martes, 28 de julio de 2026

PERÚ, ¿QUIÉNES SOMOS CUANDO INTENTAMOS DECIR "NOSOTOS"?

 


PERÚ, ¿QUIÉNES SOMOS CUANDO INTENTAMOS DECIR "NOSOTROS"?

 

“EL PERÚ NO ES UN DESTINO TRÁGICO AL QUE DEBAMOS RESIGNARNOS, SINO UNA PROMESA PENDIENTE QUE, SOLO SE CUMPLE, CUANDO DEJAMOS DE EXIGIRLE AL PAÍS, EL RESPETO QUE NOSOTROS MISMOS NOS NEGAMOS EN EL DÍA A DÍA”

 

Creo que, uno de los puntos más álgidos que tenemos en el Perú, es intentar, cómo logramos unificar criterios y formas de pensar tan distintos y opuestos. Por la fuerza o la violencia, jamás lograremos consensuar ideas e ideologías, la violencia engendra más violencia, la muerte y la destrucción. Usando la demagogia y la retórica, es solo para engañar a los novatos y gente poco preparada, es usarlos miserablemente para satisfacer apetitos egoístas y materiales. La gente inteligente y honesta no se aprovecha de éstos últimos.

 

Todo cambio en el Perú, conlleva mucho tiempo, pues, son las generaciones posteriores las que pondrán sobre la mesa las nuevas maneras de pensar y las nuevas formas de organización. Por supuesto nuestro aporte estará presente. Nos planteamos lo siguiente: ¿Qué entendemos por democracia los peruanos en la actualidad? ¿Somos democráticos en el Perú? ¿Tiene valor la democracia como forma de gobierno?

 

Mi opinión, desde la Independencia del Perú, nunca hubo democracia sino bandas que se traicionaban unas a otras. Solo cómplices para destruir lo que no es suyo. Muy parecido al final del Imperio incaico, el Tahuantinsuyo terminó autodestruyéndose con traiciones al mejor postor. ¿Es esto lo que queremos para el Perú en adelante? Pues, cada cual aporta desde sus convicciones de grandeza o desde sus miserias.

 

Propongo una reflexión sobre el Perú desde la óptica de la antropología filosófica, porque es uno de mis campos favoritos, pues, nos centramos en el hombre como ciudadano del presente, “animal político por naturaleza” decía Aristóteles. Y filosófico porque estamos llamados a la reflexión en la vida diaria y profesional, el hacernos preguntas sobre lo que nos rodea, ya es una forma de filosofar, además, porque responderemos a la pregunta fundamental: ¿Quiénes somos cuando intentamos decir «nosotros»?

 

Más allá de los debates políticos o económicos del día a día, lo que ocurre en el Perú es un fenómeno profundamente humano: una crisis de reconocimiento mutuo y de vínculo comunitario. Convivimos en un mismo territorio, compartimos tradiciones y memorias, pero a menudo nos cuesta reconocernos como iguales en dignidad y en proyectos de futuro. Pésimo, cuando responsabilizamos a los demás de los problemas y no asumimos los nuestros en el diario acontecer. Falta de madurez y compromiso con la vida.

 

I.                 ¿QUÉ ES REALMENTE LO QUE SUCEDE EN EL PERÚ?

 

Desde la perspectiva del ser humano y su convivencia, el diagnóstico central pasa por tres dinámicas:

 

1. LA GRIETA DE LA ALTERIDAD. ES DECIR, ¿CÓMO VEMOS AL “OTRO”?

En la antropología filosófica, la alteridad se refiere a cómo nos relacionamos con quien es diferente a nosotros. En el Perú ha persistido históricamente un distanciamiento entre el "Perú oficial" (las instituciones, las élites o los centros urbanos) y el "Perú profundo" o diverso. Cuando la diferencia (ya sea regional, social, cultural o ideológica) se percibe con desconfianza o prejuicio en lugar de empatía, el otro deja de ser un compatriota y pasa a verse como un rival.

