PERÚ, ¿QUIÉNES
SOMOS CUANDO INTENTAMOS DECIR "NOSOTROS"?
“EL PERÚ NO ES UN DESTINO TRÁGICO AL QUE DEBAMOS RESIGNARNOS, SINO UNA
PROMESA PENDIENTE QUE, SOLO SE CUMPLE, CUANDO DEJAMOS DE EXIGIRLE AL PAÍS, EL
RESPETO QUE NOSOTROS MISMOS NOS NEGAMOS EN EL DÍA A DÍA”
Creo que, uno de los puntos más álgidos
que tenemos en el Perú, es intentar, cómo logramos unificar criterios y formas
de pensar tan distintos y opuestos. Por la fuerza o la violencia, jamás lograremos
consensuar ideas e ideologías, la violencia engendra más violencia, la muerte y
la destrucción. Usando la demagogia y la retórica, es solo para engañar a los
novatos y gente poco preparada, es usarlos miserablemente para satisfacer
apetitos egoístas y materiales. La gente inteligente y honesta no se
aprovecha de éstos últimos.
Todo cambio en el Perú, conlleva mucho tiempo,
pues, son las generaciones posteriores las que pondrán sobre la mesa las nuevas
maneras de pensar y las nuevas formas de organización. Por supuesto nuestro
aporte estará presente. Nos planteamos lo siguiente: ¿Qué entendemos por
democracia los peruanos en la actualidad? ¿Somos democráticos en el Perú?
¿Tiene valor la democracia como forma de gobierno?
Mi opinión, desde la Independencia del
Perú, nunca hubo democracia sino bandas que se traicionaban unas a otras. Solo cómplices
para destruir lo que no es suyo. Muy parecido al final del Imperio incaico, el
Tahuantinsuyo terminó autodestruyéndose con traiciones al mejor postor. ¿Es
esto lo que queremos para el Perú en adelante? Pues, cada cual aporta desde sus
convicciones de grandeza o desde sus miserias.
Propongo una reflexión sobre el Perú
desde la óptica de la antropología filosófica, porque es uno de mis campos
favoritos, pues, nos centramos en el hombre como ciudadano del presente, “animal
político por naturaleza” decía Aristóteles. Y filosófico porque estamos
llamados a la reflexión en la vida diaria y profesional, el hacernos
preguntas sobre lo que nos rodea, ya es una forma de filosofar, además,
porque responderemos a la pregunta fundamental: ¿Quiénes somos cuando
intentamos decir «nosotros»?
Más allá de los debates políticos o económicos
del día a día, lo que ocurre en el Perú es un fenómeno profundamente humano:
una crisis de reconocimiento mutuo y de vínculo comunitario.
Convivimos en un mismo territorio, compartimos tradiciones y memorias, pero a
menudo nos cuesta reconocernos como iguales en dignidad y en proyectos de
futuro. Pésimo, cuando responsabilizamos a los demás de los problemas y no
asumimos los nuestros en el diario acontecer. Falta de madurez y compromiso con
la vida.
I.
¿QUÉ ES REALMENTE LO QUE SUCEDE EN EL PERÚ?
Desde la perspectiva del ser humano y
su convivencia, el diagnóstico central pasa por tres dinámicas:
1. LA GRIETA DE LA ALTERIDAD. ES DECIR,
¿CÓMO VEMOS AL “OTRO”?
En la antropología filosófica, la alteridad
se refiere a cómo nos relacionamos con quien es diferente a nosotros. En el Perú ha
persistido históricamente un distanciamiento entre el "Perú oficial"
(las instituciones, las élites o los centros urbanos) y el "Perú
profundo" o diverso. Cuando la diferencia (ya sea regional, social,
cultural o ideológica) se percibe con desconfianza o prejuicio en lugar de
empatía, el otro deja de ser un compatriota y pasa a verse como un rival.
