MADRE TERESA DE CALCUTA
El Omnipotente y omnisciente creador de universo, puede ser entendido de la
manera más sencilla, por la pequeñez humana, porque Él es la simplicidad. “Yo
soy que soy” (Éxodo 3,14). Dando a conocer su Nombre, a Moisés, en medio de
la zarza ardiendo.
Mientras tanto, Madre Teresa de Calcuta, decía de sí misma: “Yo soy el
lápiz de Dios. Un trozo de lápiz con el cual Él escribe aquello que quiere”.
La filosofía de vida de Madre Teresa eran la fe y la entrega. Todo esto
demostrado en el servicio a los más abandonados, en su pueblo de Calcuta, la
India.
LA CONTRADICCIÓN.
A través de ella vemos la enorme contradicción del siglo
XX: Un gran desarrollo económico y social podía coexistir en un mismo mundo,
compartir espacio y tiempo, con la mayor de las miserias.
“Los pobres no son una
distracción para la Iglesia, sino los hermanos y hermanas más amados, porque
cada uno de ellos, con su existencia, e incluso con sus palabras y la
sabiduría que poseen, nos provoca a tocar con las manos la verdad del Evangelio”
(San Juan Pablo II).
Madre Teresa, construyó su vida para los demás, junto a “los más pobres
entre los pobres”, con amor, trabajo y Dios siempre a su lado, según ella
decía. Fue venerada y fue criticada; su obra era un culto al sufrimiento, han
dicho algunos, que no comparten la admiración que produce su figura. Murió el 5
de septiembre de 1997.
SU FRASE SU TESTIMONIO.
“El que no vive
para servir, no sirve para vivir”, dijo Teresa de Calcuta. Una
profunda fe fue el motor de su vida, una fe que se despertó en ella siendo muy
niña y la acompañó a lo largo de toda su vida. A los 12 años, cuando era Agnes,
ya tenía claro lo que quería ser de mayor: misionera.
Tomado de: https://filco.es/teresa-de-calcuta-el-lapiz-de-Dios/