martes, 6 de enero de 2026

VERGÜENZA

 


VERGÜENZA

Te comparto este testimonio, a modo de una hermosa reflexión. Y dice:

En la graduación, mi hija dijo: "Agradezco a todos menos a mi padre que es una vergüenza" entonces...

En la graduación de medicina de mi hija, frente a 500 personas, ella dijo, "Agradezco a todos los que me apoyaron en este camino, menos a mi padre, que ha sido una vergüenza para nuestra familia”.

80,000 € invertidos en su educación y esa fue su forma de agradecerme.

Esa noche cancelé el préstamo de 120,000 € de su Maestría.

Mi nombre es Andrés Morales Vega, tengo 62 años y durante 24 años creí que ser padre significaba sacrificar todo por el futuro de mi hija.

El 26 de junio de 2024, en el Palacio de Congresos de Valencia, descubrí que estaba completamente equivocado.

Beatriz Morales Jiménez, mi única hija, se graduaba como médica después de 6 años de carrera.

6 años durante los cuales pagué cada matrícula, cada libro, cada material, cada curso extra que necesitó.

Trabajé 12 horas diarias en mi empresa de construcción para que ella nunca tuviera que preocuparse por el dinero.

Llegué al auditorio una hora antes de la ceremonia, vestido con mi mejor traje azul marino.

Había comprado flores, preparado un discurso emotivo para después de la graduación y tenía en mi bolsillo las llaves del Mercedes Benz C, que le había comprado como regalo de graduación.

Un coche de 45,000 € que pensaba entregarle esa misma tarde.

La ceremonia comenzó a las 4 de la tarde.

Yo estaba sentado en la quinta fila, y mi exesposa Pilar Jiménez Ruiz, a tres asientos de distancia.

Nos habíamos divorciado hace 8 años, pero siempre mantuvimos una relación cordial por Beatriz, aunque debo admitir que, Pilar nunca perdía oportunidad de hacerme comentarios despectivos, sobre mi falta de educación universitaria o mis modales de obrero.

Cuando llegó el momento de los discursos de agradecimiento, Beatriz subió al pódium radiante con su toga y birrete sonriendo hacia el público.

Buscó mi mirada entre la multitud y por un momento pensé que me dedicaría unas palabras especiales.

Había sido mi sueño desde que era pequeña y decía que quería curar a la gente.

Quiero agradecer profundamente a todas las personas que, han hecho posible este momento, comenzó Beatriz, con voz clara y segura, a mi madre Pilar Jiménez, que siempre me enseñó la importancia de la educación y la cultura.

A mis profesores, que me guiaron con paciencia, a mis compañeros de estudio que se convirtieron en mi segunda familia.

Mi corazón se aceleraba esperando mi turno en sus palabras de agradecimiento.

Miré hacia donde estaba sentada Pilar.

y la vi sonreír con orgullo grabando todo con su teléfono móvil.

Agradezco a mi novio Diego Ortega Sánchez que me apoyó en los momentos más difíciles de la carrera, continuó Beatriz.

A mis abuelos maternos que, aunque ya no están con nosotros, siempre creyeron en mi potencial.

A todos mis seres queridos que celebran conmigo este logro.

Esperé y esperé, pero mi nombre nunca llegó.

Entonces vino el golpe mortal.

Quiero ser honesta con ustedes.

Este camino no ha sido fácil y algunas personas en mi vida, han representado más un obstáculo que un apoyo.

“Agradezco a todos los que me ayudaron a llegar hasta aquí, menos a mi padre, que ha sido una vergüenza para nuestra familia y cuya presencia hoy aquí es solo una formalidad”.

El silencio en el auditorio fue ensordecedor.

500 personas se volvieron a mirarme.

Sentí como si me hubieran clavado un cuchillo en el pecho y lo estuvieran girando lentamente.

Pilar tenía una sonrisa apenas perceptible en los labios.

Algunos conocidos de la familia me miraban con una mezcla de lástima y curiosidad morbosa.