La rivalidad visceral de nuestros
ancestros incaicos, por lo cual se exterminaron, y otros tomaron lo que no les
pertenecía, vuelve a repetirse una y otra vez en la actualidad. El sur en
rivalidad con el norte y el centro. ¿Esto es el Perú que estamos construyendo? Este
salvajismo que a veces mostramos, ¿Esta es la forma de comportamiento de
nuestra identidad nacional? Aún no hemos aprendido que el desprecio, la
rivalidad y la venganza destruyen lo más íntimo de la naturaleza humana.
2. LA CULTURA DE LA SUPERVIVENCIA
FRENTE A LA COMUNIDAD
Ante la fragilidad histórica del Estado
y de las instituciones para garantizar certezas básicas (salud, justicia,
seguridad), el ciudadano peruano desarrolló una capacidad admirable de
resiliencia y creatividad. Sin embargo, esto tuvo un costo secundario: el repliegue
hacia lo individual o lo familiar. La norma social se volvió opcional y surgió
la lógica del "sálvese quien pueda". Cuando la prioridad
diaria es subsistir, cuesta trabajo pensar en el bien común a largo plazo.
Entonces, me pregunto como cualquier ciudadano
de este Perú querido, ¿qué se entiende por “bien común” en nuestra patria?,
para qué me exigen el pago de mis impuestos, y ni siquiera es pago porque es “retención
obligatoria”, cuando ni siquiera me brindan un buen servicio – Essalud –
seguridad ciudadana – pistas llenas de huecos – personajes como los “padres de
la patria” que destruyen instituciones que no soy suyas, … etc.) ¿Para eso
nombramos autoridades? ¿En serio? Cuando ni siquiera conocen el Perú sino a su
grupo de cómplices. En palabras del Maestro “ciegos que guían a otros ciegos”.
3. LA EROSIÓN DE LAS INSTITUCIONES COMO
PACTOS ÉTICOS
Las instituciones no son solo edificios o
leyes escritas en un papel; son acuerdos de confianza colectiva. Si
las personas sienten que las reglas del juego no son justas o que benefician a
unos pocos, la norma pierde su valor ético. La crisis institucional del
Perú es, en el fondo, una crisis de confianza interpersonal trasladada a la
esfera pública.
Un juicio en el Perú, no todos por
supuesto, es una tremenda pérdida de tiempo, salud y dinero. Siguen juzgando a
los muertos y en nombre de ellos pidiendo recompensas. Los verdaderos culpables
libres y pidiendo indemnizaciones al Estado. Encima que matan y destruyen hay que
pagarles de nuestro dinero. Y por otro lado, el que tiene dinero tiene la
preferencia, aunque sea culpable. ¿Entonces para que sirve la justicia en el
Perú? Prefiero las buenas organizaciones comunales como las Rondas campesinas, no
las politizadas sino las desideologizadas.
¿QUÉ COSAS PODEMOS MEJORAR EN
ADELANTE?
Superar este desencuentro no requiere
adoptar una ideología particular, sino fortalecer nuestra ética ciudadana y
nuestra convivencia.
EVOLUCIONAR DE LA
TOLERANCIA AL RECONOCIMIENTO ACTIVO: Tolerar significa "soportar" la
existencia del otro. El reconocimiento, en cambio, implica entender que la
diversidad cultural, geográfica e intelectual del país es nuestra mayor
fortaleza. Escuchar activamente a quien piensa distinto no es ceder, es
ampliar la mirada. Y para “reconocer” a alguien como ser pensante y libre
para opinar, y no para “usarlo” para mi beneficio, debemos conocer nuestra
propia cultura y diversidad. “Nadie ama lo que no conoce”. Esta famosa idea de San
Agustín, expresa que el conocimiento es el paso previo necesario, para despertar
el reconocimiento y el interés real hacia algo o alguien.
