lunes, 16 de diciembre de 2024

PODER EXTRAORDINARIO: LA FE

 


PODER EXTRAORDINARIO: LA FE

 

La Real Academia Española (RAE) define la palabra "fe" como: 

ü Conjunto de creencias de una religión

ü Creencia en algo de lo que no se tienen pruebas

ü Confianza que alguien tiene en una persona o cosa

ü Testimonio de que algo es cierto

ü Documento que certifica la verdad de algo

ü Virtud teologal que consiste en creer en las enseñanzas de la Iglesia

La palabra "fe" proviene del latín fides.

 

SEGÚN EL TEXTO DE LUCAS 17, 5-6.

“Jesús: Dijeron los apóstoles: Acrecienta nuestra fe. Dijo el Señor: SI TUVIERAN FE COMO UN GRANO DE MOSTAZA, DIRÍAN A ESTE MONTE:

DESARRÁIGATE Y TRASPLÁNTATE EN EL MAR, ÉL LES OBEDECERÁ”.

 

En algún momento de nuestra vida, siempre hemos recurrido a la confianza en algo o en alguien. La naturaleza humana no puede prescindir de esta ayuda natural o sobrenatural. Así como de pequeños, cuando necesitamos de la absoluta ayuda de nuestros padres o mayores. En la vida diaria, permanentemente estamos confiando en la palabra y las promesas de los demás.  

 

La fe como un don natural, empieza por uno mismo, en la capacidad de creer en nuestras posibilidades y capacidades. De aquí la importancia de potenciar nuestras cualidades e inteligencias personales. Un punto de partida para realizar algo maravilloso, está dentro de nosotros, tenemos ese poder.

 

La respuesta es a los apóstoles, que le ruegan, en un contexto absoluto, que les aumente la fe. Esta fe no es la “teológica”, sino la “confianza” en el poder y bondad de Dios para realizar algo. El poder de esta fe se lo expresa al comparar su potencia si aquélla fuese equivalente a un “grano de mostaza”.

 

Jesús, en sus enseñanzas hace comparaciones con los acontecimientos de la vida diaria, por ejemplo, el grano de mostaza, los polluelos que se cobijan en la mamá, la moneda perdida, la oveja extraviada, la viuda que da lo que tenía para vivir, etc., todos estos pasajes se usan metafóricamente, la realización de las obras que no podían hacerse de modo ordinario.

 

Nada ni nadie puede quitarnos esta valiosa herramienta de nuestra vida. Pero, si se puede potenciar, confiando en esta promesa de Jesús, que todo es posible lograr, si nuestra fe, es tan pequeña, con una eficacia impresionante. La fe puede ser una herramienta de eficacia personal que nos ayuda a alcanzar metas, a manejar la ansiedad y a tener una actitud positiva ante la incertidumbre. 

 

¿QUÉ ES FE ESPIRITUAL?

La fe espiritual es la confianza profunda y firme en lo que no se puede ver, pero se sabe que es verdadero. Es una cualidad espiritual que se considera indispensable para agradar a Dios y tener una relación eterna con él. 

 

LA FE EN LA BIBLIA

En la Biblia, la fe se define como "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Se describe como un don de Dios que se recibe sin merecerlo. 

 

En la Biblia, la carta a los Hebreos 11, es conocido como "el capítulo de la fe", describe muchos ejemplos de fe, como la de Abel, Enoc, Noé, Abraham, Sara, Jacob, José, Moisés …, que nos dejan una lección de plena confianza en Dios y sus promesas

 

La fe es una práctica activa que requiere participación plena, como:

ü Confiar en los procesos y en las acciones de los demás 

ü Tener la capacidad de sobrellevar la incertidumbre 

ü Ser estratégico y actuar con determinación 

ü Estar atento a las amenazas   

ü Celebrar los pequeños triunfos 

ü Crecer y alimentar la inteligencia religiosa y espiritual  

ü La fe puede debilitarse y marchitarse si no se cuida

 

LA FE DEL CENTURIÓN

Jesús, tiene palabras muy especiales y de reconocimiento hacia un hombre que no era judío, sino un soldado romano, con ascendencia sobre los subalternos a su mando, pero, que manifiesta de manera extraordinaria su confianza en la Palabra del Maestro. Por lo menos, no era un seguidor explícito de Jesús, pero, sí sabía perfectamente quien era Aquel hombre que, hacia cosas maravillosas de modo ordinario.