 

La rivalidad visceral de nuestros ancestros incaicos, por lo cual se exterminaron, y otros tomaron lo que no les pertenecía, vuelve a repetirse una y otra vez en la actualidad. El sur en rivalidad con el norte y el centro. ¿Esto es el Perú que estamos construyendo? Este salvajismo que a veces mostramos, ¿Esta es la forma de comportamiento de nuestra identidad nacional? Aún no hemos aprendido que el desprecio, la rivalidad y la venganza destruyen lo más íntimo de la naturaleza humana.

 

2. LA CULTURA DE LA SUPERVIVENCIA FRENTE A LA COMUNIDAD

Ante la fragilidad histórica del Estado y de las instituciones para garantizar certezas básicas (salud, justicia, seguridad), el ciudadano peruano desarrolló una capacidad admirable de resiliencia y creatividad. Sin embargo, esto tuvo un costo secundario: el repliegue hacia lo individual o lo familiar. La norma social se volvió opcional y surgió la lógica del "sálvese quien pueda". Cuando la prioridad diaria es subsistir, cuesta trabajo pensar en el bien común a largo plazo.

 

Entonces, me pregunto como cualquier ciudadano de este Perú querido, ¿qué se entiende por “bien común” en nuestra patria?, para qué me exigen el pago de mis impuestos, y ni siquiera es pago porque es “retención obligatoria”, cuando ni siquiera me brindan un buen servicio – Essalud – seguridad ciudadana – pistas llenas de huecos – personajes como los “padres de la patria” que destruyen instituciones que no soy suyas, … etc.) ¿Para eso nombramos autoridades? ¿En serio? Cuando ni siquiera conocen el Perú sino a su grupo de cómplices. En palabras del Maestro “ciegos que guían a otros ciegos”.

 

3. LA EROSIÓN DE LAS INSTITUCIONES COMO PACTOS ÉTICOS

Las instituciones no son solo edificios o leyes escritas en un papel; son acuerdos de confianza colectiva. Si las personas sienten que las reglas del juego no son justas o que benefician a unos pocos, la norma pierde su valor ético. La crisis institucional del Perú es, en el fondo, una crisis de confianza interpersonal trasladada a la esfera pública.

 

Un juicio en el Perú, no todos por supuesto, es una tremenda pérdida de tiempo, salud y dinero. Siguen juzgando a los muertos y en nombre de ellos pidiendo recompensas. Los verdaderos culpables libres y pidiendo indemnizaciones al Estado. Encima que matan y destruyen hay que pagarles de nuestro dinero. Y por otro lado, el que tiene dinero tiene la preferencia, aunque sea culpable. ¿Entonces para que sirve la justicia en el Perú? Prefiero las buenas organizaciones comunales como las Rondas campesinas, no las politizadas sino las desideologizadas.

 

¿QUÉ COSAS PODEMOS MEJORAR EN ADELANTE?

 

Superar este desencuentro no requiere adoptar una ideología particular, sino fortalecer nuestra ética ciudadana y nuestra convivencia.

 

EVOLUCIONAR DE LA TOLERANCIA AL RECONOCIMIENTO ACTIVO: Tolerar significa "soportar" la existencia del otro. El reconocimiento, en cambio, implica entender que la diversidad cultural, geográfica e intelectual del país es nuestra mayor fortaleza. Escuchar activamente a quien piensa distinto no es ceder, es ampliar la mirada. Y para “reconocer” a alguien como ser pensante y libre para opinar, y no para “usarlo” para mi beneficio, debemos conocer nuestra propia cultura y diversidad. “Nadie ama lo que no conoce”. Esta famosa idea de San Agustín, expresa que el conocimiento es el paso previo necesario, para despertar el reconocimiento y el interés real hacia algo o alguien.