“Por sus frutos los reconocerán”. Esta frase
de Mateo 7, 16-20, tomada del mensaje de Jesús, nos enseña cómo reconocer a los
“falsos profetas” “las advenedizas autoridades” “Los que desprecian su raza, a
sus paisanos y los toman por ignorantes fácil de engañar”. Las buenas obras jamás
se pueden confundir con las malas obras. De lejos critican a las instituciones
públicas, como las mafias enquistadas en el poder, pero, jamás hacen sus
denuncias con pruebas. Cuando son los primeros que no respetan las leyes.
¿Cuántos políticos de turno han sacado buenas
leyes en favor de sus propios pueblos o comunidades? Ni siquiera se acuerdan de
donde salieron. Ni les preocupa a quienes engañaron. Ni los miran y si lo hacen
lo hacen con desprecio. Acaso ellos -los políticos- rinden cuentas de su trabajo
de cinco años. ¿Quién los fiscaliza? ¿Quién les pide que rindas cuentas? Mínimo
deberían sacar, cada uno, una ley por año, ¡Una! Pero, algunos ni siquiera eso.
¡Ser político, a costa de los demás, gran prestigio en el Perú!
RECONSTRUIR LA
CONFIANZA DESDE LO MICRO: La confianza nacional no nace de un decreto o cambiando la
Constitución o de una reforma legal o tomando el dinero de los bancos o las AFP
o de la ONP o “nacionalizando lo ajeno” o destruyendo con protestas la propiedad
privada, las instituciones públicas o amordazando y amenazando a los que tiene
voz propia o apropiándose del capital humano y dinero de los trabajadores como
cualquier vil ladrón, … hacer eso es un tremendo engaño.
El Perú se construye poco
a poco en la vida cotidiana: en el respeto al espacio público, en la
palabra empeñada, en la puntualidad y el compromiso, en el trato digno hacia el
trabajador, el vecino o el desconocido, respetando la familia, la pareja, lo
ajeno. El privilegio del respeto hoy, es de muy pocos caballeros y honestos,
y es muy escaso en nuestra sociedad: “Donde aprieta no chorrea” es una frase
popular y coloquial que significa que, cuando hay un control firme, autoridad
severa o disciplina estricta, no hay libertinaje, desorden ni abusos.
ACORDAR MÍNIMOS
COMUNES INNEGOCIABLES: Para que una sociedad funcione sin destruirse en la
polarización, necesita un núcleo compartido de valores: el respeto a la
vida, la dignidad humana, la honestidad en la función pública y el acceso
equitativo a oportunidades básicas (educación y salud de calidad). Los
acuerdos se respetan entre humanos, pero, para ello, necesitas conocer y vivir
los valores, y éstos se aprenden en el hogar y no en calle, de padres mentirosos
e irresponsables ¿Qué hijos podemos esperar? Y luego, abogan libertad por el
hijo delincuente. Olvidaron que toda causa tiene sus consecuencias.
Los valores no se pueden negociar,
jamás se han negociado, el ser humano no puede ser tratado como “objeto para mi
uso”, como algo descartable de usar y botar, por eso, el respeto y los acuerdos
entre personas y grupos, hablan de nuestra capacidad, responsabilidad y
compromiso de aceptar y negociar, y no “mamadas” para hacer lo que se me da la
gana, como un animal que sale “chusco”, y que se pone la careta de buena
gente.
CULTIVAR UNA VISIÓN DE
FUTURO COMPARTIDA: El
Perú ha solido definirse por su pasado glorioso o por sus crisis presentes. Nos
falta construir, según el término que está de moda, una “narrativa” o mejor, un
relato colectivo de futuro: un propósito en el que quepan los
proyectos de vida de todos los peruanos, sin importar su origen o su postura
política.
El reto del Perú no es borrar sus
diferencias, somos diferentes y diversos, esa es nuestra valorización intrínseca
como peruanos,
sino aprender a articularlas en un espacio donde todos se sientan reconocidos y
parte de una misma historia. Ojo, hablamos de “reconocimiento” y no de
tolerancia. Pero, para reconocer, primero, hay que conocer lo nuestro,
nuestra historia y nuestros orígenes. No para romantizar el pasado, no tiene
sentido, sino para valorar las bases sobre las cuales se construye nuestra
identidad.