 

Lucas 7, 1-10.

Jesús, al oírlo, se quedó admirado y, volviéndose, dijo a la multitud que lo seguía: «Les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande.» Cuando los mensajeros regresaron a casa, encontraron al siervo sano.

 

La sencillez de confiar en alguien que, es capaz de superar las leyes naturales, de manera tan simple como el creer. La fe del centurión es un ejemplo de devoción, humildad y reconocimiento de la indignidad ante lo divino. El centurión, a pesar de no ser judío, demostró una gran fe religiosa al creer que la palabra de Jesús sería suficiente para sanar a su siervo.

 

La fe puede tener los siguientes efectos: 

 

ü CONFIANZA Y CERTEZA INTERIOR. La fe nos permite tener una certeza interior sobre la verdad, incluso cuando no se ha manifestado en la realidad. 

 

ü INICIO DE LA PRAXIS. La fe es un principio de acción y poder que se ejerce cuando nos esforzamos por alcanzar una meta. 

 

ü CONFIANZA ABSOLUTA EN DIOS. La fe nos permite confiar en Dios y en su disposición para ayudar, incluso en situaciones difíciles. 

 

ü NOS DA PAZ Y FELICIDAD. La fe nos permite disfrutar de paz y felicidad, ya que no tememos el futuro. 

 

ü ES UNA RESPUESTA A LAS ORACIONES. La fe nos permite recibir respuestas a nuestras oraciones. 

 

ü EFICAZ REMEDIO PARA LA ANSIEDAD. La fe puede ser un remedio para la ansiedad, ya que nos ayuda a soltar el control de las cosas. 

 

ü SOLTAR Y MANEJAR LOS MIEDOS. La fe nos ayuda a manejar los miedos y a emprender el viaje con mayor seguridad. 

 

La fe se vive con acciones que nos impulsan a seguir avanzando hacia nuestra misión, independientemente de los obstáculos que se interpongan. La fe nos permite entender que, la vida tiene sentido porque nos amplía la visión de las cosas y de la realidad. Nos impulsa a tener una mentalidad con poder positivo, superando las circunstancias adversas, ya que nos ayudan a ser mejores en la vida.

  



domingo, 15 de diciembre de 2024

"SEÑOR: MUÉSTRANOS LA PADRE..."

 


"SEÑOR, MUÉSTRANOS AL PADRE..."


Juan 14,7-10. Jesús: Si me han conocido, conocerán también a mi Padre. Desde ahora lo conocen y lo han visto. Felipe le dijo: SEÑOR, MUÉSTRANOS AL PADRE Y NOS BASTA. Jesús le dijo: Felipe, ¿tanto tiempo que estoy con ustedes y no me han conocido? EL QUE ME HA VISTO A MÍ, HA VISTO AL PADRE; Cómo dices tú: ¿Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?

 

Las palabras que yo les digo, no las hablo de mí mismo; EL PADRE, QUE VIVE EN MÍ, HACE SUS OBRAS. Créanme, que yo estoy en el Padre y el Padre en mí; a lo menos crean por las obras. Jesús es de la misma fuente – origen – esencia – sustancia divina del Padre. Lo ratifica una y otra vez, con absoluta libertad y sinceridad.

 

Jesús, exige que la misma fe para Él, sea también la misma fe para el Padre. Si va al Padre, lógicamente surge el hablar de quién sea: que conozcan el término adónde va. Esto es, ya que nadie puede venir al Padre sino por Cristo. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” El único camino es Cristo para ir al Padre.

 

Cristo les promete para el futuro – conocerán – un conocimiento especial del Padre. Es para cuando estén en las – mansiones –  que va a prepararles. Cristo habla de modo figurado, realista y con plena convicción que, al lugar al cual Él va, hay muchas mansiones preparadas, y que hay lugar para todos los que creen y viven en su Palabra.