Cf. Tomado de, Ironías de la vida. Fecha 5-1-26. https://web.facebook.com/ (publicado el 31 de diciembre del 2025 a las 17:00)

sábado, 3 de enero de 2026

CAER LO MÁS BAJO

 


CAER LO MÁS BAJO

"Parte de la resiliencia es decidir si vas a sentirte miserable por algo que importe, o si decides sentirte miserable que no importe", una frase de Elizabeth Edward. Hablo de los vicios personales, arraigados en el cuerpo por medio de hábitos, repetidos una y otra vez. Una de las experiencias más dolorosas del ser humano, es una caída y/o recaída de algún vicio o vicios, que por años ya lleva repitiendo. Y cansado de esa vida, quiere salir, pero, no puede, no encuentra el camino, no tiene la fuerza de voluntad.

Hay que tener presente que, no todos tienen una fuerza de voluntad tan entrenada. Y el vicio o los vicios pueden ser: el cigarrillo, el alcohol, la droga, el sexo, el mentir, el robar o lo que sea que termina dañando la persona, las ilusiones y a veces, la familia. Es una autodestrucción que va minando la propia salud física, emocional y las relaciones amicales. Séneca, nos dice algo para reflexionar: “Deberíamos rendir cuentas cada noche: ¿Qué debilidad he dominado hoy? ¿Qué pasiones he combatido? ¿Qué tentación he resistido? ¿Qué virtud he adquirido? Nuestros vicios se desvanecerán por sí solos si se les lleva la cuenta cada día”.

Tocar fondo. La adversidad es parte de nuestra vida, en palabras Henry Ford:  "Cuando todo parezca ir contra ti, recuerda que el avión despega contra el viento, no a favor de él". El reto está en superarnos a nosotros mismos cada día, pero, cuando caemos tan bajo, todo comienza como jugando, con un simple “un vasito nada más” o “una copa no hace daño” o “una pitadita y punto” o “nos fumamos un puro y eso es todo” o “un rapidito, un ratito nada más y nos despedimos”. Muchas veces estamos cegados por la pasión.

Esa copita se convierte en muchas copas, o lo que sea, se convierte en cajas consumidas, finalmente, después del placer del cuerpo, éste termina como trapo estropeado, los bolsillos vacíos y empiezan los lamentos y te lamentas de todo, y te dices “nunca más lo volveré a hacer”, demasiado tarde y nos quedamos en "palabras, palabras, palabras solo hay entre tú y yo", descubrimos aquí, la verdadera conexión emocional del cuerpo y las palabras, en la canción romántica de Silvana Di Lorenzo.

El ser humano no para hasta que cree que no hay nada más. El cuerpo posee una increíble fuerza interior para conseguir o lograr lo que desea. Muchas veces no mide las consecuencias de sus actos, hasta mucho después de haber sido éstos consumados. Es parte de la naturaleza el experimentar hasta lo extremo, sensaciones al límite de la desesperación, pura adrenalina, aunque entiende que puede perder la vida o quedar dañado por ello.

Un caso de la vida “de tocar fondo”, cuando alguien está metido en el alcohol o pasado de tragos, y amanece tirado en la vereda, y mientras sueña, cree que está lloviendo, sin embargo, es un perro con la pata levantada que está tirando su orina en la cabeza del borracho. Parece broma y da risa, pero, cuántas veces he sido testigo de perritos o perrones marcando territorio en su árbol caído.

Encontrar o reencontrar nuevamente el camino de regreso a la dignidad personal. Recordemos que, cuando uno a si mismo se hace promesas para salir del fondo, pero, vuelve a repetir una y otra vez, sus cuidas ya no son salidas, son repeticiones, es decir, con cada caída va reforzando el patrón. Por lo tanto, tantas promesas vanas, es como para volver a repetir el ciclo. El cuerpo es más adictivo de lo que puedas imaginar. Porque tiene hábitos que arrastra desde años atrás.