ES TIEMPO DE PENSAR
ALGO DISTINTO: ¿En serio, necesitamos la democracia para ponernos de acuerdo?
¿Es necesario creer en el mismo Dios para valorar la dignidad humana? Lo más importante
y por encima del amor está el respeto. Sin respeto, los acuerdos románticos y
las promesas de fidelidad, son mentiras hechas con una sonrisa llena de maldad,
están de fuera de lugar.
Esto puede sonarte algo disonante, pero, no
quiero ofenderte. Es una simple reflexión. Es una perspectiva de observador
consciente de la historia. El subconsciente colectivo del Perú, me parece
que siempre ha sido “obedecer”, veamos a nuestros antepasados. El sapa inca
mandaba, otros obedecían. La frase “el que manda no obedece”, resume la
autoridad absoluta del gobernante, reflejando el poder del noveno inca,
Pachacútec, quien transformó el Cusco en un gran imperio.
Es parecido cuando te dicen, de “buenas
personas”, que debes ser más sociable, que debes interactuar más con los demás,
que eso es bueno para ti; y uno responde, no me importan los demás, estoy
bien, solo, me siento feliz “dialogando” conmigo mismo. Además, mi cerebro
me dice, somos un equipo y nos bastamos. Y terminan diciendo que estas
loco. Algunos olvidan que, buen número de personas, prefieren obedecer y que otros
manden. Digo esto, como invitación, simplemente para pensar, no necesariamente
debes estar de acuerdo conmigo. Pero, me importa que lo pienses.
II.
¿QUÉ PROPONÍAN PENSADORES PERUANOS COMO AUGUSTO
SALAZAR BONDY O JORGE BASADRE SOBRE LA IDENTIDAD Y EL FUTURO DEL PERÚ?
Dos de las mentes más lúcidas del siglo XX
peruano abordaron esta misma pregunta con diagnósticos complementarios: Jorge
Basadre desde la historia y Augusto Salazar Bondy desde la filosofía. Ambos
coincidían en algo crucial: el Perú no es un proyecto fracasado, sino un
proyecto inconcluso.
A.
JORGE BASADRE: EL PERÚ COMO POSIBILIDAD Y
PROMESA
Basadre no veía la historia peruana
simplemente como una cadena de crisis, sino como una tensión constante entre la
realidad del país y su potencial.
LA «PROMESA DE LA VIDA
PERUANA»: Para
Basadre, la independencia no se hizo solo para romper con España, sino para
fundar una comunidad donde todos los peruanos pudieran vivir con dignidad y
prosperidad. La promesa era la superación del abismo colonial. Pero, lo de
colonial, con tantas dependencias que hoy llamados “tratados comerciales” solo
ha cambiado de nombre, pues, la “dependencia ahora no colonial” sigue proyectándose,
y la posibilidad del cambio o de una nueva “independencia” sigue latente. Dirán
¿Acaso no vivimos en un mundo globalizado y dependiente unos de otros? Claro
que sí. Pero, e-s u-n-a p-r-o-m-e-s-a.
EL PERÚ «OFICIAL» VS.
EL PERÚ «PROFUNDO»: Distinguió
tempranamente entre la élite que controlaba el Estado y las instituciones (el Perú
oficial) y las grandes mayorías ninguneadas (el Perú profundo). El gran reto
histórico es que ambos mundos finalmente se integren. Pero, nos preguntamos,
han pasado más de doscientos años de historia republicana y la ansiada
integración de los de “arriba y los de abajo” nada. Muchas veces el Perú
profundo sigue sin ser reconocido por el Perú oficial.
EL ABISMO DE LOS TRES
PELIGROS: Basadre
advertía que el Perú podía naufragar por tres posturas destructivas:
ü
LOS PODRIDOS: Aquellos que ven el Estado como un botín
y usan la política para enriquecerse. Individuos
con “careta” sin ética ni honestidad alguna, los que creen que el estado es su
chacra para su uso personal y familiar.