 

Pero – ya desde ahora lo conocen – es decir, desde el tiempo en que El, durante su ministerio público, les hizo la gran revelación de Dios Padre, que envió a los hombres a su Hijo verdadero. Por eso, al conocer al Hijo, se – conoce – al Padre, en el sentido de que lo engendra eternamente, comunicándole su misma naturaleza divina. El Hijo tiene la misma sustancia divina del Padre. Es Dios y hombre verdadero.

 

Aunque sean los discípulos elegidos por Jesucristo, necesitan de la pedagogía del Maestro, están ávidos de la sabiduría divina, de buen agrado escuchan a su Señor, pero, aún no logran desprenderse de su racionalidad practica y exigen pruebas a Jesús de su mensaje. Creen en Él, pero con una sencillez mínima, como el niño que, para dar un paso, depende de la protección del padre o la madre.

 

La pregunta de Felipe que pide les muestre al Padre, pensando que Cristo, que hizo tantos milagros, se lo manifestase ahora con una maravillosa teofanía, al estilo de lo que se pensaba de Moisés o Isaías, que habían visto a Dios, hace ver, una vez más, la rudeza e incomprensión de los apóstoles hasta la gran iluminación de Pentecostés.

 

De ese – conocer – al Padre y al Hijo se sigue que también han de saber que – están – el uno en el otro. ¿Cómo? Podría pensarse que, por la unión vital e inmanencia del uno en el otro, por razón de la persona divina de Cristo; lo que la teología llama perijóresis o circuminsesio.

 

PERIJÓRESIS: Es un término griego que significa que cada persona de la Trinidad habita en las otras dos. Es muy probable que habla del Verbo encarnado.

 

Y así, el Padre está presente en El, aparte de otras presencias, por las “obras que le da a hacer”. La mejor interpretación es: “Si no me creen a mí, crean a las obras – milagros –, para que sepan y conozcan que el Padre está en mí y yo en el Padre(Jn 10,38; cf. Jn 14,20). La presencia del Padre es inseparable y fundamental, en el obrar y el mensaje del Hijo.

 

El Padre está por la comunicación que le hace, y Él está en el Padre por la dependencia que, su humanidad tiene de El para realizar los milagros y el “mensaje”. Por eso, el Hijo cuando realiza el obrar del Padre, siempre se dirige a Él en oración plena y de agradecimiento. “Gracias, Padre, porque sé que siempre me escuchas”

 

El texto de san Juan nos permite entender que, por último, a las “obras” que, el Padre hace en Él, remite para la garantía de esta mutua presencia, y de la verdad de que el que lo ve a Él ve al Padre. Las obras que realiza el Hijo, quedan “validadas” por la presencia incondicional del Padre, porque todo se hace en su nombre. El Hijo es la misma imagen y presencia del Padre. “Yo hago las obras de mi Padre” Juan 10, 25 y 26.

 






EL PASADO ES PASADO, NO VUELVAS A VIVIRLO

 


EL PASADO ES PASADO, NO VUELVAS A VIVIRLO

 

Frase: Tu mejor maestro, es tu último error o fracaso.

“El poder de uno mismo, se le da a su debido tiempo para poder integrar y compartir.”

 Una de las cosas que comparto en clase es, no es como me escuchas, no es como me ves, sino que, todo tiene que ver cómo me interpretas. Si te caigo bien, tienes una manera de interpretar, pero, si te caigo mal, aunque hable bien, me interpretaras de otra manera. Así de sencillo, pues, somos seres emocionales, la racionalidad se fortalece con nuestras emociones.

 

Somos tal como nos vemos o nos vemos como quisiéramos vernos, aunque en este momento no somos conscientes de ello. Realmente podemos cambiar nuestra vida, y mejorar para bien. Todo aprendizaje nos permite entender que, estamos para ser mejores que ayer. Una pregunta ¿se puede recuperar el pasado?

