LA DIVINIDAD
La forma como Dios se da a conocer al
mundo es impresionante. Esto expresa una reflexión sobre cómo Dios se
manifiesta al mundo a través de la naturaleza, la creación y el ser humano. Se
destaca que la presencia divina es inconfundible porque lleva consigo signos de
majestuosidad, elegancia y sencillez.
Sin embargo, a pesar de estar
siempre presente, el Creador permanece esencialmente imperceptible, es decir,
no se revela completamente a los sentidos o/a la comprensión directa, sino que
su esencia trasciende.
Este
concepto refleja una visión espiritual o filosófica que sugiere que la
divinidad está implícita en todo lo que existe, dejando una "huella"
que invita al reconocimiento interior y a la contemplación, más allá de lo
tangible. Es una invitación a descubrir a Dios a través del asombro ante la
maravilla del mundo y la profundidad del ser humano.
¿CÓMO
CONOCER LO DIVINIDAD DESDE LO HUMANO?
Conocer la
divinidad desde lo humano implica una experiencia espiritual y un conocimiento
que va más allá de lo tangible, basado en la reflexión, el autoconocimiento y
la apertura a la revelación divina. Desde la perspectiva humana, la divinidad
se conoce porque Dios se revela en la creación y en la naturaleza humana, que
lleva un sentido innato de Dios llamado sensus divinitatis.
Además, la
conexión con la divinidad incluye el reconocimiento de la presencia divina en
la vida cotidiana, un compromiso interior y espiritual que invita a mirar
dentro de uno mismo y hacia los demás con amor y respeto.
FORMAS DE
CONOCER LA DIVINIDAD DESDE LO HUMANO
Dios se da
a conocer a través de la creación y la naturaleza humana, revelando su poder y
presencia eterna. Este conocimiento innato es una especie de intuición
espiritual que todos poseen.
El
autoconocimiento espiritual es fundamental: conocer la propia existencia y alma
permite acercarse a la esencia divina que habita en el ser humano.
Experimentar
la divinidad en la vida cotidiana requiere silencio, concentración y
disposición para percibir la presencia de Dios en los sucesos y en las
relaciones con los demás.
La
espiritualidad humana, con su capacidad de reflexión, voluntad y búsqueda del
bien, abre el entendimiento hacia la realidad divina y el sentido de la vida.
La
divinidad también se conoce al reconocerla en los demás, viendo la
majestuosidad y valor que cada ser humano contiene como hijo de Dios.
CONEXIÓN
PRÁCTICA CON LA DIVINIDAD HUMANA
Dedicar
tiempo a la presencia divina y activar la fe en el día a día abren caminos para
percibir a Dios con mayor claridad. La experiencia espiritual no se limita a
conocimientos, sino que se expresa en actos de amor, responsabilidad y
compromiso con la creación.
Es posible reconocer la divinidad
como parte esencial del alma humana, que trasciende el cuerpo físico y se
conecta con una realidad superior. Conocer la divinidad desde lo humano es, por
lo tanto, un proceso de revelación espiritual, autoconocimiento, fe práctica y
visión amorosa del mundo y de uno mismo como portador de la imagen divina.
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