ü
LOS CONGELADOS: Aquellos que se niegan al cambio y que
quieren mantener sus privilegios a toda costa.
Individuos que no les importa traicionar y “limpiar” a quien se oponga en su
camino, no conocen la amistad sino la complicidad.
ü
LOS INCENDIARIOS: Aquellos que, dominados por el odio
y el resentimiento, quieren destruirlo todo
sin construir nada. Individuos que jamás reconocen al otro como ser pensante
y libre, sino que buscan borregos para “usar” como carne de cañón. Por
supuesto, ninguno de los grupos anteriores son dignos de existir, pero, éste último
es el grupo de los más perversos y miserables como humanos.
EL FUTURO:
Para el historiador, la solución
radicaba en cultivar una «conciencia de posibilidad». El Perú no es una
fatalidad ni un destino trágico; es una promesa que depende de la acción ética
y comprometida de sus ciudadanos. La capacidad humana debe aprender a reconocer
que el futuro no está fijo y que existen múltiples opciones de elección, acción
y transformación personal y social; esto está relacionado con la libertad, el
pensamiento crítico y la superación del miedo.
B.
AUGUSTO SALAZAR BONDY: LA ALIENACIÓN Y LA
BÚSQUEDA DE LA AUTENTICIDAD
Salazar Bondy abordó el problema desde
la antropología filosófica y la crítica social en su famosa obra ¿Existe una
filosofía de nuestra América? (1968).
LA «CULTURA DE LA
DOMINACIÓN»: Salazar
Bondy sostenía que la cultura e identidad peruanas padecían de alienación.
Al ser una sociedad históricamente dependiente (primero de España y luego de
otras potencias económicas y culturales), los peruanos tendíamos a copiar
modelos externos en lugar de pensar desde nuestra propia realidad. Cuántos
modelos económicos, educativos, judiciales, culturales, etc., hemos asumido de
la peor manera, pues, no es nuestra realidad, la realidad de otros países. Hemos
imitado y copiado mal, y parece que lo seguimos haciendo con algunas ideologías
que destruyen la familia y la persona humana. Nos falta ser más
auténticos y amar más lo nuestro.
EL DIAGNÓSTICO DE LA
INAUTENTICIDAD: Mientras
existiera una profunda desigualdad socioeconómica y una brecha entre peruanos,
la cultura del país seguiría siendo una «mímica» o una fachada, incapaz de
expresar la verdadera voz del pueblo. Vivimos en un país polarizado por las
ideologías políticas, económicas, religiosas, de género, y hasta por el mismo
deporte, que han despertado el odio entre peruanos y grupos regionales, el
desprecio por la raza y la venganza. Algunas regiones “abandonadas” se han
estancado por las pésimas gestiones de gasto de algunas autoridades
“representativas”. Han llegado al poder para aprovecharse del dinero de los
ciudadanos.
EL FUTURO:
Para Salazar Bondy, el camino hacia una
verdadera identidad peruana pasaba por la LIBERACIÓN. No podíamos tener un
pensamiento o una cultura auténticamente peruanos mientras no superáramos las
estructuras de dominación interna (la exclusión social) y externa (la
dependencia económica e ideológica).
El Perú ha crecido desigual, pero, es
correcto, es decir, la costa, la sierra y la selva no pueden considerarse
iguales. Su geografía es distinta, su gente también lo es. Pero, entonces ¿Por
qué decimos que hay desigualdad? Porque muchos pueblos se han sentido
“abandonados” por sus propias autoridades.
Consideran que el centralismo es el
culpable. Por supuesto, que hay abandono, pero, ¿Qué han hecho sus autoridades?
Engañarlos y estafarlos como delincuentes. Dicen que “Otros” son los
responsables de la falta de obras y mejoramiento de los servicios básicos …, y eso
le hacen creer a la gente de su pueblo, pero, ellos jamás en una autocrítica
sana aceptan su incapacidad para gestionar como autoridades.