 

“Por sus frutos los reconocerán”. Esta frase de Mateo 7, 16-20, tomada del mensaje de Jesús, nos enseña cómo reconocer a los “falsos profetas” “las advenedizas autoridades” “Los que desprecian su raza, a sus paisanos y los toman por ignorantes fácil de engañar”. Las buenas obras jamás se pueden confundir con las malas obras. De lejos critican a las instituciones públicas, como las mafias enquistadas en el poder, pero, jamás hacen sus denuncias con pruebas. Cuando son los primeros que no respetan las leyes.

 

¿Cuántos políticos de turno han sacado buenas leyes en favor de sus propios pueblos o comunidades? Ni siquiera se acuerdan de donde salieron. Ni les preocupa a quienes engañaron. Ni los miran y si lo hacen lo hacen con desprecio. Acaso ellos -los políticos- rinden cuentas de su trabajo de cinco años. ¿Quién los fiscaliza? ¿Quién les pide que rindas cuentas? Mínimo deberían sacar, cada uno, una ley por año, ¡Una! Pero, algunos ni siquiera eso. ¡Ser político, a costa de los demás, gran prestigio en el Perú!

 

RECONSTRUIR LA CONFIANZA DESDE LO MICRO: La confianza nacional no nace de un decreto o cambiando la Constitución o de una reforma legal o tomando el dinero de los bancos o las AFP o de la ONP o “nacionalizando lo ajeno” o destruyendo con protestas la propiedad privada, las instituciones públicas o amordazando y amenazando a los que tiene voz propia o apropiándose del capital humano y dinero de los trabajadores como cualquier vil ladrón, … hacer eso es un tremendo engaño.

 

El Perú se construye poco a poco en la vida cotidiana: en el respeto al espacio público, en la palabra empeñada, en la puntualidad y el compromiso, en el trato digno hacia el trabajador, el vecino o el desconocido, respetando la familia, la pareja, lo ajeno. El privilegio del respeto hoy, es de muy pocos caballeros y honestos, y es muy escaso en nuestra sociedad: “Donde aprieta no chorrea” es una frase popular y coloquial que significa que, cuando hay un control firme, autoridad severa o disciplina estricta, no hay libertinaje, desorden ni abusos.

 

 

ACORDAR MÍNIMOS COMUNES INNEGOCIABLES: Para que una sociedad funcione sin destruirse en la polarización, necesita un núcleo compartido de valores: el respeto a la vida, la dignidad humana, la honestidad en la función pública y el acceso equitativo a oportunidades básicas (educación y salud de calidad). Los acuerdos se respetan entre humanos, pero, para ello, necesitas conocer y vivir los valores, y éstos se aprenden en el hogar y no en calle, de padres mentirosos e irresponsables ¿Qué hijos podemos esperar? Y luego, abogan libertad por el hijo delincuente. Olvidaron que toda causa tiene sus consecuencias.

 

Los valores no se pueden negociar, jamás se han negociado, el ser humano no puede ser tratado como “objeto para mi uso”, como algo descartable de usar y botar, por eso, el respeto y los acuerdos entre personas y grupos, hablan de nuestra capacidad, responsabilidad y compromiso de aceptar y negociar, y no “mamadas” para hacer lo que se me da la gana, como un animal que sale “chusco”, y que se pone la careta de buena gente. 

 

CULTIVAR UNA VISIÓN DE FUTURO COMPARTIDA: El Perú ha solido definirse por su pasado glorioso o por sus crisis presentes. Nos falta construir, según el término que está de moda, una “narrativa” o mejor, un relato colectivo de futuro: un propósito en el que quepan los proyectos de vida de todos los peruanos, sin importar su origen o su postura política.

El reto del Perú no es borrar sus diferencias, somos diferentes y diversos, esa es nuestra valorización intrínseca como peruanos, sino aprender a articularlas en un espacio donde todos se sientan reconocidos y parte de una misma historia. Ojo, hablamos de “reconocimiento” y no de tolerancia. Pero, para reconocer, primero, hay que conocer lo nuestro, nuestra historia y nuestros orígenes. No para romantizar el pasado, no tiene sentido, sino para valorar las bases sobre las cuales se construye nuestra identidad.