Los hábitos en el cuerpo son poderosísimos, de tal modo que pueden construir o destruir tu “destino”. No es maldición, ni karma, ni que te vaya mal en la vida. Cuando la mente no tiene orden, ni claridad en sus objetivos y metas, son tus hábitos asumiendo la “conducción” de tu cuerpo, y hace lo que más le gusta hacer, buscar el placer. Ten presente las palabras de Charles Duhigg, cuando nos dice: “Este es el verdadero poder del hábito: la comprensión de que tus hábitos son lo que tú eliges que sean”.

Y por otro lado, todo está muy relacionado, y muy bien nos lo dice Eric Jensen “No hay separación de mente y emociones; las emociones, pensamientos y aprendizaje están relacionados”. Aquí, un ejemplo de mente – cuerpo, que muchos han experimentado en su propia vida. Puedes aplicarlo a alguien que tiene un vicio o aplicarlo a alguien que está recuperándose de una enfermedad. Entendamos un poco más todo esto, en el siguiente dialogo íntimo, mente – cuerpo.

La mente, en un dialogo interno, le dice al cuerpo, una y otra vez, y muchas veces conscientemente, “debes cambiar de hábitos, te lo aconsejó el médico, recuerda que, no puedes continuar así, ya es momento de un cambio, te estás haciendo mucho daño”, etc.; pero, el cuerpo le responde a la mente, mucho más seguro de sí mismo, “no es momento de cambiar, todo tiene su tiempo, aún no necesito cambiar, estoy bien, no pasa nada, un poco más, más adelante ya cambiaré, déjenme tranquilo, no necesito sus consejos”, etc.; y cuando menos lo piensas, ya estás actuando como siempre lo has hecho.

El médico o el nutricionista o un consejero, te dijo: nada de azúcar, nada de sal, nada de grasa – la mente comprende y sabe las consecuencias – pero, el cuerpo, también tienes sus “razones”, el primer día obedece, y en adelante los siguientes días, vuelve a lo mismo, es más fácil no cambiar, pues, para muchos el cambio “asusta”, y empieza a repetir lo aprendido por años: “es rico el azuquítar, es agradable lo saladito, y mucho más rico un chicharroncito”. El cuerpo toma el mando y asume lo que es mejor para su vida – el cuerpo entiende y busca lo que le da placer. Hemos escuchado la consabida frase “de algo hay que morir”.

Y volvemos a la rutina diaria que, es más segura que el buscar lo nuevo. Todo cambio para algunos es un reto desagradable, fastidioso e incómodo, no les interesa el cambio. Ten presente las palabras de Friedrich Nietzsche: "Aquel que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo". Algo semejante sucede, cuando pasado un tiempo de vida bastante placentera, dicen algunos para si mismos o para concurrencia, “voy a bajar de peso, estoy con la barriguita chelera y ya es tiempo de estar en forma”. Se inscribió en el gimnasio, la primera semana a duras penas, las siguientes “no vale la pena tanto sacrificio, estoy bien”.

El cuerpo busca el placer, aunque “sabe” que puede terminar mal. El cuerpo es más sincero de lo que podemos imaginar. El cuerpo no miente, las palabras sí. No está con rodeos, se lanza y punto. La naturaleza es rebelde, por ejemplo, el niño debe ser disciplinado por sus padres desde que nace, para su bien; lo vemos en los propios animales, que con su instinto natural, terminan destruyéndose mutuamente; y lo vemos en las plantas, que necesitan cuidado, y ser podadas para mejorar su desarrollo y producción.

El cuerpo humano que, no ha sido disciplinado desde pequeño, repetirá patrones aprendidos desde la niñez, guste o no, está orientado a hacer lo que mejor le venga en gana, para sí mismo y para con los demás. Buscará construirse o destruirse. Pues, hará lo que mejor sabe hacer para estar “bien”. Sentirse placentero. Jamás olvides que, "cuando retomas al camino, retomas al punto en que lo dejaste, no al punto en el que comenzaste" en palabras de Henri Nouwen. 