EL PUNTO DE ENCUENTRO ENTRE
AMBOS
Aunque venían de vertientes distintas: Basadre
más centrado en la institucionalidad y la república; Salazar Bondy en la
filosofía crítica y la transformación social, ambos nos dejan lecciones
fundamentales:
LA IDENTIDAD SE
CONSTRUYE, NO SOLO SE HEREDA: La peruanidad no es solo el pasado incaico o
virreinal; es el compromiso ético que asumimos hoy con el país. Debemos tener
la visión de un país que puede madurar y asumir su responsabilidad de cara al
futuro, que puede constituirse como pueblo que dialoga y busca consensos.
SUPERAR LA APATÍA Y LA
RESIGNACIÓN: Ambos
rechazaron la idea de que el Perú está "condenado" al fracaso. Las
crisis son la consecuencia de decisiones humanas y, por ende, pueden corregirse
mediante la voluntad colectiva. Recalcamos que, debemos reconocernos como
humanos pensantes y reflexivos, no como carnada de nadie. Que tenemos capacidad
de creatividad y de ser resilientes ante la adversidad.
EL IMPERATIVO DE LA
INCLUSIÓN: Un
país donde millones de personas quedan al margen de los derechos básicos no
puede construir un futuro estable ni una identidad plena. Somos un pueblo
solidario y generoso, que es capaz de ser súper empáticos cuando se trata de
ayudar al necesitado. Capaces de hacer polladas y ollas comunes cuando la
comunidad está unidad y quiere salir adelante.
III.
¿QUÉ PENSADORES PERUANOS CONTINÚAN HOY ESTE
DEBATE SOBRE LA IDENTIDAD Y EL FUTURO DEL PERÚ?
El debate sobre la peruanidad y el
rumbo del país ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. Ya no lo lideran solo
historiadores o filósofos de cátedra, sino una generación de sociólogos,
antropólogos, politólogos y economistas que analizan al Perú desde las
transformaciones urbanas, el mercado, las brechas del Estado y las nuevas
subjetividades digitales y de migración. ¿Y el ciudadano de a pie? También
tiene su reflexión propia y comunitaria, y en su filosofar, tiene su propio
punto de vista desde la cotidianidad y además, elige autoridades.
Destacan varios referentes clave que
continúan, amplían o reinterpretan esa conversación:
1. GUILLERMO NUGENT: EL «DESORDEN» Y LA
AUTORIDAD COTIDIANA
Sociólogo y ensayista, Nugent analiza la
psique colectiva y el vínculo con el poder.
EL CENTRO DE SU
PROPUESTA: Cuestiona
cómo la sociedad peruana aborda el orden y el respeto al "otro". Arguye
que en el Perú el principio de autoridad a menudo se ejerce no como ley
compartida, sino como tutela o privilegio sobre el resto.
EL APORTE: Su libro “El
orden tutelar” explica cómo el racismo y la discriminación
cotidianos no son anomalías, sino formas de mantener jerarquías sociales cuando
el Estado formal falla.
2. NORMA FULLER: GÉNERO, MASCULINIDAD E
IDENTIDAD URBANA
Antropóloga de la PUCP, ha enfocado su trabajo
en cómo se construyen las identidades de género y las dinámicas sociales
urbanas en la clase media y sectores populares.
EL CENTRO DE SU
PROPUESTA: Analiza cómo las transformaciones económicas y migratorias modifican
la noción de familia, el rol de la mujer peruana y la masculinidad.
EL APORTE: Aporta la mirada
cotidiana de la identidad: el Perú no es solo una abstracción sobre "el
Estado" o "las instituciones", sino cómo los ciudadanos
renegocian su lugar en la sociedad día a día.
3. ALBERTO VERGARA: EL PAÍS SIN CIUDADANOS
NI PARTIDOS
Politólogo e investigador, Vergara es una de
las voces más citadas en el análisis del colapso político e institucional
reciente.