 

Decimos que, el pasado es pasado. Pero, la pregunta insistente es, cómo recuperar aquello que ya pasó. Aunque parezca curioso, volvemos a repetir aquello que nos es bastante familiar. Sea bueno o malo. Volvemos a repetir aquello que nos da, satisfacciones momentáneas. La pregunta sigue, qué significado tiene aquello que hemos perdido, ¿es tan importante como para darle vueltas una y otra vez?

 

Todos tenemos marcas, todos dejamos marcas. Insistimos que, si realmente lo que llamamos fracaso o tiempo perdido, es tal como lo entendemos ahora. Creo que, en un tiempo atrás tuvo una explicación que, la actual no tiene el mismo sentido. Entonces, por qué nos crea esa sensación de tiempo perdido. Qué tal si, todo lo vivido fue la razón para estar aquí y ahora, cuestionándose y proyectándose hacia delante.

 

Si pienso lo que hizo Jesucristo, desde mi punto de vista humano, algo incomprensible y loco, cómo entender que la cruz es el camino de salvación. Que todo el dolor no fue nada para volver al camino de la gloria. Lo que pasó Cristo no fue ningún fracaso ni tiempo perdido. Fue el camino más acertado, más conveniente, más coherente para volver a la casa del Padre.

 

Muchos tenemos nuestra propia “interpretación” del acontecimiento más profundo de Jesucristo. A propósito del “tiempo perdido” por Jesús en la Cruz. Sí, San Pablo llama la locura de la cruz en 1 Corintios 1,18 de la Biblia: "Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; más a los que se salvan, es a saber, a nosotros, es potencia de Dios". 

 

En este pasaje perfectamente claro para un doctor de la ley como Saulo, sin embargo, Pablo explica que la cruz es un mensaje que, es locura para los que no alcanzarán la salvación, pero que para los que se salvan es el poder de Dios. Pablo afirma que Dios “trastocó”, desvió, desbarató, embrolló, perturbó la sabiduría mundana para manifestar su poder salvador. 

 

Pablo, también explica que, la cruz es un tropezadero para los judíos y una locura para los gentiles. Sin embargo, para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es el poder y la sabiduría de Dios. Como podemos ver, jamás la locura de la cruz, fue una pérdida de tiempo, ni tiempo que debió ser recuperado posteriormente.

 

Todos en nuestra vida diaria, tenemos nuestra propia cruz, aquella que nos hace perder el tiempo o simplemente, no aporta sentido a la propia existencia, por ejemplo, tu vida vacía, tus circunstancias adversas, tu dolor del alma, tu enfermedad real o imaginaria, tu carácter irascible sin control, tu falta de carácter, tu temor, tu escasez de toda índole, tu falta de amor propio, tu vergüenza, tu culpa no asumida, tu pasado, etc.  

 

Frente a esta sensación de fracaso existencial, se puede decir que, desde la “lógica” de la cruz de san Pablo: No hay tiempo perdido. No hay vida vacía. No hay pasado sin vuelta atrás. No hay sin sentido en la existencia. No hay nada que no hayamos merecido elegir. No hay negativismo que no tenga un poco de luz. No hay culpabilidad sin perdón. No hay temor sin redención. No hay nada que no tenga su contraparte. No hay nada que, no se pueda corregir aquí y ahora.

 

La importancia de tomar atención y conciencia de lo que deseamos en la vida. Ser atento a uno mismo. Asumir lo que queremos ser y hacer en adelante. Comprometerse con uno mismo es un estado psicológico que, implica dedicarse a una actividad, objetivo o relación con amor propio y autenticidad. 

 

Es un pacto de ser la mejor versión de uno mismo, no para complacer a otros, sino para sentirse pleno. El compromiso personal debe ser honesto, humilde y adaptado a las aptitudes o recursos de cada persona. Es importante ser responsable para cumplir lo que se promete sin mentir. Conocerse a uno mismo, explorando las experiencias pasadas, creencias y patrones de pensamiento.

 

PARA COMPROMETERSE CON UNO MISMO:

ü Establecer por escrito metas claras y específicas.