Somos humanos, no robots. Es cierto que, tenemos una gran diferencia con las máquinas, y se llama conciencia; somos conscientes, nos damos cuenta de nuestros actos y palabras, por supuesto, todo esto, mientras no perdamos la conciencia de quienes somos. Es importante entender que todo cambio, empieza cuando se toma conciencia de la propia vida y de las decisiones para cambiar. Decisión propia no ajena. No desde los consejos u orientaciones que te dan. Si no, desde el momento en que tú crees que ya es momento de un cambio en tu vida, en tus hábitos, entonces, todo en ti se orienta hacia ello. Nadie puede obligarte a cambiar sino es decisión tuya. Conciencia y decisión. Mente y cuerpo.

Viene a mi memoria, la parábola de Lucas 15,11-32, “El hijo pródigo”, aunque algunos lo titulan como “El padre bondadoso”. El hijo sabe lo que pidió al padre, su herencia; además, sabe hacia donde se dirige, a malgastar sus bienes y buscar placeres. Después de un tiempo, cae en una situación lamentable, no tiene qué comer, busca comida entre los chanchos y se lo impiden. Reflexiona, y toma conciencia de su situación de abandono. Vuelve a recordar que, “en la casa de mi padre sí hay comida”. Nos damos cuenta que, el cuerpo “tiene una memoria ancestral”, se sobrepone y toma la iniciativa. Aquí, se impone la supervivencia no la felicidad.

Decisión de volver, se pone en camino. Hay que ponerse en movimiento, todo cambio exige moverse o acción. No bastan las palabras. Pide perdón. Se arrepiente. Busca bondad y aceptación. Actitud interna, indispensable. Toma conciencia de su dignidad de hijo. La esclavitud nos hace perder la dignidad de ser libres. Al respecto nos dice Tamara Brown: "Sé que puede parecer que levantarse, respirar e incluso moverse es una lucha. Pero, por favor hazlo, muchas puertas están esperando abiertas para ti".

Hizo lo que quiso con sus bienes y su cuerpo, porque creyó que eso era lo mejor para él, disfrutar a su modo de la vida, luego, tomó conciencia de su situación de abandono, cayó lo más bajo que pudo, y volvió cuando él quiso regresar. En este caso, nadie lo obligó a regresar ni siquiera hubo consejos, pero, si hubo autorreflexión y autodeterminación. No importa si fue el hambre, la supervivencia, su dignidad o sus ganas de vivir lo que lo llevó a regresar, pero, lo hizo. Tomó la iniciativa de levantarse, de dar los primeros pasos. Libertad y decisión. Voluntad y disciplina.

La experiencia propia es la mejor maestra de la vida. No puedes afirmar que tu vida no te ha enseñado nada. Tu experiencia ha sido y es tu mejor maestra, pero, poco has hecho con esa enseñanza. Cuando tomas conciencia de tu enseñanza de vida, ésta se convierte en aprendizaje para ti. Para mejorar y para retarte a ser mejor que ayer. No se puede pensar que todos pasan las mismas experiencias. No. Es como pensar que todos deben tomar las mismas medicinas para sanar un dolor.

Cada experiencia es algo extraordinario y maravilloso, pues, te deja una lección, es decir, una verdad que asumir; no hay experiencias ni buenas ni malas, todo depende de cómo la percibes y qué aprendes de ello. Lo que es para ti, es para ti, no para los demás. Esa fue la lección que tenías que aprender y vino en forma de vida, personas o situaciones. Así que, nuevamente, agradecido maestra vida. Enseñas con una sonrisa o con dolor. Es elección. Es aprendizaje.

Hemos escuchado, el dicho popular, aunque para otros es un refrán, el “árbol que nace torcido, jamás el tronco endereza”. Podemos pensar que, lo torcido no puede enderezarse por los hábitos, costumbres o defectos bien arraigos desde la edad más temprana. Todo esto porque la persona, no fue criada y bien educada y orientada en el hogar desde pequeño. Sin embargo, esta frase “determinista” también es cuestionada por aquellos que no creen en el determinismo.

Vamos a consultar la opinión de la RAE, y ésta nos dice sobre el determinismo: “Es una doctrina filosófica que sostiene que todos los eventos, especialmente las acciones humanas, están inevitablemente predeterminados con anterioridad, sin posibilidad de azar, esto, se opone al libre albedrío”.

