martes, 6 de enero de 2026

VERGÜENZA

 


VERGÜENZA

Te comparto este testimonio, a modo de una hermosa reflexión. Y dice:

En la graduación, mi hija dijo: "Agradezco a todos menos a mi padre que es una vergüenza" entonces...

En la graduación de medicina de mi hija, frente a 500 personas, ella dijo, "Agradezco a todos los que me apoyaron en este camino, menos a mi padre, que ha sido una vergüenza para nuestra familia”.

80,000 € invertidos en su educación y esa fue su forma de agradecerme.

Esa noche cancelé el préstamo de 120,000 € de su Maestría.

Mi nombre es Andrés Morales Vega, tengo 62 años y durante 24 años creí que ser padre significaba sacrificar todo por el futuro de mi hija.

El 26 de junio de 2024, en el Palacio de Congresos de Valencia, descubrí que estaba completamente equivocado.

Beatriz Morales Jiménez, mi única hija, se graduaba como médica después de 6 años de carrera.

6 años durante los cuales pagué cada matrícula, cada libro, cada material, cada curso extra que necesitó.

Trabajé 12 horas diarias en mi empresa de construcción para que ella nunca tuviera que preocuparse por el dinero.

Llegué al auditorio una hora antes de la ceremonia, vestido con mi mejor traje azul marino.

Había comprado flores, preparado un discurso emotivo para después de la graduación y tenía en mi bolsillo las llaves del Mercedes Benz C, que le había comprado como regalo de graduación.

Un coche de 45,000 € que pensaba entregarle esa misma tarde.

La ceremonia comenzó a las 4 de la tarde.

Yo estaba sentado en la quinta fila, y mi exesposa Pilar Jiménez Ruiz, a tres asientos de distancia.

Nos habíamos divorciado hace 8 años, pero siempre mantuvimos una relación cordial por Beatriz, aunque debo admitir que, Pilar nunca perdía oportunidad de hacerme comentarios despectivos, sobre mi falta de educación universitaria o mis modales de obrero.

Cuando llegó el momento de los discursos de agradecimiento, Beatriz subió al pódium radiante con su toga y birrete sonriendo hacia el público.

Buscó mi mirada entre la multitud y por un momento pensé que me dedicaría unas palabras especiales.

Había sido mi sueño desde que era pequeña y decía que quería curar a la gente.

Quiero agradecer profundamente a todas las personas que, han hecho posible este momento, comenzó Beatriz, con voz clara y segura, a mi madre Pilar Jiménez, que siempre me enseñó la importancia de la educación y la cultura.

A mis profesores, que me guiaron con paciencia, a mis compañeros de estudio que se convirtieron en mi segunda familia.

Mi corazón se aceleraba esperando mi turno en sus palabras de agradecimiento.

Miré hacia donde estaba sentada Pilar.

y la vi sonreír con orgullo grabando todo con su teléfono móvil.

Agradezco a mi novio Diego Ortega Sánchez que me apoyó en los momentos más difíciles de la carrera, continuó Beatriz.

A mis abuelos maternos que, aunque ya no están con nosotros, siempre creyeron en mi potencial.

A todos mis seres queridos que celebran conmigo este logro.

Esperé y esperé, pero mi nombre nunca llegó.

Entonces vino el golpe mortal.

Quiero ser honesta con ustedes.

Este camino no ha sido fácil y algunas personas en mi vida, han representado más un obstáculo que un apoyo.

“Agradezco a todos los que me ayudaron a llegar hasta aquí, menos a mi padre, que ha sido una vergüenza para nuestra familia y cuya presencia hoy aquí es solo una formalidad”.

El silencio en el auditorio fue ensordecedor.

500 personas se volvieron a mirarme.

Sentí como si me hubieran clavado un cuchillo en el pecho y lo estuvieran girando lentamente.

Pilar tenía una sonrisa apenas perceptible en los labios.

Algunos conocidos de la familia me miraban con una mezcla de lástima y curiosidad morbosa.

Cf. Tomado de, Ironías de la vida. Fecha 5-1-26. https://web.facebook.com/ (publicado el 31 de diciembre del 2025 a las 17:00)

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