sábado, 8 de agosto de 2026

¿QUIÉN ERES REALMENTE?

 


¿QUIÉN ERES REALMENTE?

 

Cuando comparto con los estudiantes algunos temas sobre la materia y la forma de lo creado, u otros temas como la dignidad, las emociones…, siempre existen modos diversos de interpretar lo creado y la naturaleza humana ¿Qué es primero, la materia y luego la forma, o primero la forma, y luego la materia? ¿Cómo es posible que el cerebro humano – materia – pueda “producir” pensamientos, ideas, imágenes – todo ello inmateriales? ¿Puede la materia producir algo inmaterial o es todo lo contrario? La voz, es inmaterial, pero se puede escuchar por el oído que es materia. Si aplicamos estos ejemplos, a la muerte, nos preguntamos ¿Es la muerte el final de la vida? ¿O es el principio de la misma?

 

Es como los valores o las emociones o los números matemáticos en nuestro diario vivir, no existen como algo material, que se “puedan tocar, oler o saborear”, sino como entidades espirituales o inmateriales que, le damos connotaciones “reales” y vivenciales aplicados a la vida. ¿Dónde están los sentimientos de amor y odio que sentimos por los demás? ¿Dónde está la conciencia que da unidad a nuestro ser, está dentro o fuera de nosotros? ¿La conciencia muere con la persona o sobrevive después de la muerte? El lenguaje humano no da para tantas respuestas a lo planteado, es limitado o finito. Y nos cuestionamos que, si todo lo vivido en este planeta tierra, fue o es una realidad o un sueño profundo del cual despertamos, para empezar la vida. Una nueva vida.

 

Comparto en algunas charlas que, cuando voy a dormir, pues, el dormir cada noche, es un “morir” o un volver a la fuente de la vida. El alma vuelve a su lugar de origen cada vez que dormimos. ¿Dónde queda este lugar? No es un lugar ni físico ni geográfico, sino que, es un estado sin espacio ni tiempo, que solo el espíritu lo entiende. Y que cada noche me despido de este planeta tierra, agradecido por este día maravilloso vivido. Deseando no regresar porque uno entiende que, ya cumplió la tarea encomendada, pero, uno regresa y seguirá regresando, no indefinidamente ¿para qué? Seguro que, aún falta completar la misión en esta tierra, pero ¿Quién decide esta misión? ¿La Pachamama? ¿La materia o el espíritu o quizá uno mismo?  

 

Recordemos que, nada nos pertenece. Sin nada hemos venido y sin nada nos vamos de este planeta. La frase “polvo eres y al polvo volverás” se encuentra en la Biblia en el libro del Génesis 3, 19. Dios se la dice a Adán como consecuencia de su desobediencia, recordándole que el cuerpo humano fue formado de la tierra y que morirá para volver a desintegrarse en ella. Nos habla de la fragilidad humana, y nos muestra que la vida en la tierra es breve y pasajera. Hace referencia a la humildad, recordando que las cosas materiales no duran y que todos somos iguales ante Dios. Y nos habla del origen, ya que en Génesis 2,7 se relata que Dios formó al hombre del polvo de la tierra antes de darle aliento de vida. La bendita y extraordinaria Pachamama, está llena de vida.

 

Se entiende que la creación “nació” o tuvo su “origen” de la nada. La materia nace del espíritu. Lo material tiene su origen en lo inmaterial. El versículo principal que habla de que el universo fue hecho de lo que no se veía (de la nada) es Hebreos 11,3: “Por la fe entendemos que el universo fue creado por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”. También en la carta de San Pablo a los Colosenses 1,16 dice: "Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles... todo fue creado por medio de él y para él”. Y en la carta a los Romanos 4,17 recalca que: “...Dios... da vida a los muertos y llama a la existencia las cosas que no existen”.

 

La enseñanza de Jesús transforma la visión tradicional de la muerte, presentándola no como un destino trágico o definitivo, sino como un paso transformador sostenido por la promesa de la vida eterna.