ü Vencer la duda y cambiar patrones negativos.

ü Priorizar y eliminar distracciones.

ü Aprender de los fracasos o errores o de las caídas.

ü Celebrar los éxitos grandes o pequeños. 

ü Pegar los compromisos en un lugar visible para recordar.

ü Pocos compromisos y aumentar gradualmente.

ü Cortar los compromisos innecesarios o secundarios.

ü Utilizar el poder del pensamiento positivo.

 



viernes, 13 de diciembre de 2024

MULIER ECCE FILIUS TUUS ... ECCE MATER TUA


Mulier ecce filius tuus [...] ecce mater tua. 

“Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Hijo, ahí tienes a tu madre”

Juan, 19, 26 – 27

 

¡Qué palabra tan hermosa, tan profunda, tan humana, tan maternal, tan cercana, tan tierna: madre – mamá – mamacha – mujer! El mismísimo Dios se inclina profundamente ante su propia creación. No es debilidad es amor. No se rebaja, sino que enaltece. No trae la muerte, sino la vida y la salvación. Su presencia da sentido a la trascendencia humana.

 

El amor y el cuidado mutuo está presente en este acto de amor. Jesús estaba colgado en la cruz, ya no tenía nada más que dejar, sino entregar al discípulo amado, Juan, el cuidado de su madre. Inmenso amor por parte de Jesús, que no dejó a su madre desamparada. Parte de la vida humana, es el sentirse en la “noche oscura del alma”.

 

Profundo dolor de una madre, Santa María, vivió plenamente la pasión de su hijo, en ningún momento de alejó de él. Con el corazón desgarrado, tuvo que mantenerse en pie. El coraje de una madre, que jamás se doblega ante el dolor. La ironía del amor hasta sus últimas consecuencias. Amor con dolor, el dolor inseparable del amor, en esta escena final de la vida terrenal de Jesús.

 

El mismo Jesús, que sentía un profundo amor por la humanidad, también se vería “abandonado” por el desprecio y la dureza del corazón del hombre. Nada más doloroso que sentir, que eres apartado del lugar que has venido a salvar, sanar y unir. La contradicción del hombre que, rechaza el amor y se convierte en algo vil y despreciable para sí mismo y para los demás.

 

¡Qué incomprensible el corazón del hombre, qué distorsión tiene la mente humana que, es capaz de las peores aberraciones! Jesucristo, que mostró misericordia plena, con los más necesitados y abandonados por el mismo hombre, vino para recordarnos nuestra dignidad divina y humana. El hombre pierde permanentemente la conexión con la divinidad por su libre albedrío y voluntad.

 

El hombre es libre para pensar y actuar como mejor le parece, pero, debe aprender a asumir la responsabilidad de sus actos y de sus palabras. El ser humano es trascendente desde su presencia en este planeta tierra. No es simplemente terrenal, pues, su capacidad de pensar, amar, sentir y crear, van más allá de un simple “polvo eres y al polvo volverás”. Trascendemos esta existencia y experiencia humana.

 

Jesucristo, Dios y hombre verdadero, la unión perfecta de lo divino y lo humano, nos devuelve la dignidad de esa grandeza humana – divina. Asegurándonos que, la flaqueza de espíritu puede ser superado con fidelidad a una causa y propósito de vida. No podemos quedarnos en un simple acto de cobardía, y justificarnos que fue un simple “error”. El matar, el desprecio, el abuso, la cobardía, el odio, los celos, el rencor …, no es una acción “inocente”.

 

Finalmente, esta excelente frase de Jesús, llena de amor filial a la fidelidad maternal: “Mulier ecce filius tuus [...] ecce mater tua”, jamás puede dejarnos indiferentes. El mensaje es: Debemos mostrar un profundo y reverencial amor a nuestra madre. Jamás juzgues a una madre. No tienes ningún derecho para ser juez de una madre. Ninguna mujer es culpable para Dios. No sabes el dolor que lleva. No sabes el amor que tiene.