 

ES TIEMPO DE PENSAR ALGO DISTINTO: ¿En serio, necesitamos la democracia para ponernos de acuerdo? ¿Es necesario creer en el mismo Dios para valorar la dignidad humana? Lo más importante y por encima del amor está el respeto. Sin respeto, los acuerdos románticos y las promesas de fidelidad, son mentiras hechas con una sonrisa llena de maldad, están de fuera de lugar.

 

Esto puede sonarte algo disonante, pero, no quiero ofenderte. Es una simple reflexión. Es una perspectiva de observador consciente de la historia. El subconsciente colectivo del Perú, me parece que siempre ha sido “obedecer”, veamos a nuestros antepasados. El sapa inca mandaba, otros obedecían. La frase “el que manda no obedece”, resume la autoridad absoluta del gobernante, reflejando el poder del noveno inca, Pachacútec, quien transformó el Cusco en un gran imperio.

Es parecido cuando te dicen, de “buenas personas”, que debes ser más sociable, que debes interactuar más con los demás, que eso es bueno para ti; y uno responde, no me importan los demás, estoy bien, solo, me siento feliz “dialogando” conmigo mismo. Además, mi cerebro me dice, somos un equipo y nos bastamos. Y terminan diciendo que estas loco. Algunos olvidan que, buen número de personas, prefieren obedecer y que otros manden. Digo esto, como invitación, simplemente para pensar, no necesariamente debes estar de acuerdo conmigo. Pero, me importa que lo pienses.

 

II.             ¿QUÉ PROPONÍAN PENSADORES PERUANOS COMO AUGUSTO SALAZAR BONDY O JORGE BASADRE SOBRE LA IDENTIDAD Y EL FUTURO DEL PERÚ?

 

Dos de las mentes más lúcidas del siglo XX peruano abordaron esta misma pregunta con diagnósticos complementarios: Jorge Basadre desde la historia y Augusto Salazar Bondy desde la filosofía. Ambos coincidían en algo crucial: el Perú no es un proyecto fracasado, sino un proyecto inconcluso.

 

A.        JORGE BASADRE: EL PERÚ COMO POSIBILIDAD Y PROMESA

 

Basadre no veía la historia peruana simplemente como una cadena de crisis, sino como una tensión constante entre la realidad del país y su potencial.

 

LA «PROMESA DE LA VIDA PERUANA»: Para Basadre, la independencia no se hizo solo para romper con España, sino para fundar una comunidad donde todos los peruanos pudieran vivir con dignidad y prosperidad. La promesa era la superación del abismo colonial. Pero, lo de colonial, con tantas dependencias que hoy llamados “tratados comerciales” solo ha cambiado de nombre, pues, la “dependencia ahora no colonial” sigue proyectándose, y la posibilidad del cambio o de una nueva “independencia” sigue latente. Dirán ¿Acaso no vivimos en un mundo globalizado y dependiente unos de otros? Claro que sí. Pero, e-s u-n-a p-r-o-m-e-s-a.

 

EL PERÚ «OFICIAL» VS. EL PERÚ «PROFUNDO»: Distinguió tempranamente entre la élite que controlaba el Estado y las instituciones (el Perú oficial) y las grandes mayorías ninguneadas (el Perú profundo). El gran reto histórico es que ambos mundos finalmente se integren. Pero, nos preguntamos, han pasado más de doscientos años de historia republicana y la ansiada integración de los de “arriba y los de abajo” nada. Muchas veces el Perú profundo sigue sin ser reconocido por el Perú oficial.

 

EL ABISMO DE LOS TRES PELIGROS: Basadre advertía que el Perú podía naufragar por tres posturas destructivas:

 

ü LOS PODRIDOS: Aquellos que ven el Estado como un botín

y usan la política para enriquecerse. Individuos con “careta” sin ética ni honestidad alguna, los que creen que el estado es su chacra para su uso personal y familiar.