Damas y caballeros, los que habitamos este planeta tierra, por lo menos lo que conocemos hasta hoy, no negamos posibilidad ni la existencia inteligente en otros planetas, aunque aún no existe evidencia o demostración de ello, es decir, que nada está determinado, porque cada ser humano determina libremente, lo que quiere para sí mismo, porque el ser inteligente sí es capaz de su propia autodeterminación y cambio en su persona, si es que así se lo propone.

Nos dice Pierre-Simón Ballanche, recalcando la importancia de ser uno mismo, en todo momento libre e inteligente: “Es un deber del hombre el emprender la conquista de su personalidad; es menester que su desarrollo sea su obra propia”. Nadie puede determinar lo que tú no quieres o aceptas. Tengamos presente que, somos seres inteligentes, únicos, capaces de auto transformarnos desde lo más profundo de nuestro ser. Esto se llama libre albedrío. Libre decisión.

Puedes cuestionarte todo lo que quieras, y está bien. Es necesario e importante que, nos cuestionemos sobre la propia vida y la propia existencia. Debemos aprender a interrogarte e interrogar todo cuanto nos rodea, en este planeta y fuera de él. Quizá no haya respuestas por el momento, pero, la pregunta o las preguntas encontrarán algún eco en algún rincón del universo. Ten presente que: Tú eres tu propio autor. Tú eres el actor principal de tu vida. Tú eres el público más exigente que puedas tener.

El siguiente proverbio nos recalca que: “los malos hábitos son como una cama cómoda, es fácil acostarse, pero es difícil salir de ella”. Tú, puedes transformar tu propia vida. Nos realizamos en el diario vivir y sabemos que, “no todo es color de rosa”, existen los contrastes en la vida de cada uno, por lo tanto, ten presente que: "la adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubieran permanecido dormidos", es decir, en palabras de Horacio, tiene que haber un “terremoto” en nuestra vida, para sacudirnos y despertar en nosotros nuevas posibilidades y realizaciones.

Tú puedes pedir S.O.S si crees que lo necesitas. Tú eres el gran triunfador o todo lo contrario. Puedes desafiarte en tu diario quehacer o simplemente llevar una vida “tranquila” sin mayores riesgos y cambios. Tú eres dueño de tu persona y tú decides si quieres mejorar en el día a día. Pero, si quieres levantarte desde lo más bajo, es tu elección, hazlo tú, que nadie lo haga por ti. Ese es el reto si has caído. En palabras de Samuel Johnson, “las cadenas del hábito son demasiado débiles para sentirlas hasta que son demasiado fuertes para romperlas”. De contrario felicidades, eres casi un ángel.

 

 

 

 

jueves, 1 de enero de 2026

DEJA DE MENDIGAR

 


DEJA DE MENDIGAR

 

Nos dice bellamente, Thomas Szasz: “La plaga de la humanidad es el miedo y el rechazo a la diversidad”. No hablo del mendigar por dinero o cuando alguien necesita algo para comer. Es una situación lamentable, pero, no es eterna si se dan las condiciones sociales y económicas necesarias para sacar de la pobreza a la gente, esto tiene ver con la estructura social y política. Una excelente administración política, se preocupa primero por el bien común de su gente, como, por ejemplo: trabajo, alimento, vivienda, salud, educación.

 

Es importante, darles a los ciudadanos, las herramientas para salir de la miseria y de la pobreza, “no les des pescado, enséñales a pescar” o también de otra manera "dale un pescado a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá toda la vida". Este proverbio, enseña la autosuficiencia y el empoderamiento de la gente a largo plazo. Es una condición externa. Ninguno debe estar condenado por nadie a pasar hambre y vivir mendigando. Ni mucho menos permitamos a quienes quieren mantener este sistema de pobreza y de igualdad. Hablas de ¿Igualdad?