 

JUAN 11,25-26 — LA RESURRECCIÓN COMO PRESENCIA ACTUAL

“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”

Análisis: Jesús habla con Marta tras la muerte de Lázaro. Aquí redefine la resurrección, no es un simple evento cronológico del futuro lejano, sino una realidad presente encarnada en su persona. La muerte física pierde su poder definitivo ante la conexión con lo divino.

Ejemplo reflexivo: Imagina a alguien sumergido en la oscuridad de una habitación sin ventanas. La promesa de la luz no es una teoría futura; la entrada de la luz ocurre en el instante en que se abre la puerta. Estar en relación con Cristo es abrir esa puerta desde el presente.

Muy semejante a la “Caverna de Platón”. La verdadera realidad no son las sombras que “ven” los que están dentro de ella, sino que la “realidad verdadera”, está “fuera”, más allá de la apariencia de las cosas, “no son las sombras” que nos vislumbran y nos hacen creer que, eso es todo y que no hay realidades transcendentes o trascendentales.  

 

JUAN 12,24 — EL PRINCIPIO DE LA ENTREGA TRANSFORMADORA

“En verdad les digo que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”

Análisis: Cristo utiliza una metáfora de la naturaleza para explicar el misterio de la crucifixión y la resurrección. La vida biológica o personal guardada para sí misma se marchita en el aislamiento; solo mediante la entrega generosa y el desprendimiento surge la plenitud de una vida multiplicada.

Ejemplo reflexivo: Piensa en un frejol guardado en un jarrón de vidrio, que permanece intacto, pero nunca llegará a ser una planta. Solo al enterrarse, perder su forma original y romperse bajo la tierra, dará origen a una nueva planta capaz de alimentar a otros.

Otro ejemplo: El bambú chino o bambú japonés, famoso como ejemplo de superación personal, por una popular historia de superación y paciencia. Se cuenta que pasa cerca de 5 años creando un gran sistema de raíces bajo tierra sin mostrar nada fuera, y al salir puede crecer hasta 30 metros en pocas semanas.

 

LUCAS 20,37-38 — LA CONTINUIDAD DE LA VIDA EN DIOS

“Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos ellos viven”

Análisis: Respondiendo a las dudas de los saduceos sobre la otra vida, Jesús apoya su argumento en la relación ininterrumpida de Dios con los patriarcas. Para la dimensión terrenal la persona ha partido, pero en la perspectiva divina, la vida continúa porque el amor de Dios no queda truncado por la tumba.

Ejemplo reflexivo: Cuando un músico termina su interpretación y baja del escenario, la música deja de sonar en la sala, pero la obra y el afecto por el intérprete permanecen intactos en quien concibió la pieza. Para la fuente creadora, la identidad de la persona nunca se pierde.

El hombre trasciende en sus obras, la familia, los hijos, la empresa, las labores, la creatividad, las amistades, su aporte para mejorar este mundo…, y todo tiene sentido, cuando entiendes que tienes una misión que cumplir. Que debes poner en practica todos los dones que has recibido, no solamente para tu propia realización sino para el servicio y la grandeza de los demás.

 

REFLEXIÓN FINAL

A través de estos textos, Jesús desplaza el enfoque de la muerte como un final temido hacia una experiencia de confianza, donde el amor y la entrega son los verdaderos cimientos de la vida que permanece. La misma resurrección de Jesús es todo un testimonio de ello.

El texto bíblico principal que describe a Jesús como el primer fruto o garantía de la resurrección se encuentra en 1 Corintios 15, 20: "Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho". La metáfora de la semilla y la cosecha también se desarrolla en los versículos siguientes del mismo capítulo. El Pasaje Clave (1 Corintios 15, 20-23)

Cristo como primicias: El apóstol Pablo usa la palabra "primicias", que se refiere al primer fruto de una cosecha. Indica que la resurrección de Jesús es la muestra de que una cosecha mayor (la resurrección de los creyentes) vendrá después. Se proclama el orden de la resurrección: "Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida" (1 Corintios 15, 23).

La Metáfora de la Semilla (1 Corintios 15, 35-38, 42-44) Pablo compara directamente el cuerpo humano y la resurrección con una semilla que se siembra en la tierra: "Lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes" (1 Corintios 15:36). "Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción" (1 Corintios 15, 42).

 

 

 



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