EL CENTRO DE SU
PROPUESTA:
En obras como “Ciudadanos sin república”,
plantea que el Perú ha experimentado un crecimiento económico innegable en
las últimas décadas, pero sobre una estructura política de
"plastilina", sin partidos verdaderos y con instituciones débiles.
EL APORTE: Examina la paradoja
del Perú contemporáneo: un país capaz de generar riqueza y resiliencia, pero
atrapado en una ingobernabilidad crónica porque carece de intermediación
política ética.
4. RICHARD WEBB E ISABEL CAO:
LA
REVOLUCIÓN DE LAS ZONAS RURALES Y LOS MERCADOS
Economistas e investigadores del ámbito
social.
EL CENTRO DE SU
PROPUESTA: Webb
(quien fue presidente del BCR) revolucionó el debate en “Conexión y
despegue rural”, donde demostró cómo las carreteras, la telefonía
celular y la integración al mercado transformaron la sierra peruana más rápido
que cualquier reforma estatal.
EL APORTE: Desmitifica
la idea del "Perú profundo" como un mundo estático o marginado,
mostrando un campesinado emprendedor e interconectado que busca prosperar a
través del mercado, redefiniendo la identidad andina contemporánea.
5. HERNANDO DE SOTO: LA PROPIEDAD Y EL
SECTOR INFORMAL
Aunque su trabajo principal comenzó en los
años 80 y 90, su influencia sigue marcando la discusión política y económica
actual.
EL CENTRO DE SU
PROPUESTA: En
“El otro sendero y El misterio del capital”, sostuvo que la
masa de peruanos informales no está fuera del sistema por elección, sino porque
el Estado genera barreras burocráticas impagables.
EL APORTE: Transformó la visión del trabajador
informal: dejó de verse como un problema marginado para pasar a ser
entendido como una fuerza emprendedora que carece de títulos de propiedad legal
para capitalizarse.
EL GIRO DEL DEBATE HOY
Si en la época de Basadre o Salazar
Bondy la pregunta era
“¿por qué no terminamos de
constituirnos como nación?”, en la actualidad el debate se divide en tres ejes
principales:
ü DEL "PERÚ
PROFUNDO" AL "PERÚ EMERGENTE":
Cómo la migración del campo a la ciudad,
han dado creaciones mestizas, urbanas, e hiperconectadas, donde el
emprendimiento privado sustituye al bienestar que el Estado debió dar.
ü CRECIMIENTO ECONÓMICO
VS. BIENESTAR PÚBLICO:
Por qué el éxito macroeconómico, no
logró traducirse en servicios públicos eficientes (salud, educación, justicia,
carreteras, hospitales …) y cómo eso genera frustración social.
ü PRECARIZACIÓN DE LA
REPRESENTACIÓN:
La crisis de representatividad donde
los políticos que desconocen su propia realidad, ya no responden a proyectos de
país, sino a intereses particulares o de corto plazo.
UN MENSAJE FINAL
El Perú no
se va a refundar desde una ley, un discurso político ni una elección
presidencial; se reconstruye cada mañana en la medida en que elegimos ver en el
otro a un compatriota y no a un enemigo.
Para pasar
del diagnóstico a la acción, recordemos que la tolerancia no es debilidad ni la
reflexión es pasividad: son la máxima expresión de madurez de una sociedad que
se niega a destruirse a sí misma.
Mejorar el
país no es una opción lejana; empieza hoy en el diálogo sin rabia, en la
honestidad de nuestros actos cotidianos y en la convicción de que la diversidad
que nos rodea no es una traba, sino nuestra mayor riqueza por descubrir.
“EL PERÚ NO ES UN DESTINO TRÁGICO AL QUE DEBAMOS RESIGNARNOS, SINO UNA
PROMESA PENDIENTE QUE, SOLO SE CUMPLE, CUANDO DEJAMOS DE EXIGIRLE AL PAÍS, EL
RESPETO QUE NOSOTROS MISMOS NOS NEGAMOS EN EL DÍA A DÍA”
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