 






jueves, 12 de diciembre de 2024

EL "RUIDO" QUE HABLA DE LA FALTA DE AMOR

 


EL “RUIDO” QUE HABLA DE LA FALTA DE AMOR

 

Son personas que hablan “gritando”. Gritan para llamar la atención. Hasta su risa es escandalosa y ruidosa. Está bien su alegría, pero, ésta no debe ser a costa de los demás, cuestionando su sexualidad y espacio personal. Cuando invades el respeto que todos merecen, te vuelves en alguien que, nadie te dio autoridad para ello, no eres el juez de nadie.  

 

Si observas hay muchas personas que son muy “ruidosas”, agresivas y burlonas. Son personas que muestran una gran carencia afectiva, una falta de amor propio. De niños más que amor recibieron indiferencia, desprecio y maltrato de los padres. No recibieron amor ni aprecio ni reconocimiento.

 

Por eso, esos ruidos y gritos, es casi un “mírame”, por favor, me siento muy solo, necesito gritar y burlarme para que me pongan atención. Me da vergüenza pedir aprecio y amor, por eso me burlo y hablo vulgarmente, parece que dicen: no importa si es de una mujer de quien hablo mal y la haga pasar de lo peor. Son personas vacías, odian los valores.

 

Son personas que carecen de sentido común. Muy poco empáticas y cercanas. Poco tolerantes para soportar cualquier presión en el estudio o las labores o trabajos. Cuando se les habla con respeto, pierden los estribos porque no soportan a alguien diferente. Todo respeto humano, lo saca de sus casillas, porque la indiferencia y el maltrato es su guía.

 

¿Qué hacer con estos sujetos? Con estas personas no hay nada que hacer. Obsérvalos, no pueden con su glotonería. Si alguien no los atiende como creen que, ellos deben ser atendidos, buscarán la forma de hacerte quedar mal, te maltratarán haciéndote quedar en ridículo. No tienen compasión ni sensibilidad para tratar con aprecio y cuidado a los demás.

 

Te exigirán de todo para sacar provecho y aprovecharse de tu generosidad, pero, en cuanto sepan que no pueden sacarte más, entonces, cobardemente se volverán contra ti, para hacerte quedar mal ante los demás. Pues, esto les alegra sobremanera porque su burla es su alimento enfermizo para reír sin sentido alguno, achacándote de idiota peor que él, porque no soporta la competencia de ser malvado.

 

Si bien cada persona es autónoma en su manera de ser y actuar, esto no les da derecho a dañar la dignidad de los demás, sobretodo, de la mujer. Hablando de manera vulgar sin respeto alguno, creyendo que la mujer es su sirvienta y está para sus apetitos. De las personas tóxicas, debes simplemente alejarte, esto es lo mejor y los más saludable.

 

No permitas que una persona “ruidosa” arruine tu tranquilidad y tu paz espiritual y mental. Es alguien que te enfermará el alma y el cuerpo. No aceptes que alguien que, no respeta tu manera de ser, busque ser tu guía y tu acompañante. Jamás una persona que no tiene paz y amor, te dará eso de lo cual carece para sí mismo. Nadie da lo que no tiene. Muy sabio.

 



miércoles, 11 de diciembre de 2024

EL PADRE MISERICORDIOSO - PARÁBOLA

 


Lucas 15,11-32

LA PARÁBOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO

 

En la parábola del hijo pródigo, el hijo menor le pide a su padre la parte de la herencia que le corresponde, y el padre accede a su petición. Esto se debe a que en la época era legal que los hijos pidieran su herencia, y el hijo menor tenía derecho a un tercio de la herencia

 

En el texto del evangelista Lucas, el hijo menor se va de casa con la herencia, se dedica a darse gusto y la dilapida. Cuando se queda sin dinero, se ve obligado a trabajar cuidando cerdos, y se da cuenta de que había errado. 

Entonces decide regresar a la casa de su padre, arrepentido, y pedirle que lo trate como a uno de sus trabajadores. 

 

El padre lo recibe con alegría, lo besa, lo viste con ropa nueva, le organiza una fiesta y le da empleo. El padre se muestra misericordioso, lleno de amor, lo espera con una actitud paternal; comprende la debilidad humana, y esto lo hace más empático y cercano emocionalmente.