 

ü LOS CONGELADOS: Aquellos que se niegan al cambio y que

quieren mantener sus privilegios a toda costa. Individuos que no les importa traicionar y “limpiar” a quien se oponga en su camino, no conocen la amistad sino la complicidad.

 

ü LOS INCENDIARIOS: Aquellos que, dominados por el odio

y el resentimiento, quieren destruirlo todo sin construir nada. Individuos que jamás reconocen al otro como ser pensante y libre, sino que buscan borregos para “usar” como carne de cañón. Por supuesto, ninguno de los grupos anteriores son dignos de existir, pero, éste último es el grupo de los más perversos y miserables como humanos.

 

EL FUTURO:

Para el historiador, la solución radicaba en cultivar una «conciencia de posibilidad». El Perú no es una fatalidad ni un destino trágico; es una promesa que depende de la acción ética y comprometida de sus ciudadanos. La capacidad humana debe aprender a reconocer que el futuro no está fijo y que existen múltiples opciones de elección, acción y transformación personal y social; esto está relacionado con la libertad, el pensamiento crítico y la superación del miedo.

 

B.        AUGUSTO SALAZAR BONDY: LA ALIENACIÓN Y LA BÚSQUEDA DE LA AUTENTICIDAD

 

Salazar Bondy abordó el problema desde la antropología filosófica y la crítica social en su famosa obra ¿Existe una filosofía de nuestra América? (1968).

 

LA «CULTURA DE LA DOMINACIÓN»: Salazar Bondy sostenía que la cultura e identidad peruanas padecían de alienación. Al ser una sociedad históricamente dependiente (primero de España y luego de otras potencias económicas y culturales), los peruanos tendíamos a copiar modelos externos en lugar de pensar desde nuestra propia realidad. Cuántos modelos económicos, educativos, judiciales, culturales, etc., hemos asumido de la peor manera, pues, no es nuestra realidad, la realidad de otros países. Hemos imitado y copiado mal, y parece que lo seguimos haciendo con algunas ideologías que destruyen la familia y la persona humana. Nos falta ser más auténticos y amar más lo nuestro.

 

EL DIAGNÓSTICO DE LA INAUTENTICIDAD: Mientras existiera una profunda desigualdad socioeconómica y una brecha entre peruanos, la cultura del país seguiría siendo una «mímica» o una fachada, incapaz de expresar la verdadera voz del pueblo. Vivimos en un país polarizado por las ideologías políticas, económicas, religiosas, de género, y hasta por el mismo deporte, que han despertado el odio entre peruanos y grupos regionales, el desprecio por la raza y la venganza. Algunas regiones “abandonadas” se han estancado por las pésimas gestiones de gasto de algunas autoridades “representativas”. Han llegado al poder para aprovecharse del dinero de los ciudadanos.  

 

EL FUTURO:

Para Salazar Bondy, el camino hacia una verdadera identidad peruana pasaba por la LIBERACIÓN. No podíamos tener un pensamiento o una cultura auténticamente peruanos mientras no superáramos las estructuras de dominación interna (la exclusión social) y externa (la dependencia económica e ideológica).

El Perú ha crecido desigual, pero, es correcto, es decir, la costa, la sierra y la selva no pueden considerarse iguales. Su geografía es distinta, su gente también lo es. Pero, entonces ¿Por qué decimos que hay desigualdad? Porque muchos pueblos se han sentido “abandonados” por sus propias autoridades.

Consideran que el centralismo es el culpable. Por supuesto, que hay abandono, pero, ¿Qué han hecho sus autoridades? Engañarlos y estafarlos como delincuentes. Dicen que “Otros” son los responsables de la falta de obras y mejoramiento de los servicios básicos …, y eso le hacen creer a la gente de su pueblo, pero, ellos jamás en una autocrítica sana aceptan su incapacidad para gestionar como autoridades.

