequeña y decía que quería curar a la gente.
Quiero agradecer
profundamente a todas las personas que, han hecho posible este momento, comenzó
Beatriz, con voz clara y segura, a mi madre Pilar Jiménez, que siempre me
enseñó la importancia de la educación y la cultura.
A mis profesores,
que me guiaron con paciencia, a mis compañeros de estudio que se convirtieron
en mi segunda familia.
Mi corazón se
aceleraba esperando mi turno en sus palabras de agradecimiento.
Miré hacia donde
estaba sentada Pilar.
y la vi sonreír con
orgullo grabando todo con su teléfono móvil.
Agradezco a mi
novio Diego Ortega Sánchez que me apoyó en los momentos más difíciles de la
carrera, continuó Beatriz.
A mis abuelos
maternos que, aunque ya no están con nosotros, siempre creyeron en mi
potencial.
A todos mis seres
queridos que celebran conmigo este logro.
Esperé y esperé,
pero mi nombre nunca llegó.
Entonces vino el
golpe mortal.
Quiero ser honesta
con ustedes.
Este camino no ha
sido fácil y algunas personas en mi vida, han representado más un obstáculo que
un apoyo.
“Agradezco a
todos los que me ayudaron a llegar hasta aquí, menos a mi padre, que ha sido
una vergüenza para nuestra familia y cuya presencia hoy aquí es solo una
formalidad”.
El silencio en el
auditorio fue ensordecedor.
500 personas se
volvieron a mirarme.
Sentí como si me
hubieran clavado un cuchillo en el pecho y lo estuvieran girando lentamente.
Pilar tenía una
sonrisa apenas perceptible en los labios.
Algunos conocidos
de la familia me miraban con una mezcla de lástima y curiosidad morbosa.
Cf. Tomado de, Ironías de la vida. Fecha 5-1-26.
https://web.facebook.com/ (publicado el 31
de diciembre del 2025 a las 17:00)
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