 

La parábola del hijo pródigo tiene una enseñanza para los cristianos y para el resto de las personas. Muestra que Dios perdona a quienes se arrepienten y que la fe cristiana consiste en practicar la misericordia y no juzgar a los demás.

 

LA PARÁBOLA Y SUS REFLEXIONES:

 

ü EL HIJO PRÓDIGO: Representa a la humanidad que se ha olvidado de Dios y la religión. Su pecado, arrepentimiento y perdón son las tres escenas de la parábola. 

ü EL PADRE MISERICORDIOSO: Representa a Dios Padre y su atributo de misericordia. 

ü EL HERMANO MAYOR: Representa a los hijos de Dios que se consideran justos y fieles. Su reclamo es más un capricho que una razón válida para alegrarse por el regreso de su hermano. 

ü EL MENSAJE DE LA PARÁBOLA: Dios está listo para perdonar a los pecadores, no por obras, sino por su gracia, mediante la fe. 

ü LA INVITACIÓN DE LA PARÁBOLA: La parábola invita a vivir y sentir el amor y el perdón de Dios.

 

EL ALEJAMIENTO ES PERSONAL


La parábola admite en una primera lectura, la situación del hijo que se aleja del Padre e incurre en todo tipo de pecados en un uso alocado de la libertad. La carencia de lo mínimo, el hambre que pasa, la indigna situación en que se halla después de haber malgastado toda su herencia, le hace rectificar y volver al Padre en un camino de vuelta, difícil y doloroso.

 

Vive peor que los animales, aunque conserva la conciencia de hijo, a pesar de saberse indigno de ello. Y la actitud del Padre es un desbordarse de cariño: aunque respetando su libertad, el Padre salía diariamente a la espera del hijo; en cuanto le ve llegar, le va al encuentro, le abraza, le besa, le deja hablar; le prepara un convite, le viste con vestiduras ricas, le da el anillo de la reconciliación.



LA MOLESTIA DEL HERMANO


El hijo mayor también necesita reconciliación. Tiene un corazón duro, demasiado materialista y un acaparador del amor y los bienes del padre. Se puede ver en él el resentido que no tiene un corazón como el Padre, y se lamenta de la vuelta de su hermano. El Padre también es misericordioso con él, aunque la parábola no dice si entró en el banquete preparado para el hijo menor.


DIOS, ISRAEL Y LOS GENTILES


OTRA SIGNIFICACIÓN DE LA PARÁBOLA ES VER A LOS GENTILES Y A ISRAEL ANTE DIOS. EL PADRE ES DIOS PADRE
. El hijo mayor es Israel que siempre ha estado con él, pero necesita una nueva conversión. El hijo menor son los gentiles, que, a pesar de todos sus abusos, son de nuevo acogidos por el Padre que quiere que todos los hombres estén en la casa paterna.


FINALMENTE


La historia enseña que muchos gentiles se abrieron al mensaje de Jesús, aunque largo era el camino que deban recorrer. Pero al pueblo elegido le costó aceptar vivir este amor dilatado del Padre. El Reino de Dios es para todos los hombres, para todos los pueblos, para todas las culturas. La misericordia de Dios supera todas las barreras, y, aceptar a Cristo, devuelve a la condición de hijos; más que perdonados, muy amados.

 

Puede ser duro para un padre, tener como hijo a alguien que no valora su presencia y paternidad. Que decide alejarse de él porque simplemente, no es feliz a su lado, ni tampoco le proporciona los placeres que necesita en la vida. Pero, el verdadero amor de un padre, no contempla como obstáculos las exigencias de su hijo, para mostrar su misericordia e inmenso amor paternal.

Adaptado de: https://es.catholic.net/op/articulos/18695/parbola-del-hijo-prdigo-misericordia-del-padre.html#modal

 



VERGÜENZA

  VERGÜENZA Te comparto este testimonio, a modo de una hermosa reflexión. Y dice: En la graduación, mi hija dijo: " Agradezco a todos m...