 

EL PUNTO DE ENCUENTRO ENTRE AMBOS

Aunque venían de vertientes distintas: Basadre más centrado en la institucionalidad y la república; Salazar Bondy en la filosofía crítica y la transformación social, ambos nos dejan lecciones fundamentales:

 

LA IDENTIDAD SE CONSTRUYE, NO SOLO SE HEREDA: La peruanidad no es solo el pasado incaico o virreinal; es el compromiso ético que asumimos hoy con el país. Debemos tener la visión de un país que puede madurar y asumir su responsabilidad de cara al futuro, que puede constituirse como pueblo que dialoga y busca consensos.

 

SUPERAR LA APATÍA Y LA RESIGNACIÓN: Ambos rechazaron la idea de que el Perú está "condenado" al fracaso. Las crisis son la consecuencia de decisiones humanas y, por ende, pueden corregirse mediante la voluntad colectiva. Recalcamos que, debemos reconocernos como humanos pensantes y reflexivos, no como carnada de nadie. Que tenemos capacidad de creatividad y de ser resilientes ante la adversidad.

 

EL IMPERATIVO DE LA INCLUSIÓN: Un país donde millones de personas quedan al margen de los derechos básicos no puede construir un futuro estable ni una identidad plena. Somos un pueblo solidario y generoso, que es capaz de ser súper empáticos cuando se trata de ayudar al necesitado. Capaces de hacer polladas y ollas comunes cuando la comunidad está unidad y quiere salir adelante.

 

 

III.          ¿QUÉ PENSADORES PERUANOS CONTINÚAN HOY ESTE DEBATE SOBRE LA IDENTIDAD Y EL FUTURO DEL PERÚ?

 

El debate sobre la peruanidad y el rumbo del país ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. Ya no lo lideran solo historiadores o filósofos de cátedra, sino una generación de sociólogos, antropólogos, politólogos y economistas que analizan al Perú desde las transformaciones urbanas, el mercado, las brechas del Estado y las nuevas subjetividades digitales y de migración. ¿Y el ciudadano de a pie? También tiene su reflexión propia y comunitaria, y en su filosofar, tiene su propio punto de vista desde la cotidianidad y además, elige autoridades.

 

Destacan varios referentes clave que continúan, amplían o reinterpretan esa conversación:

 

1. GUILLERMO NUGENT: EL «DESORDEN» Y LA AUTORIDAD COTIDIANA

Sociólogo y ensayista, Nugent analiza la psique colectiva y el vínculo con el poder.

EL CENTRO DE SU PROPUESTA: Cuestiona cómo la sociedad peruana aborda el orden y el respeto al "otro". Arguye que en el Perú el principio de autoridad a menudo se ejerce no como ley compartida, sino como tutela o privilegio sobre el resto.

EL APORTE: Su libro El orden tutelar” explica cómo el racismo y la discriminación cotidianos no son anomalías, sino formas de mantener jerarquías sociales cuando el Estado formal falla.

 

2. NORMA FULLER: GÉNERO, MASCULINIDAD E IDENTIDAD URBANA

Antropóloga de la PUCP, ha enfocado su trabajo en cómo se construyen las identidades de género y las dinámicas sociales urbanas en la clase media y sectores populares.

EL CENTRO DE SU PROPUESTA: Analiza cómo las transformaciones económicas y migratorias modifican la noción de familia, el rol de la mujer peruana y la masculinidad.

EL APORTE: Aporta la mirada cotidiana de la identidad: el Perú no es solo una abstracción sobre "el Estado" o "las instituciones", sino cómo los ciudadanos renegocian su lugar en la sociedad día a día.

 

3. ALBERTO VERGARA: EL PAÍS SIN CIUDADANOS NI PARTIDOS

Politólogo e investigador, Vergara es una de las voces más citadas en el análisis del colapso político e institucional reciente.