 

Cuidado con aquellos que dicen, que luchan por la igualdad. No existe la igualdad, existe la equidad. Nadie debe pretender que seamos iguales a los demás. ¿Por qué y para qué ser igual a los otros? Somos diferentes y eso es lo más hermoso en la humanidad. Y esa es nuestra riqueza, la diferencia no la igualdad. Existe la diversidad y eso es más importante que la igualdad.

 

Hay una frase de Cristo, que llama la atención: “A los pobres los tienen siempre con ustedes, y podrán ayudarles cuando quieran; pero a Mí no me van a tener siempre” (Marcos 14,7) Parece que Cristo tenía bien claro, qué significa ser pobre. Y que siempre habrá gente “pobre”. Todo empieza con el concepto que tengamos de pobreza. ¿Qué es ser pobre? ¿De qué pobreza hablas? No solamente existe la pobreza material. Existen muchas más pobrezas en el ser humano.

 

Bueno, este es un tema que tiene que ver más con la política y la economía social, pero, será para otro momento.

Deja de mendigar”. Aquí, hablo de algo más profundo. Que toca las fibras más íntimas del ser humano. Hago referencia a la “necesidad de afecto – amor”. Muchos desde pequeños crecieron en un ambiente de inseguridad y de amenazas. Se desarrollaron en ambientes tóxicos y con violencia en el hogar. Con padres presentes para pelear y gritar, donde el lenguaje diario era la acusación frecuente. Niños y niñas que, muy poco o jamás escucharon una palabra amable y de respeto, no les dieron o no tuvieron un gesto de amor y de aprecio. No hubo abrazos. No hubo un beso. No hubo un te quiero. No hubo una palabra de ánimo y de reconocimiento. Todo esto conlleva una gran carencia humana, la falta de afecto. ¿Y qué puede suceder cuando se ha crecido sin afecto, sin amor, sin aceptación? Pues, el desprecio.

 

Ojo, el desprecio empieza por uno mismo. Si hablo de “dejar de mendigar”, también se traduce como “dejar de despreciarte”. El novelista polaco-británico Joseph Conrad, nos habla de la vulnerabilidad y la inestabilidad del ser humano: “La mente del hombre es capaz de todo, porque todo está en ella, tanto el pasado como el futuro”. Cuando alguien desde niño, por sus padres o familiares, fue “programado” en hogares donde no se expresaban con afecto, queda marcado en su vida para “mendigar”. Es decir, para repetir patrones aprendidos en la infancia, hasta que, en algún momento, tome conciencia de ello, y pueda darse un cambio radical en su vida, “metanoia” un giro de 360°. Claro que sí es posible un cambio.

 

Si partimos de la siguiente premisa que, varones y mujeres somos seres “completos”; la siguiente premisa sería; varones y mujeres buscamos la “complementariedad”, parece una contradicción. No lo es, somos completos y complementarios. El varón es varón y la mujer es mujer. Pues, ¿Qué puede faltarte para ser varón? Y ¿Qué puede faltarte para ser mujer? Nada. Simplemente, somos seres invaluables, cada uno es la otra cara de la moneda, es la complementación. Y ésta es una opción totalmente libre. No es una obligación. Puedes elegir estar complemente sol@ y ser feliz. Puedes elegir estar en pareja y ser feliz. O, todo lo contrario. Estar sol@ y ser infeliz. Estar con pareja y ser infeliz. Toda elección conlleva una aceptación o un rechazo. Puedes acertar o puedes equivocarte.

 

Lo pasado es pasado. Si viviste en situaciones antes descritas, cierra ya ese capítulo y punto aparte. Deja de tener miedo a equivocarte. Es parte del aprendizaje. No somos ángeles perfectos, pero, aun así, se equivocan. Somos humanos con cosas hermosas y no tan hermosas. Veamos un ejemplo, si te dan un regalo, tienes dos opciones, lo aceptas o lo rechazas. Eres libre para ello. No estás obligado a recibir todo lo que te dan, aunque sea un regalo. Vayamos por partes, la vida es un regalo diario, algunos están agradecidos, otros la maldicen. El estar en pareja es algo muy especial, algunos se aman y otros se odian. Puedes convertir ese regalo, cualquiera que sea, en algo maravilloso para tu vida y ser agradecido. O puedes hacer y hacerte un infierno con ello. Eso se llama elección.