EL CENTRO DE SU PROPUESTA:

En obras como Ciudadanos sin república”, plantea que el Perú ha experimentado un crecimiento económico innegable en las últimas décadas, pero sobre una estructura política de "plastilina", sin partidos verdaderos y con instituciones débiles.

EL APORTE: Examina la paradoja del Perú contemporáneo: un país capaz de generar riqueza y resiliencia, pero atrapado en una ingobernabilidad crónica porque carece de intermediación política ética.

 

4. RICHARD WEBB E ISABEL CAO: LA REVOLUCIÓN DE LAS ZONAS RURALES Y LOS MERCADOS

Economistas e investigadores del ámbito social.

EL CENTRO DE SU PROPUESTA: Webb (quien fue presidente del BCR) revolucionó el debate en Conexión y despegue rural”, donde demostró cómo las carreteras, la telefonía celular y la integración al mercado transformaron la sierra peruana más rápido que cualquier reforma estatal.

EL APORTE: Desmitifica la idea del "Perú profundo" como un mundo estático o marginado, mostrando un campesinado emprendedor e interconectado que busca prosperar a través del mercado, redefiniendo la identidad andina contemporánea.

 

5. HERNANDO DE SOTO: LA PROPIEDAD Y EL SECTOR INFORMAL

Aunque su trabajo principal comenzó en los años 80 y 90, su influencia sigue marcando la discusión política y económica actual.

EL CENTRO DE SU PROPUESTA: En El otro sendero y El misterio del capital”, sostuvo que la masa de peruanos informales no está fuera del sistema por elección, sino porque el Estado genera barreras burocráticas impagables.

 EL APORTE: Transformó la visión del trabajador informal: dejó de verse como un problema marginado para pasar a ser entendido como una fuerza emprendedora que carece de títulos de propiedad legal para capitalizarse.

 

EL GIRO DEL DEBATE HOY

Si en la época de Basadre o Salazar Bondy la pregunta era

“¿por qué no terminamos de constituirnos como nación?”, en la actualidad el debate se divide en tres ejes principales:

 

ü DEL "PERÚ PROFUNDO" AL "PERÚ EMERGENTE":

Cómo la migración del campo a la ciudad, han dado creaciones mestizas, urbanas, e hiperconectadas, donde el emprendimiento privado sustituye al bienestar que el Estado debió dar.

 

ü CRECIMIENTO ECONÓMICO VS. BIENESTAR PÚBLICO:

Por qué el éxito macroeconómico, no logró traducirse en servicios públicos eficientes (salud, educación, justicia, carreteras, hospitales …) y cómo eso genera frustración social.

 

ü PRECARIZACIÓN DE LA REPRESENTACIÓN:

La crisis de representatividad donde los políticos que desconocen su propia realidad, ya no responden a proyectos de país, sino a intereses particulares o de corto plazo.

 

UN MENSAJE FINAL

 

El Perú no se va a refundar desde una ley, un discurso político ni una elección presidencial; se reconstruye cada mañana en la medida en que elegimos ver en el otro a un compatriota y no a un enemigo.

 

Para pasar del diagnóstico a la acción, recordemos que la tolerancia no es debilidad ni la reflexión es pasividad: son la máxima expresión de madurez de una sociedad que se niega a destruirse a sí misma.

 

Mejorar el país no es una opción lejana; empieza hoy en el diálogo sin rabia, en la honestidad de nuestros actos cotidianos y en la convicción de que la diversidad que nos rodea no es una traba, sino nuestra mayor riqueza por descubrir.

 

“EL PERÚ NO ES UN DESTINO TRÁGICO AL QUE DEBAMOS RESIGNARNOS, SINO UNA PROMESA PENDIENTE QUE, SOLO SE CUMPLE, CUANDO DEJAMOS DE EXIGIRLE AL PAÍS, EL RESPETO QUE NOSOTROS MISMOS NOS NEGAMOS EN EL DÍA A DÍA”

 

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