 

Dejar de mendigar” significa. Mírate a ti mismo con aprecio, en primer lugar. Y, en segundo lugar, acéptate sin condiciones tal cual eres. Y así sucesivamente. No busques excusas para valorarte. Date tu lugar. Sé tú mismo en todo. Deja de buscar fuera lo que ya tienes dentro, amor propio y genuino, dignidad y respeto. Fuera está alguien o algo, que crees que te hará feliz, que te dará todo lo que no tienes, que te validará y te dará reconocimiento. Eso es efímero. Eso es suplicar. Pues, te darán solo migajas por tus ruegos, grave error, y mucho peor es que, cuando ven tu “necesidad afectiva” se aprovecharán de ti ¿Qué crees que recibirás después? Dependencia emocional. Vuelves a repetir el maldito ciclo familiar. Por favor, rompe esas cadenas de esclavitud efectiva. Ya es tiempo de dejar que te usen. Aprende a dormir en paz, sin ansiedad, sin miedo.

 

Nos lo recuerda, el psicólogo israelí – estadounidense, Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía (2002) por integrar la psicología con la ciencia económica. “El estado de ánimo de la gente está determinado principalmente por su composición genética y personalidad; en segundo lugar, por su contexto inmediato y sólo en tercer y cuarto lugar por las preocupaciones, inquietudes y otras cosas por el estilo”.

 

Estamos marcados por el ADN familiar, hay patrones que ya están instalados en el cuerpo, y que nos llevan a actuar de un modo determinado. Ni bueno ni malo, estamos influenciados por los genes de nuestros padres y por el medio ambiente que nos rodea, es decir, estamos “programados” por nuestros genes para la supervivencia y no para la felicidad. Por lo tanto, se puede desprogramar. ¿Cómo rompemos ese patrón? Pues, cuando somos conscientes de nuestro origen, de nuestros padres; primero, lo aceptamos y lo integramos en la vida, segundo, no se trata de rechazar o negar, sino de asumir y elevar nuestro origen.

 

Es decir, estas llamado para sanar tus raíces. Tus padres, consciente o inconscientemente, también dieron lo que a su vez recibieron, tú al ser más consciente de todo esto, eres el sanador y quien rompa esas cadenas. En palabras de Carl Gustav Jung, hablando de la sanación interna: “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma. Aquello a lo que te resistes, persiste”. Es aquí, donde se opera el cambio consciente de mentalidad y de vida. Lo simple es lo maravilloso.

 

El discípulo llamado Julián Marías, del filósofo y ensayista español, José Ortega y Gasset, nos dice: “Con demasiada frecuencia algunos hombres sacrifican el ser al ser distintos”.  Te explico brevemente su significado. Deja de mendigar pidiendo miserias ajenas. ¿Acaso estás tan vacío de ti? Deja de eliminar o inhibir tu personalidad, por querer ser como los demás, distinto ¿Distinto en qué? Deja de rechazarte por tratar de encajar con los demás, si no encajas, simplemente punto ¿Cuál es el problema? Es decir, pierdes tu esencia y tu dignidad, pretendiendo ser como los otros. Basta. Eres más valioso de lo que imaginas. ¡Acéptate!

 

Recuerda que, hay algo en ti, tan intrínseco que, jamás se negocia y se llama respeto. Y si algún día lo pierdes. Hay dos que cosas que hacer: perdónate valientemente y cierra el capítulo. Levanta la cabeza con distinción y sonríe. Y cuando lo hagas algo en ti cambiará, tu perspectiva de ver a la gente, y que no solamente eres distinto, sino único. Todo esto nos lo recuerda Elaine S. Dalton en su frase: “Si deseas marcar una diferencia en el mundo, debes ser diferente en el mundo”.

 

AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA

  AUTODESCUBRIMIENTO Y AUTOCONFIANZA   " No hay nada noble en ser superior a tu prójimo; la verdadera nobleza es ser superior a tu yo i...